Recetas otoñales

Es una de las frutas que todos tenemos en casa en otoño, pero no sabemos aprovecharla más allá del dulce: 6 recetas con membrillos aptas para novatos

recetas con membrillos
Membrillos. Foto: Pexels.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En muchas casas españolas, el otoño huele a membrillo. Basta con dejar dos o tres piezas en un frutero para que el aroma se extienda por toda la cocina durante días. Injustamente, la mayoría de los membrillos tienen el mismo destino: horas de cazuela, kilos de azúcar y un bloque compacto que se corta en lonchas para acompañar el queso.

Esa costumbre ha dejado en la sombra otras formas de cocinar una fruta que, por su textura firme y su punto ácido, encaja tanto en platos salados como en postres ligeros. No hace falta experiencia en los fogones ni ingredientes difíciles de encontrar. Lo único que exige es conocer un par de trucos básicos antes de ponerse manos a la obra.

Seis recetas fáciles con membrillos que no son dulce de membrillo

El membrillo funciona en la cocina salada de forma parecida a la manzana o la pera, pero con más carácter. Este aguanta la cocción sin deshacerse y aporta un contrapunto dulce y ácido a carnes, quesos intensos y vísceras.

A continuación, estas son seis propuestas sencillas, pensadas para quienes nunca han cocinado con esta fruta y quieren estrenarse sin complicaciones.

1. Ensalada templada de membrillo a la plancha con queso de cabra

Es la receta más rápida de la lista y una buena forma de perder el miedo a esta fruta. El membrillo, cortado en rodajas finas y marcado a la plancha, se ablanda y se carameliza por fuera en apenas unos minutos. Para dos personas hacen falta:

  • Un membrillo maduro.
  • 150 g de rúcula.
  • Una remolacha cocida.
  • 50 g de queso de cabra.
  • Un puñado de nueces.
  • Aceite de oliva virgen extra, vinagre balsámico, mostaza, miel y sal.
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    Se pela el membrillo, se le quita el corazón y se corta en rodajas de un centímetro, que se marcan en la plancha dos o tres minutos por lado.

    El aliño se prepara con dos cucharadas de aceite, una de vinagre, una cucharadita de mostaza y otra de miel. Después se mezcla todo con la rúcula, la remolacha en dados, el queso y las nueces.

    2. Solomillo de cerdo al horno con gajos de membrillo

    El cerdo y el membrillo forman una de las combinaciones más clásicas de la cocina otoñal, y esta versión al horno apenas necesita vigilancia. Los gajos se asan junto a la carne y absorben sus jugos. Para cuatro raciones se necesitan:

    • Dos solomillos de cerdo.
    • Dos membrillos.
    • Cuatro dientes de ajo.
    • Dos cucharadas de miel y dos de mostaza de Dijon.
    • Aceite de oliva, sal, pimienta y romero.

    Con el horno a 180 grados, se untan los solomillos con una pasta de aceite, miel, mostaza, ajo picado, sal y pimienta.

    Luego, se colocan en una bandeja rodeados de los membrillos pelados y cortados en gajos, con el romero, y se hornean 25 o 30 minutos, regándolos de vez en cuando con su jugo. La carne debe reposar unos minutos antes de cortarla.

    3. Higaditos de pollo con membrillo y manzana

    Es un plato de sartén, barato y listo en menos de media hora, que equilibra el sabor intenso de los higaditos con la acidez de la fruta. Para cuatro personas hacen falta:

    • 500 g de higaditos de pollo limpios.
    • Dos membrillos y dos manzanas.
    • Una cebolla y dos dientes de ajo.
    • Medio vaso de vino de Marsala (o un vino dulce tipo Pedro Ximénez).
    • Mantequilla, aceite de oliva, sal, pimienta y perejil.

    Se pocha la cebolla con el ajo en una mezcla de aceite y mantequilla durante tres o cuatro minutos.

    Después se doran los higaditos troceados unos cinco minutos a fuego medio-alto, se incorpora el membrillo en dados y la manzana en gajos, se riega con el vino y se baja el fuego.

    Tras diez o quince minutos, cuando la fruta esté tierna, se sirve con perejil picado.

    Más formas de cocinar membrillos: del guiso al postre

    Las siguientes tres recetas requieren algo más de tiempo de cocción, aunque no más destreza. La última lleva la fruta al postre sin pasar por el clásico dulce y con muy poco azúcar.

    4. Muslitos de pollo guisados con membrillo

    Este guiso de aire andalusí combina la fruta con especias como la canela, la cúrcuma y el azafrán. Para dos personas se necesitan:

    • Entre cuatro y seis muslitos de pollo con piel.
    • Tres membrillos pequeños.
    • Cuatro chalotas y un diente de ajo.
    • Una rama de canela, una cucharadita de cúrcuma, una pizca de azafrán y una hoja de laurel.
    • Medio vaso de vino oloroso.
    • Un limón, una cucharada de miel y caldo de pollo.

    Primero se cuecen los membrillos troceados en agua con sal y limón durante diez o quince minutos, y se mezclan con la miel.

    Aparte, se doran las chalotas con las especias, se añade el ajo y el pollo y se riega con el vino hasta que se evapore el alcohol.

    Al final se incorporan los membrillos, se cubre con caldo y se cuece a fuego suave 40 o 50 minutos.

    5. Membrillos rellenos de carne picada

    La propia fruta hace de recipiente en esta receta, habitual en la cocina de Oriente Próximo y más sencilla de lo que aparenta. Para cuatro raciones hacen falta:

    • Cuatro membrillos grandes.
    • 400 g de carne picada de cerdo.
    • Una cebolla y dos dientes de ajo.
    • Una cucharadita de comino y otra de canela.
    • Un vaso de caldo de carne o de pollo.
    • Aceite de oliva, sal y pimienta.

    Se corta la parte superior de cada membrillo a modo de tapa y se vacía con una cucharilla. Aparte, se sofríen la cebolla y el ajo, se dora la carne y se condimenta con las especias.

    Una vez rellenos, los membrillos se hornean en una fuente con el caldo a 180 grados, 45 minutos tapados con papel de aluminio y otros quince sin tapar.

    6. Membrillo en almíbar de naranja

    El cierre dulce de la lista solo necesita tres ingredientes y media hora de cazuela. Para cuatro personas:

    • Un membrillo.
    • Una naranja.
    • 50 g de azúcar.

    Se pela el membrillo, se retiran el corazón y las semillas y se corta en gajos de un centímetro.

    Luego, se ponen en una cazuela con el zumo de la naranja, unas tiras de su piel (sin la parte blanca, que amarga), el azúcar y medio vaso de agua.

    Tras 30 minutos a fuego suave, los gajos quedan tiernos y brillantes. Se dejan enfriar y se retira la piel antes de servir.

    Trucos para cocinar membrillos por primera vez

    A diferencia de otras frutas, el membrillo casi nunca se come crudo. Y esto es porque su carne es muy dura y tiene un sabor amargo y astringente que solo desaparece con el calor.

    En este marco, conviene elegir piezas de color amarillo intenso y muy aromáticas, frotar la pelusilla de la piel con un paño, pelarlas con un cuchillo firme y rociar los trozos con limón para que no se oxiden. Con la cocción prolongada, la pulpa pasa del color crema a un tono rosado.

    Recordemos que en España, la temporada va de septiembre a diciembre, y el municipio cordobés de Puente Genil presume de ser la capital del membrillo, con una industria que se remonta al siglo XIX.

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