Ministerio del Interior

Marlaska abandona a los guardias del interior de Huelva: no les permite usar armas largas frente al narco

Se niegan a los agentes que patrullan junto al río Guadiana y en la frontera con Portugal

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Rosalina Moreno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, abandona a los guardias civiles del interior de Huelva, tan azotada por el crimen organizado: no les permite patrullar con armas largas para poder protegerse de los narcotraficantes. Cada vez actúan con más violencia y usan incluso armas de guerra.

Hasta la fecha, sólo se autoriza a quienes patrullan la costa de esta provincia. Y ello con excepciones, ya que se exige que haya tres efectivos, algo que no ocurre en otras ciudades, como Sevilla, donde la patrulla puede estar compuesta sólo por dos.

Dichos condicionantes fueron impuestos el pasado mes de octubre en Huelva a través de una instrucción. Sin embargo, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, ha puesto pie en pared tras fallecer dos compañeros el pasado mes de mayo mientras perseguían una narcolancha, y el ametrallamiento en junio de un vehículo policial en la ría de Punta Umbría por narcos con subfusiles de asalto cuando trataban de impedir un alijo de droga.

El líder de la AUGC en Huelva, Lucas Lavilla, declara a OKDIARIO que «es vital que las patrullas de la primera y segunda compañía sean dotadas de armas largas, por ser fronterizas con Portugal y tener el río Guadiana como vía de entrada para el narco, que no duda en utilizar armas de guerra contra los agentes».

Las limitaciones

En concreto, la instrucción dada por el coronel jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Huelva dispone que portarán arma larga los agentes de la Patrulla Fiscal y de Fronteras (PAFIF,s), los de la patrulla Odiel, que está en el paraje natural de las marismas del Odiel, y las patrullas compuestas por más de tres componentes de la tercera, cuarta y quinta compañía, que son las situadas en la costa.

Además, señala que no se hará ostentación de las mismas, por lo que sólo se exhibirán cuando el criterio del jefe de la patrulla se considere necesario.

La AUGC ha enviado un escrito al coronel advirtiéndole del peligro de enfrentamiento con narcos que tienen las patrullas que lindan con Portugal y en el acceso por el municipio de Rosal de la Frontera, exigiéndole que proteja a los agentes del interior, dotándolos de armas largas.

En la misiva, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, se indica que «el aumento de la delincuencia organizada y los transportes de drogas pueden dar lugar a situaciones en el interior de Huelva, en las que los delincuentes utilicen armas largas, como ya ha ocurrido en varias ocasiones», y los guardias civiles no puedan «responder adecuadamente» a los ataques.

Además, recalca que «cada vez es más habitual el empleo de armas por parte de los delincuentes, como ha ocurrido recientemente en Punta Umbría», donde tuvo lugar el ametrallamiento por parte de los narcos a un vehículo policial.

Y recuerda al coronel que durante aquel suceso los agentes de Seguridad Ciudadana que estaban de servicio, salvo el Odiel, no tenían armas largas y habría que haber ido a recogerlas a Punta Umbría y después trasladarse al lugar de los hechos», algo que los agentes consideran «inadecuado», ya que «es fundamental la rapidez».

Así quedó el vehículo de la Guardia Civil ametrallado esta semana en Huelva por narcos.
Así quedó el vehículo de la Guardia Civil ametrallado en Punta Umbría por narcos.

Además, la AUGC indica que si son los componentes de la seguridad ciudadana los que interceptan a los delincuentes, se pueden encontrar con que éstos los reciban con armas largas y ellos no llevar ninguna para dar respuesta, por lo que «la defensa de los guardias civiles se ve muy mermada, si no nula, al llevar mucho menos armamento que los agresores».

También pone como ejemplo que «si el armamento está guardado en una unidad con servicio de 24 horas, el resto de patrullas no tiene acceso a él, y si lo hubiera, tendrían que desplazarse a recogerlo a esa unidad, porque en la suya no hay disponibilidad de armas largas». Y critica que esto fue lo que ocurrió en el citado incidente en Punta Umbría, «y suele pasar la mayoría de las veces que las patrullas de Seguridad Ciudadana se ven inmersas en este tipo de enfrentamientos, sin portar arma larga».

