José Saramago, premio Nobel de Literatura portugués, que hoy es más actual que nunca: «Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran»

En Ensayo sobre la ceguera, la célebre novela que el escritor portugués José Saramago publicó en 1995, una epidemia repentina deja ciega a toda una ciudad sin nombre. Sin embargo, solo una mujer conserva la vista y se convierte en testigo de cómo el miedo y el aislamiento degradan la convivencia entre los contagiados.
Hacia el final del libro, ese personaje, resume el sentido de la historia con una reflexión que se volvió célebre: «Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran», dice, en referencia a la crisis que atraviesa la ciudad.
¿Qué significa la frase de José Saramago sobre la ceguera?
La observación juega con una paradoja: en la novela, la ceguera es literal, puesto que una epidemia deja sin vista a casi toda la ciudad, pero la mujer del médico, la única que conserva la vista, descubre que el miedo y el aislamiento hacen que los demás dejen de «mirarse» entre sí mucho antes de perder los ojos. Saramago convierte el contagio en una metáfora de una indiferencia que ya existía antes de la crisis.
El propio autor volvió sobre esa idea en el discurso que pronunció al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1998, recogido por la Fundación Nobel. Allí explicó que escribió la novela para recordar a los lectores que «pervertimos la razón cuando humillamos la vida» y que «la dignidad humana es insultada cada día por los poderosos de nuestro mundo».
Saramago agregó que «el hombre dejó de respetarse a sí mismo cuando perdió el respeto debido a sus semejantes», una idea que vincula directamente con el argumento de Ensayo sobre la ceguera.
La ceguera que describe Saramago no depende en sí de una epidemia. Aparece cada vez que alguien elige no ver una situación incómoda, como la pobreza en la calle, el maltrato a un vecino o una discriminación frente a la que podría intervenir. Mirar sin mirar resulta, según la novela, más cómodo que actuar.
¿Quién fue José Saramago, el escritor portugués que ganó el Premio Nobel de Literatura?
José Saramago nació el 16 de noviembre de 1922 en Azinhaga, un pueblo de la provincia portuguesa de Ribatejo, a unos cien kilómetros al noreste de Lisboa, según la Fundación Nobel. Su apellido proviene de un apodo familiar, ya que el saramago es una planta silvestre cuyas hojas servían de alimento a los más pobres.
En el discurso del Nobel, Saramago recordó a sus abuelos maternos, Jerónimo Meirinho y Josefa Caixinha, campesinos analfabetos que criaban cerdos en Azinhaga. Contó que dormía bajo una higuera con su abuelo mientras este le narraba historias.
Saramago citó también una frase que su abuela pronunció poco antes de morir, «el mundo es tan hermoso y es una pena que tenga que morir», no por miedo a la muerte, sino por la tristeza de dejar un mundo tan bello.
El portugués se formó como mecánico y trabajó dos años en un taller antes de dedicarse al periodismo y la traducción. En 1975 fue destituido como subdirector del Diário de Notícias tras un golpe político, lo que lo llevó a volcarse por completo a la literatura.
Publicó El memorial del convento en 1982, El año de la muerte de Ricardo Reis en 1984 y Ensayo sobre la ceguera en 1995. En 1998 recibió el Premio Nobel de Literatura y murió el 18 de junio de 2010.