Suena raro pero la ciencia lo avala: científicos españoles consiguen usar escamas de pescados para reemplarzar la córnea humana
Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han desarrollado un nuevo experimento que podría suponer un gran avance en la óptica mundial. El experimento, enfocado en la regeneración de la córnea humana, ha obtenido resultados muy positivos usando un elemento muy inesperado, escamas de peces.
El pasado 9 de marzo presentaron un avance de dicho experimento en el que proponían una alternativa al tradicional trasplante de córnea mediante el reciclaje de residuos de la industria pesquera. Dicho avance ya ha dado sus primeros frutos, presentando respuestas positivas de compatibilidad en el laboratorio y en pequeños animales.
Desarrollado por investigadores del Grupo de Ingeniería Tisular de la Facultad de Medicina de la UGR, el proyecto ha creado implantes corneales mediante el uso de escamas de peces comunes como las carpas o la gallineta. El poco riego sanguíneo de la córnea y su escasa capacidad de regeneración hacen que la única alternativa para la mayoría de pacientes con esta patología resida en el trasplante procedente de donantes humanos.
La compatibilidad de las escamas de peces para realizar este experimento se descubrió a partir de un análisis de esta parte del animal, en el que se averiguó que tanto escamas como córnea humana comparten proteínas similares, así como una transparencia similar, punto clave para el éxito del experimento.
Desde la UGR, la catedrática Ingrid Garzón, ha valorado la importancia del hallazgo, ya que los resultados conseguidos permiten contar con «un producto potencialmente útil para el tratamiento de las enfermedades de córnea y poner en valor un producto natural derivado de una de las grandes actividades económicas, la pesca», matizaba la catedrática. Las escamas suponen el 70% del residuo de la industria pesquera, por lo que su reciclaje supondría un notable beneficio al ecosistema. A pesar de los primeros resultados positivos, el proceso está aún lejos de ver la luz para el público, ya que tiene que superar varias fases antes de su uso clínico.