Patinazo mundial
España no pasó del empate ante la modesta Cabo Verde en su debut en el Mundial 2026
La selección de Luis de la Fuente estuvo espesa con el balón y malogró las pocas ocasiones que tuvo

Sorpresa mundial y patinazo inesperado de España. La selección de Luis de la Fuente se la pegó y no pudo pasar del empate ante la modestísima Cabo Verde, que hizo un ejercicio encomiable de disciplina táctica y esfuerzo defensivo. Nuestra selección no tuvo su día con la pelota. El seleccionador tuvo incluso que tirar de Lamine Yamal y Nico Williams en la segunda mitad para intentar arreglar el desaguisado, pero no hubo manera. España se la pegó y ahora empieza un camino cuesta arriba para ganar el Mundial.
Luis de la Fuente, como los roscones, guardaba una sorpresa. No era un muñequito sino un Gavi. El centrocampista del Barça, uno de los niños bonitos del seleccionador, se hacía un hueco en la alineación en el debut de España en el Mundial. Sin novedad en el resto. Jugaban los que lo hicieron ante Perú en el último compromiso de nuestra selección. Lamine y Nico, los dos cuchillos de La Roja, aguardaban en el banquillo para tener unos minutillos en la segunda mitad.
Por los nuestros, por no divagar, salían los siguientes once muchachos: Unai Simón; Llorente, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri, Fabián; Ferran Torres, Gavi y Oyarzabal. Enfrente la exótica Cabo Verde, cenicienta propicia para arrancar el Mundial con un triunfo solvente. Los blue sharks, apodo molón de los caboverdianos, se enfrentaban a un imposible: sobrevivir a España, una de las mejores selecciones del mundo.
Eran las seis de la tarde, hora más taurina que futbolera, cuando echó a rodar el balón por el impresionante estadio Mercedes-Benz (aunque a la FIFA no le guste) de Atlanta. Pitaba un jordano. No diré su nombre si no es estrictamente necesario. De salida España se adueñó de la pelota y la guardamos con el celo con que la secretaria de Zapatero protegía sus joyones. Replegó Cabo Verde para guardar la ropa en su área. Defensa de cuatro y todos sus futbolistas en campo propio.
Aguanta Cabo Verde
Movíamos la pelota con un punto de lentitud que favorecía el repliegue de los blue sharks. España se iba aburriendo de tocar. Cabo Verde superó los primeros diez minutos sin apenas sufrimiento. Tuvo que ser Pedri el que se vistiera de extremo derecho para poner un plátano medido al segundo palo dirigido a la cabeza de Oyarzabal. Se topó con Sindy Lopes. Corría el minuto 12 y los caboverdianos firmaban el empate.
Otra vez Pedri probó los guantes de Vozinha al filo del cuarto de hora. Su disparo, blandito y lejano, no entrañaba complicación alguna para el meta de Cabo Verde. Se calentaba España. Como se calentó Sindy Lopes al meterle un dedo en el ojo a Marcos Llorente para evitar una contra. Nuestro ritmo de juego iba creciendo pero no al ritmo suficiente para incomodar a los caboverdianos, bien organizados y solidarios.
Llegamos a la pausa de hidratación con España atascada ante el entramado defensivo de Cabo Verde. Más allá de que no tiene mucho sentido hacer un parón en un estadio cubierto y con el aire acondicionado como la música de un quinceañero: a todo trapo. Nuestra selección no le cogía el aire al partido y los blue sharks estaban, perdónenme la chanza, como pez en el agua.
En el 28 fue Cucurella, flamante madridista, el que se sacó una volea con la diestra desde el pico del área que se marchó arriba. El partido se nos empezaba a poner cuesta arriba. Una volea de Pedri en el 35 hizo lucirse al veterano Vozinha. La jugada, con todo, estaba anulada por fuera de juego previo. Los caboverdianos aguantaban el 0-0 y la goleada empezaba a sonar a quimera. La lata estaba atascada y no había forma humana de abrirla.
En el 38 por fin llegó nuestra mejor ocasión. La asistencia, melena al viento, fue de Cucurella, que se la dejó de cabeza a Ferran. Su disparo se topó violentamente contra el travesaño. El rechace lo cabeceó Oyarzabal y lo sacó in extremis Vozinha. Rondábamos el gol, que nos hacía la cobra. En el 44 tuvo la penúltima Ferran Torres, pero su disparo dentro del área le salió demasiado blandito para que lo atrapara el portero de Cabo Verde. Vendría después un cabezazo forzado de Laporte que también desvió el portero. Y con esa ocasión nos fuimos al descanso.
Asedia España
Del que regresamos sin cambios en La Roja pero con la caballería comenzando a calentar allende la línea de banda. Nico, Lamine, Merino y Dani Olmo, entre otros. España continuó con su monólogo de pelota. Y Cabo Verde con su repliegue, cada vez más intensivo. Probó suerte Fabián en el 48 con un disparo lejano que se marchó un poco alto.
Los nuestros metieron una marcha más y Cabo Verde empezó a verlo negro porque el partido pintaba a rojo de España. Fabián y Pedri se bastaban para recuperar la pelota rápido. Pero el tiempo empezaba a correr en nuestra contra. Vale, puede que yo me ponga nervioso demasiado pronto, pero si quieren un cronista tranquilo, busquen en otra ventanilla.
Cabo Verde hizo tres cambios de una tacada para oxigenar a un equipo que comenzaba a dar síntomas de agotamiento. Luis de la Fuente aún barajaba sus cartas pero no hacía jugada. Se pensó los cambios, se los repensó y se los volvió a pensar. Parecía Ancelotti con su Nokia. Y fue entonces, al filo del 70, cuando el seleccionador llamó a capítulo Lamine Yamal. A jugar. Se fueron Gavi y Fabián, porque también entró Mikel Merino.
Con Lamine –debutante en un Mundial, por cierto– empezó a cambiar todo. Primero, porque Cabo Verde se asustó. Después, porque el público de Atlanta se conectó. España, más segura con su mejor jugador sobre el campo, tocó a rebato. Retrocedía Cabo Verde hasta situarse ya dentro del área. Pedri comenzó a asociarse con Lamine Yamal para trazar paredes en cada ataque.
El efecto Lamine
España empezó a buscar a Lamine en cada acción. Teníamos demasiada gente en el área pero el crack del Barcelona andaba suelto y con confianza. Se sentía capaz de echarse al equipo a la espalda y ganar el partido él solito. En el 80 entró Dani Olmo por Ferran. Y ahora sí se nos empezaba a agotar el tiempo de verdad. Cabo Verde resistía con un ejercicio defensivo de altura, vive Dios. En el 86 entró Nico Williams por Rodri.
La tuvo en el 87 Oyarzabal tras una buena conexión de Lamine y Dani Olmo, pero su remate se topó con la espalda de Roberto Lopes. De la Fuente se desesperaba al otro lado. Hasta Cabo Verde tuvo la suya en un remate en el 89 a la salida de un córner que le salió picuda. El innombrable colegiado dio cinco minutos de alargue. Ya íbamos a la desesperada.
No se dio. Hasta Cabo Verde tuvo alguna ocasión para habernos ganado un partido en el que España entró al Mundial con el pie izquierdo y con un inesperado empate ante una cenicienta. Ahora el camino para la selección de Luis de la Fuente empieza a empinarse y tendrá que ganar a Arabia Saudí y Uruguay si no quiere condenarse a ser segunda de grupo.