Instrucciones dispares

El pasado 14 de abril, el mando de operaciones de la Guardia Civil, responsable de planificar, impulsar y coordinar los servicios operativos de las unidades de acuerdo con las directrices de la directora, dictó instrucciones para la prestación del servicio de Seguridad Ciudadana, que disponen que, como norma general, «toda patrulla de Seguridad Ciudadana deberá portar al menos un arma larga, salvo en aquellas circunstancias en que, atendiendo a los criterios que se detallan a continuación, el jefe de la Comandancia disponga lo contrario».

Dispuso que el jefe de la Comandancia debe valorar, entre otras cuestiones, «el grado de agresividad de la delincuencia en la demarcación, la existencia de circunstancias objetivas que eleven el riesgo (fugados armados, individuos peligrosos, alertas específicas, etc.), la disponibilidad de instalaciones adecuadas para la custodia de armas largas y la simultaneidad y volumen de patrullas en servicio».

En cualquier caso, señala que «será obligatorio el porte de un arma larga por patrulla» en el establecimiento de Dispositivos Operativos en Vías Públicas (DOVP) o dispositivos en los que participen tres o más componentes; servicios en zonas aisladas o con tiempos de reacción elevados.

Además, precisa que en aquellas comandancias con una alta incidencia de delincuencia violenta o de conductas hostiles hacia los agentes de la autoridad, el jefe de Comandancia «podrá determinar que todas las patrullas y la totalidad de sus componentes presten servicio dotados de armas largas».

Incluso un arma larga por agente

La AUGC subraya en su escrito al coronel de Huelva que en comandancias limítrofes, con la misma problemática, se han dictado «normas que garantizan la utilización del arma larga por más patrullas».

Armas de guerra incautadas a narcos.
Armas de guerra incautadas a narcos.

Y subraya que debería existir un armero en todos los cuarteles y que se dote de, al menos, un arma larga a las patrullas que prestan servicio en zonas donde son previsibles los alijos de droga, como son zonas de playa y marismas costeras y alrededor de las localidades cercanas a la capital.

Además, apunta que «en aquellos servicios de custodia de alijos o petacas, los relacionados con el narcotráfico, drogas, plantaciones, embarcaciones, etc.», deberían contar con arma larga todos los agentes, al igual que cuando se den avisos por tiroteos, se debe atender el suceso portando arma larga.

Y también «en todos aquellos casos relacionados con el narcotráfico, robos en ruta, asaltos mediante falsos policías y cualquier otra vicisitud que pueda poner en peligro a los guardias civiles, por la utilización de armamento, muy superior al que normalmente portan los agentes».

Radiografía del problema

La AUGC destaca en su escrito que el terrorismo continúa siendo una de las principales amenazas para la seguridad interior de España y del conjunto de la Unión Europea, y en paralelo, la delincuencia organizada muestra un creciente nivel de violencia, empleando en ocasiones armamento de alta capacidad ofensiva.

Por otra parte, indica que «la dispersión territorial que caracteriza a las unidades de la Guardia Civil dificulta la llegada inmediata de apoyos cuando una patrulla se ve implicada en una situación que comprometa la integridad física de sus componentes o de terceros».

Y recalca que «es imprescindible dotar a las patrullas de Seguridad Ciudadana y a las unidades de reserva de los medios materiales adecuados, incluidas armas largas, así como de la formación correspondiente, con el fin de minimizar los riesgos derivados de su actuación en un entorno operativo cada vez más exigente».

Apunta que «no todos los acuartelamientos disponen de instalaciones idóneas ni de servicio permanente que garantice la custodia de armas largas, lo que incrementa el riesgo asociado a su almacenamiento», y que «la mayor parte de los vehículos oficiales no está acondicionada para depositar armamento sin vigilancia directa con plenas garantías de seguridad».

Y concluye haciendo hincapié en que tampoco debe obviarse el efecto disuasorio que ejercen las armas largas, «capaces de prevenir agresiones o inducir a un posible autor a desistir de su conducta».

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