Roscón de Reyes casero con Alberto Chicote

Roscón de Reyes casero con Alberto Chicote: guía completa para que tu postre salga perfecto y lleno de sabor.
Roscón de Reyes con Berasategui
Roscón relleno de nata
Roscón de reyes con trufa
El Roscón de Reyes es uno de esos dulces que anuncian que la Navidad llega a su final, pero lo hace de la mejor manera posible: alrededor de una mesa, compartiendo tiempo y conversación. Prepararlo en casa intimida a mucha gente, aunque en realidad no es tan complicado si se entiende el proceso y se trabaja con calma. Desde una cocina directa, clara y sin florituras, la forma de abordar el roscón de Alberto Chicote invita a perder el miedo y a disfrutar del hecho de cocinarlo uno mismo, con los pies en la tierra y respeto por la receta de siempre.
Un roscón casero, sin complicaciones innecesarias
Para Alberto Chicote, el roscón no necesita trucos raros ni técnicas imposibles. Lo fundamental es partir de ingredientes sencillos y entender bien qué se está haciendo. Harina de fuerza, huevos, mantequilla, azúcar, leche, levadura fresca, una pizca de sal, ralladura de naranja y limón y un poco de agua de azahar forman la base. Son ingredientes de toda la vida, fáciles de encontrar y sin misterio.
Chicote insiste en que no hay que tener prisa. El roscón es una masa enriquecida y eso exige tiempo. El amasado debe hacerse con paciencia, hasta conseguir una masa suave, elástica y ligeramente pegajosa, pero que no se pegue en exceso a las manos. Parar unos minutos durante el amasado no solo está permitido, sino que ayuda a que la masa se relaje y termine respondiendo mejor.
Fermentación: la clave del buen resultado
Si hay un punto que Alberto Chicote recalca siempre, ese es la fermentación. Un roscón hecho con prisas rara vez sale bien. Después del primer amasado, la masa necesita reposar hasta doblar su volumen. Este paso marca la diferencia entre un roscón pesado y uno ligero y esponjoso.
Si se dispone de tiempo, alargar la fermentación o incluso dejarla reposar en frío mejora tanto el sabor como la textura. Tras formar la corona, llega el segundo levado, igual de importante. La masa debe crecer de nuevo y notarse blanda al presionarla con un dedo. Entrar al horno antes de tiempo suele traducirse en un roscón compacto y seco.
Decoración clásica y horneado controlado
La decoración del roscón también tiene su importancia. Chicote apuesta por lo tradicional y reconoce que no hace falta inventar nada. Fruta escarchada, almendra laminada y azúcar humedecido son más que suficientes. Antes de añadirlos, se pinta la superficie con huevo batido para conseguir ese acabado brillante tan característico.
En el horneado conviene ser prudente. Una temperatura moderada permite que el roscón se haga de forma uniforme. Cada horno es distinto, así que más que el reloj, hay que fiarse del color y del aroma. Si hace falta, se puede cubrir ligeramente con papel de aluminio para evitar que se dore en exceso.
Roscón relleno o solo: cuestión de gustos
Para Alberto Chicote, un buen roscón debe poder comerse perfectamente sin relleno. Aun así, entiende que en muchas casas la nata, la crema o la trufa forman parte de la tradición. La clave está en no pasarse. La nata debe ir poco azucarada y en una cantidad razonable.
Siempre se recomienda rellenar el roscón cuando esté completamente frío y cortarlo con cuidado para no estropear la miga. Un exceso de relleno puede echar por tierra todo el trabajo previo.
Tradición hecha en casa
El Roscón de Reyes casero, al estilo de Alberto Chicote, no pretende competir con el de una pastelería, sino recuperar el placer de hacerlo en casa. Entender la masa, respetar los tiempos y disfrutar del proceso es parte de la experiencia. Más allá de si queda perfecto o no, lo importante es el sabor y la satisfacción de haberlo preparado con tus propias manos.
Así, el roscón se convierte en algo más que un postre: es una excusa para parar, compartir y celebrar el Día de Reyes con calma, sencillez y mucho sentido común.