Cuando finalizó la pasada temporada y comenzó el verano, el nombre de Eduardo Camavinga estaba en todas las quinielas como una de las salidas del Real Madrid de cara a la 2026-27. Sin embargo, las semanas han ido pasando y, al no llegar ninguna oferta en firme para que eso suceda, la decisión de su nuevo entrenador ha sido la más inteligente.
Conocedor de que posiblemente el equipo blanco vuelva a estar huérfano de un mediocentro creador, José Mourinho está tratando de potenciar al máximo a Camavinga. Lejos de ejercer la práctica habitual en este tipo de situaciones (apartar al jugador que el club pretende vender), el técnico portugués le ha dado la titularidad en toda la pretemporada del Real Madrid hasta el momento.
El francés ha formado parte del once inicial en los tres encuentros amistosos contra Fiorentina, Ferencvaros y Deportivo de La Coruña y también en los dos partidillos disputados en Valdebebas frente a Alcorcón y Leganés. En total, ya suma 405 minutos, un rodaje que, sin duda, le hace partir con ventaja respecto a algunos compañeros que se han incorporado más tarde.
Camavinga no fue convocado por Francia para el Mundial 2026 y, a día de hoy sus actuaciones, al igual que durante todo el pasado curso, no han estado a la altura del jugador que se espera, pero lo que ha quedado claro es que Mourinho está decidido a recuperar su mejor versión.
No será sencillo, ya que se trata de un futbolista que comete un número demasiado alto de pérdidas de balón para la élite. Su nerviosismo en la zona crítica del terreno de juego eclipsa sus virtudes, que no son otras que la explosividad y la capacidad de avanzar metros con facilidad para subir el balón de campo a campo.
Camavinga puede tener sitio
Al no disponer de un perfil como el que se buscaba con Rodri Hernández, Mourinho tiene que reinventarse y por eso Camavinga está siendo fundamental en la preparación de la temporada. El luso explicó que en su variedad de sistemas una de las opciones era Bernardo Silva en el doble pivote. De hecho, en Riazor fue titular junto al portugués, aunque de momento la única cara fija en uno de los dos huecos es la del francés.
A sus 23 años, Camavinga podría encontrar una nueva oportunidad de blanco si al cierre del mercado no se ha movido del Real Madrid. Mourinho no va a desplazar a ningún jugador de la plantilla y el centrocampista no va a ser menos. Más si cabe con el abanico de posibilidades que ofrece un tipo de sus características en un sistema tan marcado como el del ex entrenador del Benfica, en el que las transiciones rápidas lo son todo.
A priori, Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde serían fijos en la medular, pero Mourinho está empeñado en que Camavinga sea ese relevo natural que aporte frescura en los cambios o solvencia siendo de la partida. Para eso, está haciendo énfasis en maquillar sus grandes defectos y potenciar las cualidades que llevaron al Real Madrid a invertir 25 millones de euros en 2022 por un jugador que en sus tres primeras temporadas levantó dos veces la Champions League.