Caldo de pollo en olla express: casero, sabroso y fácil de preparar

Caldo de pollo en olla express casero y reconfortante, con ingredientes básicos y preparación sencilla.
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Hay recetas que no necesitan presentación. El caldo de pollo en olla express es una de ellas. Es ese olor que invade la cocina y que, sin saber muy bien por qué, te hace sentir en casa. Da igual si es invierno, si estás algo resfriado o simplemente si quieres algo calentito al final del día: un buen caldo siempre encaja.
Lo curioso es que, durante mucho tiempo, parecía que hacer caldo exigía horas y horas de fuego lento. Ese sonido constante del chup-chup, la espuma que había que ir retirando con paciencia… Todo muy bonito, muy tradicional, pero poco práctico cuando vas con prisa. Por eso la olla express es casi un pequeño salvavidas culinario: reduce tiempos sin sacrificar sabor. Y eso, hoy en día, vale oro.
Si alguna vez has preparado un buen Caldo de pollo tradicional, sabrás que el secreto está en la simplicidad. Nada sofisticado, nada rebuscado. Lo mismo ocurre con un auténtico Caldo de pollo casero: ingredientes humildes, cocción tranquila y cariño. Incluso cuando aprovechamos restos para hacer un sabroso Caldo de pollo asado, el espíritu es el mismo: no desperdiciar nada y sacar el máximo partido al pollo.
Ingredientes
Antes de empezar: pequeños detalles que marcan la diferencia
Hay quien dora ligeramente el pollo antes de añadir el agua. No es obligatorio, pero si tienes dos minutos extra, ese paso aporta un matiz más profundo. Si no, puedes colocarlo directamente en la olla sin problema.
Lava bien las verduras. No hace falta cortarlas en trozos pequeños; de hecho, es mejor dejarlas en trozos grandes porque después colaremos todo. La cebolla puedes ponerla entera, simplemente pelada. El puerro en un par de cortes gruesos. Las zanahorias igual.
El proceso
- Coloca el pollo en la olla express. Añade las verduras, el perejil y los granos de pimienta. Cubre con agua fría hasta unos dos centímetros por debajo del límite máximo de la olla.
- Añade una pizca de sal, pero sin pasarte. Siempre es mejor rectificar al final.
- Cierra la olla y ponla a fuego medio-alto. Cuando suba la válvula y empiece a liberar presión, baja ligeramente el fuego y cuenta entre 20 y 25 minutos. Sí, solo eso. En menos de media hora, el caldo estará listo.
- Después, apaga el fuego y deja que la presión baje sola. Sin prisas. Esa espera también forma parte del proceso.
- Cuando abras la olla, notarás el aroma. Es intenso, limpio, muy casero. Cuela el caldo con cuidado y prueba. Ajusta de sal si lo necesita.
- Si quieres un caldo más ligero, puedes dejarlo enfriar y retirar la capa de grasa que se solidifica en la superficie. Es un truco sencillo que lo hace aún más suave.
Cómo conservarlo
Una vez frío, puedes guardarlo en la nevera durante 3 o 4 días sin problema. Si quieres que te dure más, congélalo en recipientes individuales o incluso en cubiteras para tener pequeñas porciones listas.
Es práctico, económico y muy agradecido.
Información suplementaria
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 25 minutos
Tiempo total: 40 minutos
Porciones: 6-8 raciones (tazas de caldo)
Información nutricional aproximada (receta completa):
Calorías totales: 650 kcal
Proteínas: 75 g
Grasas: 38 g
Hidratos de carbono: 22 g
(Los valores pueden variar según la cantidad de pollo utilizada y si se retira la grasa).
Tipo de cocina: Casera / Tradicional
Tipo de comida: Base culinaria / Primer plato ligero