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Cuando el calor aprieta, hay un postre que lo tiene todo: sin horno, sin azúcar añadido y listo con muy pocos ingredientes

Postre para el verano
Helado de naranja (AI).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante los meses de verano, pocas recetas resultan tan apetecibles como un buen helado. Sin embargo, no siempre es necesario recurrir a los productos industriales para disfrutar de un postre delicioso. Preparar un helado casero de naranja es una alternativa sencilla, económica y muy refrescante que permite aprovechar todo el sabor de esta fruta. Se trata de una receta muy sencilla, que sólo requiere tres ingredientes básicos: naranjas, azúcar y nata.

Además, las propias cáscaras de la fruta se convierten en un original molde natural, logrando una presentación muy atractiva que sorprenderá tanto a pequeños como a mayores. Asimismo, la naranja aporta un aroma natural y un toque cítrico que convierte este helado en una opción ligera y muy agradable durante la época estival. Su equilibrio entre el dulzor y la frescura hace que resulte especialmente apetecible después de una comida copiosa o como merienda en los días más calurosos.

El mejor postre para el verano

@trucorecetas Cómo hacer un helado natural de naranja 📝 Ingredientes (2 helados): – Naranja (2 uds) – Azúcar (50 gr) – Nata (100 ml) 🎥 Paso a paso: – Corta la parte superior de una naranja y vacíala con una cuchara, dejando solo la cáscara como si fuera un cuenco. – Tritura la pulpa y cuélala para eliminar los restos y quedarte solo con el zumo. – Añade 25 gramos de azúcar y 50 ml de nata por naranja. Como yo voy a hacer dos helados caseros, añado 50 gramos de azúcar y 100 ml de nata. – Mezcla bien hasta que esté todo integrado, rellena las naranjas y mételas en el congelador durante unas horas. #recetasfaciles #recetastiktok #helados #trucorecetas ♬ sonido original – Truco Recetas

Para dos helados necesitarás 2 naranjas, 50 gramos de azúcar y 100 ml de nata. Antes de preparar la mezcla, corta la parte superior de las naranjas, vacía con cuidado la pulpa y reserva las cáscaras, que servirán como molde natural. Tritura la pulpa y cuélala para quedarte únicamente con el zumo.

Una vez lista la mezcla, rellena las cáscaras de naranja con cuidado y coloca de nuevo la parte superior. Mete las naranjas en el congelador durante varias horas, hasta que el helado adquiera la textura adecuada. Si quieres un helado todavía más cremoso, puedes remover la mezcla cada 30 o 40 minutos durante las primeras dos horas de congelación; así evitarás que se formen cristales de hielo demasiado grandes. Cuando estén bien congeladas, sólo tendrás que sacarlas unos minutos antes de servir.

Una de las grandes ventajas de este helado casero de naranja es que puedes adaptarlo fácilmente a tus gustos. Si quieres intensificar el sabor cítrico, añade un poco de ralladura de naranja a la mezcla antes de congelarla. También puedes incorporar unas gotas de zumo de limón para conseguir un toque más fresco y equilibrar el dulzor. Para quienes buscan un postre más original, es posible añadir pepitas de chocolate negro, que contrastan con la acidez de la fruta.

Cómo elegir las mejores naranjas

El resultado dependerá en gran medida de la calidad de la fruta. Las naranjas más pesadas y firmes suelen contener una mayor cantidad de zumo, lo que significa que están frescas y jugosas. Con el paso del tiempo la fruta pierde humedad, disminuye su peso y también parte de su sabor. Lo más recomendable es elegir siempre las piezas más pesadas y con una textura firme.

La piel también ofrece muchas pistas sobre el estado de la fruta. Si presenta zonas verdosas, significa que todavía no ha madurado del todo y, por ende, su sabor será más ácido. En cambio, cuando luce un color naranja intenso o amarillento, suele encontrarse en su punto óptimo. Una piel tersa y firme indica frescura.

Asimismo, en algunas variedades aparece un pequeño «ombligo» en el extremo opuesto al tallo, lo cual también sirve como referencia para valorar su calidad. Cuando el ombligo es amplio y bien marcado, normalmente corresponde a una naranja con abundante pulpa, jugosa y de sabor más dulce. El olor es otro aliado para reconocer una buena naranja. Las piezas frescas desprenden un perfume cítrico intenso y agradable incluso antes de pelarlas.

Finalmente, la Fundación Española de Nutrición (FEN) señala que «una naranja aporta 82 mg de vitamina C, siendo 60 mg la ingesta recomendada al día para este nutriente. También es fuente de folatos, que contribuyen a la formación normal de las células sanguíneas. Además, las naranjas aportan carotenoides con actividad provitamínica A, principalmente B-criptoxantina.

También contienen otros carotenoides sin actividad provitamínica A, como la luteína y la zeaxantina. En su composición destacan asimismo los ácidos orgánicos, como el ácido málico y el ácido cítrico, siendo este último el más abundante. Las naranjas contienen importantes cantidades de ácidos hidroxicinámicos, entre ellos el ferúlico, caféico y p-cumárico, ordenados de mayor a menor en función de su actividad antioxidante. Asimismo, son ricas en flavonoides, destacando la hesperidina, neohesperidina, naringina, narirutina, tangeretina y nobiletina».

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