Truco de cocina

Palabra de profesional: el sencillo truco que recomiendan para pelar los membrillos sin dejarse la vida en el intento

membrillo
Membrillos. Imagen de Freepik.

El truco para pelar membrillos sin sufrir no es usar más fuerza ni cambiar de cuchillo. Los profesionales recomiendan una técnica previa que transforma esta fruta dura en algo mucho más manejable y evita cortes, frustración y tiempo perdido en la cocina.

El membrillo tiene un aroma intenso y un sabor que recuerda a una mezcla de manzana, guayaba, rosa y vino tinto. El problema es que su textura es extremadamente dura en crudo y no se puede comer sin cocinar. Pero existe una forma sencilla de facilitar todo el proceso antes de empezar cualquier receta.

El truco que facilita pelar y cortar los membrillos sin esfuerzo

La clave no está en el pelador ni en el tipo de cuchillo. El paso que marca la diferencia es hornear los membrillos enteros durante unos 20 minutos antes de pelarlos.

Al pasar por el horno, la fruta pierde esa dureza casi pétrea y adquiere una textura similar a la de una manzana cruda. Sigue firme, pero lo suficiente como para poder pelarla y cortarla en gajos o cubos sin dificultad y sin que pierda la forma.

Este pequeño gesto elimina el principal obstáculo que hace que muchas recetas parezcan imposibles cuando simplemente indican pelar y cortar el membrillo. Después de este precocinado, el trabajo se vuelve mucho más sencillo y seguro.

Cómo aplicar este truco paso a paso

Para ponerlo en práctica, solo necesitas membrillos y un horno. El proceso es simple:

Ingredientes:

  • Membrillos (aproximadamente 2,5 kg por tanda)

Instrucciones:

  • Precalentar el horno a 175 °C (350 °F).
  • Lavar bien los membrillos bajo el agua para retirar la pelusilla superficial.
  • Colocarlos enteros y en posición vertical sobre una bandeja de horno, sin amontonarlos.
  • Hornear durante unos 20 minutos (algo más si son grandes), hasta que la piel adquiera un ligero tono marrón.
  • Retirar del horno y dejar enfriar hasta que se puedan manipular sin quemarse.

Una vez templados, podrás notar el cambio de textura inmediatamente. Será mucho más fácil introducir el cuchillo y retirar la piel con un pelador convencional. Eso sí, el centro seguirá siendo bastante duro y algo granuloso, por lo que el corazón no se aprovecha y conviene descartarlo.

Si al cortar notas que la zona cercana al núcleo sigue demasiado firme, puedes prolongar ligeramente el tiempo de horno. Aun así, esa parte nunca llega a ablandarse por completo, lo que explica por qué no se consume el interior.

Un extra útil: conservarlos para más adelante

Otra ventaja de este método es que permite procesar todos los membrillos de una vez. Después de pelarlos y cortarlos, puedes guardarlos en bolsas con cierre hermético y congelarlos.

De esta manera tendrás los trozos listos para utilizarlos más adelante en:

  • Dulce o pasta de membrillo.
  • Tartas.
  • Guisos.
  • Mermeladas.
  • Preparaciones al horno.

Además, esta técnica  no altera el resultado final de las recetas, ya que el membrillo igualmente necesita cocción posterior para desarrollar su aroma y color característicos. Al contrario, adelanta trabajo y reduce el esfuerzo físico, haciendo que preparar esta fruta de temporada sea mucho más práctico y llevadero en cualquier cocina doméstica.

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