La mejor receta de asadurilla de lechazo: trucos y tiempos


La mejor receta de asadurilla de lechazo, con trucos y tiempos para un plato tierno y lleno de sabor.
Asadurilla de cordero
Hígado de ternera en salsa
Higaditos de pollo fritos
La asadurilla de lechazo es uno de esos guisos que saben a pueblo, a cocina de toda la vida y a domingo de invierno. Se hace con las vísceras del cordero lechal —hígado, corazón y pulmones— y aunque a algunos les pueda dar respeto la casquería, cuando se cocina bien queda un plato sabroso, meloso y de esos que invitan a mojar pan hasta dejar el plato limpio.
No es complicada de preparar, pero tiene su arte. La clave está en la limpieza, en no tener prisas y en jugar bien con los tiempos. Aquí te cuento cómo hacerla paso a paso, con los trucos de siempre para que quede tierna y con un sabor equilibrado.
Ingredientes para 4 personas

Paso a paso
- Limpieza previa
Lava bien la asadurilla bajo el grifo, corta en trozos pequeños y, si quieres suavizar el sabor, déjala unos minutos en agua fría con un chorro de vinagre o unas hojas de laurel. Luego escurre bien. - El sofrito, sin prisas
Pon una cazuela al fuego con aceite de oliva y sofríe la cebolla, el pimiento y los ajos, todo picado fino. Hazlo despacio, hasta que la cebolla esté blandita y empiece a dorar. Ese dulzor será el contrapunto perfecto para el sabor de la casquería. - La asadurilla al fuego
Añade los trozos de asadurilla, salpimenta y rehoga a fuego vivo unos minutos, removiendo para que no se agarre. Enseguida verás cómo cambia de color y suelta su jugo. - Vino y especias
Vierte el vaso de vino blanco, deja que hierva un par de minutos para evaporar el alcohol y luego añade el pimentón, el comino y la hoja de laurel. Ese toque de comino ayuda a suavizar el sabor y hace el plato más digestivo. - Cocción lenta
Baja el fuego y deja que se guise poco a poco durante unos 25-30 minutos. Si ves que se seca demasiado, añade un poco de caldo o agua. El secreto está en que quede una salsa corta, espesa y con mucho sabor. - Dejar reposar
Antes de llevarlo a la mesa, deja reposar la cazuela unos minutos. Ese descanso hace que los sabores se mezclen y la salsa gane en consistencia.
Trucos que nunca fallan
- La limpieza es clave: sin restos de sangre el plato queda mucho más fino.
- Cocción corta pero suave: si te pasas de tiempo, el hígado se endurece.
- Un poco de comino o laurel le quita fuerza al sabor y ayuda a la digestión.
- Y, por supuesto, pan abundante. La salsa lo pide a gritos.
Cómo servirla
En plato hondo o en cazuela de barro, bien caliente, acompañada de un vino tinto recio de la tierra. La asadurilla no es solo un guiso: es un trozo de tradición que, cuando se cocina con mimo, conquista incluso a quienes dicen que no les gusta la casquería.