Rosquillas francesas de San Isidro: la receta tradicional madrileña

Llega la fiesta de San Isidro a Madrid, y es el momento de elaborar en casa unas ricas rosquillas francesas. Aquí te dejamos los pasos.
Rosquillas de nata y limón de la abuela
Rosquillas tontas y listas en freidora de aire
Rosquillas de naranja y chocolate
Cada 15 de mayo, Madrid se llena de claveles, chotis, verbenas… y, por supuesto, rosquillas. Se trata de los dulces más reconocibles de las fiestas de San Isidro, patrón de la ciudad. Entre todas las variedades que nos han llegado, las rosquillas francesas ocupan un lugar especial por su acabado crujiente con almendra y azúcar glas.
Su origen suele situarse en el siglo XVIII, durante el reinado de Fernando VI (1746-1759), cuya esposa fue Bárbara de Braganza, reina consorte de España y muy conocida por su afición a la música y los gustos y aficiones gastronómicos. Nos ha llegado por tradición que las rosquillas francesas nacieron porque las clásicas rosquillas tontas resultaban demasiado sencillas para el gusto de la reina. El nombre de “francesas” se asocia precisamente a ese supuesto repostero de origen francés que habría introducido el toque extra de almendra en la receta, que tanto gustaría a la dama.
Hoy siguen siendo una de las protagonistas absolutas de San Isidro, junto con las tontas, listas y de Santa Clara, vendidas en pastelerías, mercados y puestos festivos por toda la ciudad.
¿Cuál es la diferencia entre las rosquillas de San Isidro?
Aunque desde fuera puedan parecer parecidas, cada variedad tiene su personalidad.
Rosquillas tontas
Las más antiguas y sencillas. No llevan cobertura ni glaseado. Su masa suele incluir huevo, harina, aceite y anís. Son secas, firmes y menos dulces.
Rosquillas listas
Parten de la base de las tontas, pero con un glaseado que normalmente incorpora azúcar, limón y huevo. Más dulces, más vistosas y bastante más jugosas.
Rosquillas de Santa Clara
Se reconocen enseguida por su cobertura blanca de merengue seco. Su nombre se relaciona con la tradición repostera conventual.
Rosquillas francesas
Comparten base con las anteriores, pero su seña de identidad está en la cobertura de almendra picada y azúcar glas. Son más crujientes y tienen un sabor más tostado y aromático.
Si las tontas son la versión más castiza y austera, las francesas serían la versión más golosa.
Datos de la receta
Tiempo de preparación: 35 minutos
Tiempo de reposo: 15 minutos
Tiempo de horno: 15-20 minutos
Dificultad: Media
Raciones: 16-20 rosquillas aproximadamente
Receta de rosquillas francesas de San Isidro
Ingredientes
Preparación
- Pon en un bol la harina floja, la harina de fuerza, el azúcar, los huevos, el aceite y el anís.
- Trabaja la masa hasta que veas que resulta un poco elástica. No hace falta obsesionarse con el tiempo exacto, pero suele llevar entre 15 y 20 minutos.
- Pasa la masa a una manga pastelera o trabaja pequeñas porciones con las manos ligeramente engrasadas.
- Forma las rosquillas sobre una bandeja con papel de horno, dejando espacio entre ellas porque crecerán durante el horneado.
- Pinta cada pieza con yema de huevo batida y reparte por encima las almendras picadas.
- Hornea con el horno previamente precalentado a 190 °C durante unos 15 minutos, o hasta que estén doradas.
Sácalas, deja que templen y termina espolvoreando azúcar glas.
Rosquillas francesas en Thermomix
Datos rápidos
Tiempo total: 45 minutos
Dificultad: Fácil
Unidades: 14-18 rosquillas
Ingredientes
- 1 taza de harina
- ½ taza de azúcar
- 2 huevos
- 2/3 taza de aceite
- 1 cucharada de licor de anís
- 1 cucharadita de anís en grano
- Almendras picadas
- Azúcar glas
- Yema de huevo
Preparación
- Coloca los huevos y el azúcar en el vaso. Programa 5 minutos a velocidad 4.
- Añade el aceite y el anís. Mezcla 5 segundos a velocidad 2.
- Retira la mariposa, incorpora la harina y mezcla 30 segundos a velocidad 6.
- Programa función amasado durante 5 minutos y deja reposar la masa unos 15 minutos.
- Precalienta el horno a 220 °C.
- Forma pequeñas bolas de unos 30 gramos, haz cilindros y une los extremos para crear los roscos.
- Colócalos en la bandeja, pinta con huevo y añade almendra picada.
- Hornea 10 minutos a 220 °C y otros 8-10 minutos a 180 °C.
- Termina con azúcar glas una vez frías.
Consejos para que queden perfectas
Hay pequeños detalles que marcan bastante diferencia.
- No uses solo harina de fuerza
La mezcla de harina floja y harina de fuerza ayuda a conseguir estructura sin que queden excesivamente duras. - La masa debe ser manejable, no líquida
Si se pega muchísimo a las manos, probablemente necesita un poco más de harina. Si queda seca y quebradiza, te has pasado. - Controla el horno, no solo el reloj
Cada horno va a su ritmo. Lo importante es que estén doradas pero no demasiado tostadas. - No añadas el azúcar glas en caliente
Si lo haces recién salidas del horno, desaparecerá prácticamente al fundirse. - La almendra mejor picada gruesa
Aporta textura real y un acabado mucho más parecido al tradicional.

¿Se pueden freír en lugar de hornear?
Sí, aunque técnicamente ya no estarías replicando la versión clásica de rosquilla francesa de San Isidro, que tradicionalmente es horneada.
Si quieres hacerlas fritas:
- Forma las rosquillas igual
- Fríelas en aceite suave a unos 165-170 °C
- Hazlo en tandas pequeñas
- Escúrrelas bien sobre papel absorbente
El resultado cambia bastante: quedan más tiernas por dentro, menos secas y con una textura más cercana a otras rosquillas caseras tradicionales.
La cobertura de almendra puede mantenerse añadiéndola después con un glaseado ligero o simplemente espolvoreando azúcar glas.
Cómo conservar las rosquillas francesas
Bien guardadas aguantan bastante.
- A temperatura ambiente: 3 a 5 días en recipiente hermético.
- En lata metálica: mejor que en bolsa, porque conservan mejor la textura.
- Congelación: sí, hasta 2 meses, mejor sin azúcar glas.
- Para recuperarlas: unos minutos a temperatura ambiente o un golpe corto de horno suave.
Si absorben humedad, perderán ese punto crujiente tan característico.
Con qué acompañar las rosquillas francesas
En San Isidro tienen compañeros naturales.
- Limonada madrileña
La tradicional de las fiestas, elaborada con vino, limón, azúcar y fruta troceada. - Chocolate caliente
Perfecto si buscas una merienda más contundente. - Café solo o con leche
Funciona especialmente bien con el toque tostado de la almendra. - Anís dulce o licor suave
Más clásico, imposible.
Si quieres recrear una merienda castiza completa, unas rosquillas francesas con limonada de San Isidro son apuesta segura.
Un dulce con mucha historia madrileña
Las rosquillas francesas no son solo una receta; forman parte del imaginario de Madrid cada mes de mayo. Tienen historia, tradición y ese punto festivo que hace que un bocado sepa distinto cuando hay verbena de fondo.
Prepararlas en casa es una forma estupenda de traer un poco de San Isidro a la cocina, estés donde estés. Porque hay recetas que alimentan… y otras que además cuentan historias.