Los científicos no dan crédito: si tienen menos comida, las larvas de las abejas se hacen adultas más rápido
Cuando el alimento escasea, incluso los procesos biológicos más complejos pueden alterarse. Eso es lo que ocurre con las abejas: las larvas que reciben menos comida no esperan a desarrollarse por completo y aceleran su metamorfosis hasta convertirse en adultas en menos tiempo, aunque este atajo tiene consecuencias para su futuro.
Esta reacción inesperada ha sido confirmada por un estudio científico que analizó cómo la falta de alimento actúa como una señal clave en el desarrollo de las abejas, influyendo de forma directa en el inicio de la metamorfosis y en características esenciales de su vida adulta.
La falta de alimento como detonante del cambio en las larvas de abejas
La investigación, publicada en la revista Proceedings of la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, se centró en comprender qué factor fisiológico activa el paso de larva a pupa y, posteriormente, a abeja adulta. Este proceso es fundamental en los insectos, ya que determina su tamaño corporal, su estado físico, su capacidad de vuelo y su fecundidad.
Hasta ahora, aunque la metamorfosis había sido ampliamente estudiada, no estaba claro qué señal concreta indicaba a la larva que había llegado el momento de iniciar ese cambio irreversible. El estudio demuestra que un cambio crítico de peso es el elemento decisivo. Cuando la larva deja de ganar peso debido a la falta de alimento, su organismo interpreta que no puede seguir creciendo y activa la metamorfosis.
Este mecanismo explica por qué las larvas que pasan hambre se desarrollan más rápido: no esperan a alcanzar un tamaño óptimo, sino que priorizan llegar cuanto antes a la edad adulta, aunque eso implique un menor desarrollo físico.
Experimentos en laboratorio con abejas cortadoras de hojas
Para comprobar esta hipótesis, los investigadores de la Universidad Estatal de Washington realizaron experimentos controlados en laboratorio con larvas de Megachile rotundata. Esta especie de abeja, conocida por cortar hojas de alfalfa para construir sus celdas de cría, es originaria de Europa y se ha introducido en otras regiones del mundo.
El experimento consistió en dividir las larvas en dos grupos. A uno de ellos se le proporcionó alimento de forma normal, mientras que al otro se le retiró la comida durante una fase clave de su desarrollo. A partir de ahí, los científicos observaron cuándo comenzaba la metamorfosis en cada grupo y analizaron los cambios internos que se producían.
Los resultados fueron contundentes. Las larvas privadas de alimento iniciaban la metamorfosis antes que las bien alimentadas. Además, presentaban niveles más bajos de hormona juvenil, una sustancia que mantiene al insecto en estado larvario, y un aumento de las transcripciones genéticas relacionadas con las señales que impulsan la transformación hacia la fase de pupa.
Consecuencias del ayuno en el desarrollo futuro
Aunque el proceso se acelera, los investigadores advierten de que este desarrollo apresurado tiene efectos negativos. Las abejas que pasan antes a la edad adulta suelen tener un menor tamaño corporal y un peor estado físico general, lo que puede afectar a su capacidad de vuelo y a su fecundidad.
La ausencia de alimento funciona como una señal ecológicamente relevante en el entorno natural de estas abejas. Las larvas dependen por completo de la comida que les proporciona la madre y son incapaces de buscar alimento por sí mismas. Por eso, cuando la provisión se agota, su organismo responde activando cuanto antes la metamorfosis.
Según los autores, estos hallazgos amplían la comprensión del vínculo entre la metamorfosis y el ciclo vital de las abejas, y ayudan a explicar cómo factores ambientales como la disponibilidad de alimento pueden condicionar no solo el ritmo de desarrollo, sino también la calidad de vida de los insectos adultos.