Poner champú en la lavadora: para qué sirve y cuándo recomiendan hacerlo sin estropear la ropa
El champú en la lavadora puede ser un riesgo, por lo que es un truco que debemos saber aplicar bien
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Te dispones a poner una lavadora y, justo entonces, descubres que no queda detergente. ¿Serviría el champú que tienes en el baño para lavar la ropa? Aunque pueda parecer una solución bastante extraña, su composición explica por qué puede sacarnos de un apuro en determinadas ocasiones aunque debemos tener cuidado y en el caso de usarlo, hacerlo de manera segura.
El champú contiene tensioactivos, que son los encargados de ayudar a eliminar la grasa y la suciedad cuando nos lavamos el pelo. Esa misma acción limpiadora puede funcionar sobre algunos tejidos, especialmente cuando se trata de suciedad ligera. Incluso hay quien recurre a él para lavar a mano prendas de lana, seda o cachemira. Pero cuidado con echarlo sin más en la lavadora. El champú no está formulado para utilizarse en estas máquinas y puede generar una cantidad de espuma mucho mayor que el detergente. Por eso, si se utiliza, debe ser algo excepcional y en cantidades muy pequeñas.
Poner champú en la lavadora: para qué sirve y cuándo recomiendan hacerlo
La explicación está en su composición. Los champús contienen tensioactivos capaces de ayudar a eliminar grasa, sudor y suciedad ligera. Es precisamente lo que hace que puedan funcionar de manera puntual con algunas prendas. Puede resultar útil, por ejemplo, si tienes que lavar algo y te has quedado sin detergente. También se utiliza en ocasiones con tejidos delicados para los que un producto demasiado agresivo no resulta conveniente. Entre ellos encontramos prendas de:
- Lana.
- Cachemira.
- Seda.
- Tejidos finos o especialmente delicados.
Ahora bien, que sea un producto que asociamos con una limpieza suave no quiere decir que cualquier champú sea adecuado para cualquier tejido. Hay fórmulas que incorporan aceites, siliconas, perfumes o tratamientos hidratantes que pueden dejar residuos en las fibras. Y siempre hay que comprobar antes la etiqueta de cuidado de la prenda. Si indica lavado en seco o establece unas condiciones concretas, recurrir al champú no hace que esas indicaciones dejen de ser importantes.
El problema de echar champú directamente en la lavadora
Aquí está la parte que muchas veces se pierde cuando se habla de este truco. El champú puede limpiar, sí, pero no está formulado para utilizarse dentro de una lavadora. Piensa simplemente en lo que ocurre cuando te lavas el pelo: con relativamente poca cantidad puedes generar bastante espuma. Dentro del tambor puede ocurrir exactamente lo mismo. Los detergentes destinados a lavadoras están preparados para controlar esa espuma durante el ciclo. En cambio, si echamos demasiado champú podemos encontrarnos con un exceso que dificulte el aclarado y deje restos sobre la ropa.
Entre los problemas que pueden aparecer están:
- Demasiada espuma durante el lavado.
- Restos de producto sobre las prendas.
- Un aclarado insuficiente.
- Ciclos de lavado más largos.
- Problemas de funcionamiento si se utiliza una cantidad excesiva.
Por eso no tiene sentido llenar el cajetín del detergente con champú como si ambos productos fueran equivalentes. No lo son.
Cuándo se puede utilizar champú para lavar una prenda
Más que pensar en él como una alternativa al detergente, conviene verlo como una solución para una situación concreta. Te has quedado sin producto para lavar la ropa y necesitas limpiar una prenda, por ejemplo. En ese caso, una cantidad pequeña puede ayudar con suciedad ligera o restos de grasa corporal. Para prendas delicadas, además, puede tener más sentido recurrir al lavado a mano que echar champú en un ciclo normal de lavadora.
De esta forma también es mucho más fácil controlar cuánto producto utilizamos y comprobar si la prenda queda bien aclarada. Lo que no podemos esperar es que el champú haga todo lo que hace un detergente. Estos últimos se formulan específicamente para trabajar sobre tejidos, eliminar determinados tipos de manchas y suciedad y funcionar correctamente durante los ciclos de la lavadora. El champú, por el contrario, se ha diseñado pensando en el cabello y el cuero cabelludo. Puede compartir algunos agentes limpiadores con otros productos, pero eso no los convierte en intercambiables.
Qué champús no deberías utilizar para lavar la ropa
Si no queda otra alternativa y decides recurrir a este truco, también conviene mirar qué producto tienes en el baño antes de utilizarlo. Los champús con muchos aceites, siliconas o tratamientos hidratantes intensivos no son una buena elección. Parte de esos componentes podría quedarse en el tejido y conseguir justo el efecto contrario al que buscamos.
Tampoco deberías mezclarlo con lejía ni con otros productos de limpieza. Añadir varios productos pensando que así conseguiremos limpiar mejor una prenda puede terminar dañando el tejido y tampoco sabemos cómo se comportará esa mezcla durante el lavado. Otro error sería utilizar la misma cantidad de champú que normalmente pondríamos de detergente. Si ya sabemos que genera más espuma, hacerlo sólo aumenta las posibilidades de encontrarnos después con un tambor lleno de burbujas y ropa que necesita aclararse de nuevo.
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