Psicología

La psicología afirma que las personas que cuidan mascotas en casa no es por amor a los animales: lo que buscan es construir mejores hábitos diarios

personas que cuidan mascotas en casa
Muchos gatos en una misma sala. Foto: Pexels.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Fact checked

×

Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.

Cuando alguien llega a casa con un tercer o cuarto animal, la explicación más habitual suele ser sencilla: «Es que me encantan los animales». Sin embargo, distintos psicólogos han empezado a señalar que detrás de esa afición hay algo más estructurado de lo que parece a simple vista, y que tiene menos que ver con el cariño puntual hacia un animal y más con una necesidad concreta.

Según esta línea de investigación, las personas que cuidan mascotas, especialmente quienes tienen varias en casa, no lo hacen únicamente por amor incondicional a los animales, sino que ese cuidado funciona como una herramienta para construir mejores hábitos diarios y ganar en organización personal.

Lo que dice realmente la psicología sobre el comportamiento de cuidar mascotas en casa

Conviene matizar la idea desde el principio: no se trata de que el amor por los animales sea falso o secundario, sino de que convive con otro mecanismo psicológico bien documentado.

La teoría del apego, formulada por el psiquiatra John Bowlby, explica que los seres humanos construyen vínculos importantes con aquello que les genera felicidad, seguridad y confianza, y las mascotas cumplen ese papel con facilidad.

Pero junto a ese vínculo emocional aparece, casi como efecto colateral, la necesidad de organizar el día a día para que esos animales tengan una buena calidad de vida.

Con el tiempo, esa organización se convierte en una estructura estable: horarios de comida, paseos, visitas al veterinario, tiempo de juego. Y esa estructura, más que el propio cariño, es la que termina moldeando hábitos que muchas personas no lograrían mantener por sí solas.

Algunas investigaciones también apuntan a un rasgo de personalidad que suele acompañar a quienes deciden ampliar su hogar con más de una mascota: la empatía.

Quienes tienden a acoger animales vulnerables, muchas veces en situación de calle o abandono, suelen mostrar una mayor disposición a brindar apoyo y cuidado, aunque los propios investigadores aclaran que no existe evidencia suficiente para afirmar que todas las personas que cuidan varias mascotas comparten un mismo perfil psicológico cerrado.

Cómo el cuidado de varias mascotas construye rutinas y mejora la salud mental

La ciencia respalda buena parte de este mecanismo. Interactuar con perros o gatos reduce el cortisol, la hormona del estrés, y eleva la oxitocina, según investigaciones recogidas por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).

A eso se suman los beneficios que señala la Fundación de Salud Mental del Reino Unido: más actividad física gracias a los paseos regulares, mayor sensación de compañía y seguridad, menos ansiedad, más autoestima y una rutina diaria mucho más estructurada.

Ese último punto es clave para entender el título de esta nota. Cuidar de varias mascotas obliga a quien lo hace a levantarse a una hora determinada, salir a la calle aunque no apetezca y mantener cierto orden en la casa, hábitos que, con el tiempo, se trasladan también a otras áreas de la vida personal y laboral.

Lo que la ciencia todavía no puede afirmar sin matices

Aquí hay que hacer una salvedad y aclarar que no todo son certezas absolutas. Una investigación longitudinal publicada en 2024 con 6.018 personas del Reino Unido no encontró asociaciones beneficiosas entre convivir con una mascota y distintos indicadores de salud mental durante la pandemia.

Los resultados cuestionan la idea de que tener un animal produzca automáticamente un efecto protector: aunque los propietarios de perros realizaban algo más de ejercicio y quienes vivían solos mostraban ligeramente menos soledad, los efectos fueron pequeños.

A su vez, una revisión sistemática publicada ese mismo año en la revista Frontiers in Health Services también concluyó que la relación entre mascotas y salud mental durante la pandemia era compleja y que no podía establecerse una relación causal. Los propios estudios recogían tanto beneficios como posibles dificultades asociadas al cuidado de los animales.

Como recuerda la doctora Layla Espósito, del NIH, «no hay un solo tipo que sirva para todos», una idea que también aplica a este fenómeno: la mascota puede ser, a la vez, una fuente real de cariño y una vía indirecta para conseguir la disciplina diaria que antes costaba mantener sin ayuda de nadie.

Lo último en OkSalud

Últimas noticias