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La psicología confirma de que las personas que usan el móvil mientras pasean a su perro reducen el vínculo afectivo con ellos

Móvil mientras pasean al perro
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El uso del teléfono móvil durante los paseos puede afectar negativamente al vínculo afectivo entre los dueños y sus mascotas. Diferentes investigaciones sobre comportamiento canino señalan que prestar demasiada atención a la pantalla reduce las oportunidades de comunicación y las muestras de atención hacia el animal. Esto resta calidad a uno de los momentos del día en los que el perro necesita explorar, interactuar y compartir tiempo con su cuidador, algo fundamental para mantener una relación equilibrada.

Los expertos advierten de que una atención insuficiente puede favorecer la aparición de estrés o frustración en algunos perros. Si el dueño permanece pendiente del teléfono durante buena parte del paseo, el animal puede mostrar señales relacionadas con la búsqueda de atención, especialmente cuando esta situación se repite de forma habitual. El animal no comprende el funcionamiento del dispositivo, y simplemente percibe su cuidador dirige la atención constantemente hacia otro estímulo. Con el tiempo, esta falta de interacción reduce la calidad del vínculo y hacer que los paseos sean menos enriquecedores para ambos.

¿Por qué las personas no deberían utilizar el móvil mientras pasean a su perro?

Según la educadora canina Ingrid Ramón, el paseo de calidad es ese en el que el perro tiene «tiempo para olfatear, relacionarse, descubrir, ejercitarse y hacer sus necesidades tranquilamente, siempre con una buena comunicación y sin tirones de correa por parte de él o nuestra». Asimismo, «debe tener suficiente tiempo para que se canse, pero no se agote. El paseo debe ser agradable y divertido, en un lugar que le estimule, por ejemplo una zona verde; Si además puede tener un rato en libertad, mucho mejor».

La ciencia ha demostrado que el contacto visual entre el perro y su dueño juega un papel clave a la hora de fortalecer su relación. Durante los paseos, el animal buscará la mirada de su cuidador como una forma de obtener seguridad, atención y orientación. Precisamente, este intercambio de miradas favorece la liberación de oxitocina, la conocida como «hormona de la felicidad». Sin embargo, cuando la atención se desvía constantemente hacia una pantalla, estas oportunidades de interacción desaparecen, y con ellas también algunos de los estímulos que ayudan a reforzar la conexión entre ambos.

Además del aspecto emocional, utilizar el móvil de manera continuada durante los paseos puede generar situaciones de riesgo y problemas de convivencia. Una persona pendiente de la pantalla tiene menos capacidad para anticiparse a un tirón inesperado, detectar algo peligroso en el suelo o reaccionar a tiempo si su mascota se acerca a otro perro y surge un conflicto. Por ello, educadores caninos y profesionales del comportamiento animal aconsejan reducir las distracciones durante los paseos y prestar mayor atención al entorno y al propio animal.

Duración del paseo

Los perros necesitan rutina y estabilidad para sentirse seguros, por lo que mantener unos horarios regulares para los paseos puede ayudarles a anticipar lo que va a suceder y reducir la ansiedad. Una pauta habitual es realizar tres salidas al día. Por la mañana, el primer paseo permite al animal liberar parte de la energía acumulada durante la noche. Por la tarde, la salida puede convertirse en una buena oportunidad para explorar el entorno, recibir nuevos estímulos y relacionarse con otros perros. Por la noche, en cambio, conviene optar por un paseo más tranquilo y relajado que le permita bajar el ritmo y prepararse para descansar.

No todos los perros necesitan la misma cantidad de ejercicio, ya que factores como la edad, el tamaño, la raza y el nivel de energía influyen en sus necesidades. Como referencia general, los perros pequeños o senior pueden necesitar entre 20 y 30 minutos de paseo, mientras que los perros medianos o grandes con un nivel de energía moderado pueden requerir entre 30 y 45 minutos por salida. En el caso de los perros muy activos o de trabajo, además de paseos de unos 40 minutos, pueden necesitar más de una hora de actividad diaria.

 

Necesidad de atención y depresión

Según Iain Booth, veterinario y fundador de VetUK, dedicar demasiado tiempo al teléfono móvil no sólo puede perjudicar la relación entre el cuidador y su perro, sino que también podría favorecer la aparición de determinados problemas de conducta en el animal, según declaraciones recogidas por el diario británico Metro.

El veterinario explica que quienes conviven con un perro asumen responsabilidades como alimentarlo, educarlo y sacarlo a pasear. Sin embargo, cuando el dueño permanece continuamente pendiente del móvil, disminuye considerablemente la interacción con el animal, que necesita recibir estímulos y atención de manera habitual.

Además, estos animales tienen capacidad para asociar determinadas palabras y señales humanas con su significado. Por este motivo, Booth sostiene que cuando un animal busca la atención de su cuidador y no obtiene respuesta puede sentirse confundido o inquieto, algo que podría favorecer la aparición de problemas de comportamiento.

Booth relaciona esta falta de interacción con posibles cambios en el bienestar del animal. Entre las señales que menciona se encuentran la pérdida de apetito, el letargo, evitar al propietario o esconderse, además de conductas repetitivas como lamerse en exceso.

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