Giro radical a la historia vikinga: el dominio naval podría remontarse al siglo III, en la época del Imperio Romano
La historia del poder marítimo escandinavo puede que no empiece en el año 793, como repiten los manuales, sino cinco siglos antes. Varios arqueólogos sitúan ahora ese origen en pleno siglo III, cuando el Imperio Romano todavía dominaba Britania y buena parte de Europa occidental.
Lo que se sabe ahora es que los antepasados de los vikingos ya podrían haber organizado flotas y lanzado ataques en el Mar del Norte mientras Roma seguía siendo la gran potencia militar del continente, siglos antes de que su nombre apareciera en las crónicas medievales.
Descubren que el dominio naval vikingo podría remontarse al siglo III, en la época del Imperio Romano
El arqueólogo noruego Frans-Arne Stylegar sostiene que el dominio naval vikingo empezó a gestarse entre los años 180 y 540. Stylegar apoya su tesis en los grandes naust, casas-barco documentadas en la costa sur y oeste de Noruega, muchas de ellas de más de 20 metros y agrupadas en enclaves estratégicos frente al Mar del Norte.
La dimensión de esas construcciones y su disposición en conjuntos no encajan con simples instalaciones pesqueras. Stylegar interpreta esos complejos como bases navales capaces de albergar barcos de guerra y movilizar tripulaciones numerosas con rapidez. Para él, esa infraestructura apunta a operaciones marítimas organizadas y no sólo a conflictos locales entre jefes regionales.
Diversos investigadores han demostrado que guerreros escandinavos sirvieron como mercenarios en el ejército romano a partir de finales del siglo II. Stylegar plantea que algunos trabajaron también en la marina imperial en Britania y la Galia. Allí habrían aprendido logística naval, coordinación de flotas y planificación de puertos fortificados.
Por otra parte, autores romanos de los siglos IV y V describen ataques en el Mar del Norte y el Canal de la Mancha atribuidos a «sajones». Stylegar y otros especialistas creen que ese término pudo funcionar como etiqueta amplia para guerreros germánicos del mar. Entre ellos podrían haber estado grupos de la costa noruega.
El barco de Nydam, hallado en Dinamarca y fechado hacia el año 320, aporta una referencia material. La nave, de unos 23 metros y propulsada a remo, podía transportar más de 40 hombres. Su técnica de construcción con tablas solapadas y su timón lateral anticipan rasgos que más tarde caracterizaron a los barcos vikingos.
Cómo eran los vikingos del siglo III y IV
Los guerreros escandinavos de los siglos III y IV no llevaban aún las velas que asociamos a la época vikinga clásica. Sus barcos funcionaban a remo, con largas filas de remeros capaces de lanzar ataques rápidos y retirarse antes de una respuesta organizada. Eran embarcaciones largas, estrechas y diseñadas para la velocidad en distancias cortas.
En tierra, estos hombres vivían en sociedades jerárquicas dominadas por jefes locales cuyo poder dependía en gran medida de su capacidad para reunir barcos y guerreros. El liderazgo se medía por la fuerza marítima, quien controlaba más naves controlaba también rutas y puertos.
El equipo militar muestra influencias romanas. Arqueólogos han encontrado espadas largas de tipo spatha, broches y objetos de prestigio importados o adquiridos tras el servicio mercenario. La lanza y el escudo redondo eran armas habituales, mientras que el hacha aún no ocupaba el papel simbólico que tendría siglos después.
También empezaban a usar runas del llamado futhark antiguo, grabadas en armas y objetos personales. Esos signos no sólo identificaban propiedad, también reforzaban la identidad de grupo.
Estos hombres aún no vivían en reinos unificados como los que aparecerían al final de la época vikinga. Su poder no se apoyaba en grandes territorios, sino en el control del mar y en la capacidad de reunir barcos y guerreros cuando hacía falta. Si la hipótesis de Stylegar gana peso, ese sistema basado en la fuerza naval ya funcionaba mientras Roma todavía protegía sus costas del norte.