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La activista que saltó al ruedo en plena corrida de Palma ahora denuncia al hombre que la redujo con una llave de judo

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Julio Bastida

La activista animalista que irrumpió en el ruedo del Coliseo Balear dando un bochornoso espectáculo durante la corrida celebrada el pasado 6 de agosto en Palma ha presentado una denuncia ante la Policía Nacional contra el hombre que intervino para reducirla mediante una llave de judo. Según la denunciante, se trata del extorero Gabriel Pericàs, vinculado a la gestión de eventos taurinos.

Los hechos tuvieron lugar durante la segunda corrida del verano en el Coliseo Balear, ante cerca de 6.000 espectadores. El festejo contaba con Alejandro Talavante, José María Manzanares y Roca Rey en el cartel. La mujer, de 47 años, sostiene en su denuncia que accedió al ruedo alrededor de las 22.15 horas -de forma totalmente ilegal- con el objetivo de realizar una protesta contra la tauromaquia. En ese momento, según su relato, ya había terminado la lidia del segundo toro.

La activista entró en el albero portando una pancarta contra las corridas de toros y con un mensaje reivindicativo escrito sobre su cuerpo. Su presencia en el ruedo provocó una rápida intervención por parte del personal relacionado con la plaza. Según la versión recogida en la denuncia, Pericàs se dirigió hacia ella y la inmovilizó utilizando una llave de judo, poniendo fin a la protesta en cuestión de segundos.

La denunciante, que no cesa de lloriquear,  asegura que durante el forcejeo sufrió diferentes lesiones. Tras abandonar la plaza, acudió a un Punto de Atención Continuada (PAC) para recibir asistencia médica. Posteriormente, decidió acudir a la Policía Nacional para denunciar los hechos. Como parte de la documentación aportada, habría entregado imágenes de las lesiones y un vídeo en el que aparece el momento de la intervención.

La denuncia deberá determinar ahora las circunstancias concretas en las que se produjo la reducción y si la actuación empleada para sacar a la activista del ruedo se ajustó a las circunstancias del momento. La activista aprovechó un momento de la corrida en el que numerosos espectadores agitaban sus pañuelos para solicitar una oreja. Fue entonces cuando consiguió acceder al ruedo y mostrar durante unos instantes su pancarta reivindicativa.

La intervención fue prácticamente inmediata. El objetivo del personal de la plaza fue retirar a la mujer del albero para permitir que el espectáculo pudiera continuar con normalidad. El episodio se convirtió en una de las imágenes más llamativas de la corrida, aunque el festejo continuó sin una interrupción prolongada.

Al margen de la denuncia presentada por la activista contra el hombre que la redujo, la propia irrupción en el ruedo podría tener consecuencias administrativas. La entrada no autorizada en un espacio reservado durante la celebración de un espectáculo público puede ser objeto de sanción cuando se considera que se ha alterado su normal desarrollo. En función de la calificación de los hechos y de la normativa aplicable, la sanción podría alcanzar cantidades elevadas.

Ahora, varios días después del festejo, el episodio que se produjo en el ruedo vuelve a la actualidad después de que la activista haya decidido denunciar al hombre que la redujo mediante la llave de judo. La investigación deberá esclarecer qué ocurrió exactamente durante esos segundos y las circunstancias que rodearon la intervención.

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