Roscos de vino caseros: receta tradicional fácil y muy navideña

Prepara unos roscos de vino caseros con esta receta tradicional. Un dulce típico perfecto para Navidad y celebraciones.
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Hay olores que tienen el superpoder de transportarnos instantáneamente al salón de casa de nuestros abuelos, rodeados de bandejas repletas de dulces navideños envueltos en papel de seda. Los roscos de vino ocupan un trono indiscutible en esa geografía festiva, con su textura arenosa que se deshace en la boca y ese característico abrigo blanco de azúcar glas que siempre acaba manchando la solapa. Prepararlos requiere cero prisas y respeto absoluto por las proporciones, demostrando que la repostería tradicional supera con creces cualquier capricho industrial.
Ingredientes
Cómo hacer roscos de vino caseros paso a paso
- Extiende la harina sobre la bandeja del horno limpia y tuéstala a 150 grados unos 40 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que adquiera un tono marfil claro.
- Saca la harina, déjala enfriar por completo y pásala por un colador fino para eliminar cualquier grumo formado durante el tostado.
- Pon la harina en un bol, en un hueco central ve echando el aceite, el vino dulce, el azúcar, la ralladura, la canela, el sésamo y la matalahúva.
- Mezcla todo bien y consigue una masa homogénea, que no se pegue al tocarla.
- Estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada dejando un grosor uniforme de algo más de un centímetro y medio.
- Corta los roscos usando un cortapastas redondo y un dedal o tapón para perforar el centro, formando las típicas rosquillas.
- Coloca las piezas sobre una placa forrada con papel sulfurizado y hornéalas a 180 grados durante unos 20 minutos hasta que notes que están firmes.
- Saca los roscos y, cuando aún estén templados, rebózalos generosamente en el azúcar glas hasta que queden completamente blancos.
Trucos para que salga perfecto
El secreto absoluto reside en el tostado previo de la harina, un paso innegociable que elimina el sabor a crudo y otorga esa textura quebradiza. A veces nos gusta experimentar con masas complejas de repostería o pasta fresca, un oficio paciente que guarda ciertos paralelismos con el mimo necesario para amasar unos ravioles caseros sin romper la estructura.
Si sobra vino dulce o buscas texturas crujientes con técnicas caseras, puedes probar divertimentos informales como preparar unos crujientes siguiendo la pauta de como hacer doritos caseros o animarte con el picoteo probando como hacer maiz frito para sorprender a los invitados.
Variantes de la receta
Aunque la receta clásica lleva vino dulce y ajonjolí, en los pueblos solían adaptar la fórmula según la despensa. En ciertas zonas se sustituye una parte del vino por un chorrito de anís seco para potenciar el aroma anisado. Tampoco es raro encontrar versiones que incorporan almendra cruda molida directamente en la masa, aportando un matiz graso y un toque crujiente muy interesante.
Con qué acompañar roscos de vino caseros
Estos dulces piden una compañía líquida que contrarreste su dulzor y densidad. Una taza humeante de café negro recién hecho o una infusión sin azúcar son opciones infalibles para la sobremesa navideña. También combinan de maravilla con una copita de cava brut o un vasito de vino dulce frío.
Cómo conservar roscos de vino caseros
Los roscos ganan textura cuando reposan un par de días, ya que los aromas se asientan y la masa se vuelve más tierna por dentro. Guárdalos en una lata metálica o recipiente hermético alejados de la humedad y fuentes de calor directo.
Información nutricional
Tiempo de preparación: 1 hora y 15 minutos en total
Porciones: 12-15 unidades
Tipo de cocina: Tradicional navideña española / Repostería casera
Tipo de comida: Dulce navideño, postre o merienda
Información nutricional: Aproximadamente 145 kilocalorías por rosco. Aportan carbohidratos complejos de la harina tostada, grasas vegetales saludables procedentes del aceite de oliva y un contenido calórico elevado derivado del azúcar y el vino dulce.