Tarta de queso con té de frutos rojos

La tarta de queso es un postre que admite numerosas variaciones dependiendo, todas ellas, de vuestros gustos y preferencias. Podemos encontrar esta deliciosa tarta con mermelada, con base de galletas, con oreo, con fresas, arándanos o, incluso con chocolate blanco, todas ellas riquísimas y que, seguro nos plantearían serias dudas a la hora de optar por una.
Y es que no hay quien se resista a una tarta de queso, y si no, que se lo pregunten a los neoyorkinos y sus interminables cartas de restaurantes describiendo los mil tipos que poseen.
Para la receta de hoy hemos decidido añadir una opción más a todas las anteriores y, aunque no tengamos de fondo el Empire State mientras nos la comamos, os aseguramos que su sabor es tan único que nada tendrá que envidiar a sus compañeras americanas.
¿Empezamos ya con esta tarta de queso con té de frutos rojos?
Ingredientes:
Para la base:
Para el relleno:
- 250 ml de agua
- 90 g de gelatina neutra en polvo (o en láminas)
- 460 g de queso de untar
- 200 ml de nata líquida para montar
- 40 g de azúcar
Para la base:
- 150 ml de agua
- 90 g de gelatina neutra
- 4 bolsitas de té de frutos del bosque o 2 cucharadas sueltas
Elaboración:
Comenzaremos preparando la base de la tarta. Para ello, aplastaremos las galletas con ayuda de un mortero o, si o preferís, podéis ponerlas sobre un paño limpio, cubrirlas con otro y hacer rodar (mientras presionamos) un vaso por encima. No necesitamos que queden reducidas a polvo, pero tampoco deseamos que queden trozos grandes.
En un cazo a fuego suave pondremos la mantequilla y dejaremos que se funda. Tened mucho cuidado con la temperatura porque este es un ingrediente que se quema enseguida.
En un bol echamos las galletas trituradas y vamos añadiendo la mantequilla poco a poco mientras revolvemos con las manos para que ambos ingredientes se vayan integrando y se forme una pasta que iremos poniendo en la base del molde hasta que lo cubramos entero. Presionamos para que quede bien compacta y uniforme y metemos en la nevera para que se enfríe.
Para hacer el relleno, batiremos el queso de untar con unas varillas de mano y reservamos. Recomendación: Podéis adquirir cualquier tipo de queso de untar mientras su sabor sea natural y sin ningún añadido.
En un cazo (a fuego medio-bajo) echamos el agua y esperamos a que rompa a hervir, momento en que incorporaremos la gelatina y removeremos hasta que ésta se diluya.
Incorporamos el queso, removemos y, a continuación, agregamos la nata y el azúcar. Removemos con las varillas hasta que todo esté bien mezclado y retiramos del fuego dejando que repose durante unos 2-3 minutos.
Sacamos el molde la nevera y vertemos el contenido (de manera suave) por encima de la base de galletas y mantequilla. Metemos nuevamente en el frigorífico y la mantendremos durante unas 3-4 horas para que quede bien cuajada.
Transcurrido ese tiempo prepararemos la cobertura.
En un cazo pondremos a hervir el agua y, cuando ésta entre en ebullición, retiramos y metemos las bolsas de té. Tapamos y dejamos reposar durante unos 5-6 minutos. Recomendación: Si preferís usar el té suelto, tan solo deberéis meterlo en un vaso de malla o cacito especial para ello y éste, a su vez, en el cazo o donde mejor os convenga.
Cuando tengamos nuestro té hecho, sacamos las bolsitas (o el vaso) y ponemos nuevamente al fuego. Dejamos que hierva y echamos la gelatina neutra. Removemos hasta que se disuelva y quitamos del fuego.
Esperamos unos minutos y lo vertemos por encima de nuestra tarta ya cuajada. Introducimos en la nevera durante otras 3-4 horas para que la cobertura se solidifique y ya tendremos lista esta deliciosa tarta de queso con té de frutos rojos.