La psicología confirma que las personas que no se tiñen las canas no se están rindiendo, sino que prefieren la autenticidad por encima de la aprobación
Muchas mujeres han mantenido una rutina de tinte no porque realmente quisieran hacerlo, sino porque sentían que era lo esperado
En 2008 un británico construyó en el Caribe una isla flotante con vivienda usando 100.000 botellas de plástico: 11 años después, el gobierno local ordenó desmontarla por daños causados por los temporales
Cuál es el significado del proverbio alemán: «Todas las buenas cosas vienen de tres en tres»
José Ruiz, entrenador: "Si queremos mantener nuestra masa muscular después de los 60, necesitamos algo más que caminar"

- Laura Mesonero
- Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.
-
- Actualizado:
Cada vez son más las mujeres que deciden dejar atrás los tintes y lucir su melena blanca al natural. Es habitual ver por la calle a mujeres cuya raíz ya ha crecido varios centímetros mientras esperan a que el cabello recupere por completo su color original, un proceso que desde fuera puede interpretarse erróneamente como un aspecto descuidado o una falta de interés por la imagen.
Sin embargo, detrás de esa transición hay una explicación mucho más profunda. La psicología apunta a que dejar crecer las canas no tiene que ver necesariamente con la dejadez, el abandono o con «dejarse estar», sino con un cambio en la relación que muchas personas tienen con su identidad, su imagen y la presión social. La próxima vez que veas a una mujer atravesando ese momento intermedio en el que conviven la raíz blanca y el resto del cabello teñido, quizá tu forma de interpretarlo cambie.
Durante décadas, las canas han estado asociadas a algo que había que esconder. La aparición de los primeros cabellos blancos se ha tratado culturalmente como una señal de envejecimiento que debía corregirse, retrasarse o disimularse. De hecho, la industria de la belleza ha construido durante años una gran parte de sus productos alrededor de la idea de mantener una apariencia más joven.
Pero cada vez más personas están eligiendo un camino diferente: dejar que el pelo envejezca de forma natural. Y según la psicología, esta decisión puede estar relacionada con valores como la autenticidad, la aceptación y la necesidad de vivir de una forma más coherente con uno mismo.
De ocultar las canas a aceptar una nueva identidad
Una de las explicaciones que aporta la psicología llega desde la teoría de la autodeterminación, desarrollada por los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan. Esta teoría defiende que las personas alcanzan un mayor bienestar cuando sus decisiones están alineadas con sus propios valores y no únicamente con las expectativas externas.
En este sentido, dejar de teñirse puede convertirse para algunas mujeres en una forma de recuperar autonomía sobre su propia imagen. La pregunta deja de ser «¿qué pensarán los demás?» para transformarse en «¿qué quiero hacer yo?».
La psicología explica que muchas decisiones relacionadas con la apariencia no hablan realmente del pelo, la ropa o el aspecto físico, sino de la relación que tenemos con nuestra propia identidad. Las canas se convierten así en un símbolo de algo más amplio: la libertad de no sentir la obligación de modificar constantemente aquello que forma parte de nosotros.
La diferencia entre cuidarse y cumplir expectativas
Otro de los conceptos que ayuda a entender este fenómeno es la teoría del autoconcepto de Carl Rogers. Según esta perspectiva, las personas sienten mayor bienestar cuando existe una coherencia entre cómo se ven internamente y cómo se muestran al mundo.
Durante años, muchas mujeres han mantenido una rutina de tinte no porque realmente quisieran hacerlo, sino porque sentían que era lo esperado. Para algunas, abandonar esa práctica supone dejar de luchar contra una parte natural de su apariencia.
No significa que todas las personas que llevan el cabello teñido estén actuando por presión. La psicología también señala que teñirse el pelo puede ser una elección completamente válida cuando nace del deseo personal. La diferencia está en la motivación: hacerlo porque apetece o hacerlo porque existe miedo a mostrar el paso del tiempo.
El momento más difícil: la transición
Curiosamente, muchas mujeres que deciden dejarse las canas pasan por una etapa que es precisamente la más complicada visualmente: esa fase en la que la raíz blanca convive con el color anterior.
Desde fuera puede parecer un momento de descuido, pero en realidad forma parte de un proceso de cambio. No se trata solo de dejar de teñirse, sino de aceptar una nueva imagen y esperar a que el cabello complete esa transformación.
La psicología del envejecimiento también apunta a que, con el paso de los años, muchas personas cambian sus prioridades. La teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por Laura Carstensen, explica que con la edad las personas tienden a centrarse más en aquello que tiene un valor emocional real y a dedicar menos energía a cumplir expectativas externas.
Así, dejar las canas al descubierto puede ser menos una renuncia y más una forma de decidir dónde invertir tiempo y energía.
La autenticidad como nueva forma de belleza
La psicología estudia cada vez más la relación entre autenticidad y bienestar emocional. Ser auténtico no significa rechazar los cuidados personales ni abandonar la imagen propia, sino tomar decisiones que reflejen realmente quiénes somos.
Por eso, detrás de una melena blanca puede haber mucho más que una elección estética. Puede existir una persona que ha decidido dejar de esconder una parte natural de sí misma y empezar a relacionarse con su imagen desde otro lugar.
Lo último en Curiosidades
-
Carlos Vives se pronuncia sobre si España debe pedir perdón a América: «¿La culpa es de España? No, no. La culpa es de nuestras repúblicas»
-
La psicología dice que los niños cuyos padres siempre han hecho todo por ellos suelen desarrollar hábitos problemáticos en la edad adulta
-
La mejor reflexión de la historia es de Steve Jobs: «Las únicas personas que no malgastan su tiempo son las que no dejan que la opinión de los demás acalle su voz interior»
-
Los pintores recomiendan una mezcla de 3 kg de masilla para paredes, 500 ml de sellador y 300 ml de agua para preparar la pared antes de pintar
-
Ramón María del Valle-Inclán, dramaturgo de la generación del 98, sobre el amor: «Hay quien prefiere ser el primer amor; yo he preferido siempre ser el último»
Últimas noticias
-
Jaume Anglada, el amigo del Rey, vuelve a los escenarios un año después de sufrir un grave accidente en una noche cargada de emoción
-
Carlos Vives se pronuncia sobre si España debe pedir perdón a América: «¿La culpa es de España? No, no. La culpa es de nuestras repúblicas»
-
Isabel Díaz Ayuso, (48 años): «Me levanto a las cinco de la mañana y a las seis ya estoy trabajando. A las ocho voy al gimnasio para hacer máquinas, pesas y correr»
-
La psicología dice que los niños cuyos padres siempre han hecho todo por ellos suelen desarrollar hábitos problemáticos en la edad adulta
-
La mejor reflexión de la historia es de Steve Jobs: «Las únicas personas que no malgastan su tiempo son las que no dejan que la opinión de los demás acalle su voz interior»