Los chefs españoles coinciden: «Si la pulpa de la patata tiene un tono verde y la piel está arrugada, es probable que se haya acumulado demasiada solanina y deba desecharse»

Los expertos en alimentación han avisado sobre los casos en los que no debes consumir una patata
La patata volverá a ser uno de los alimentos estrella durante este verano y será consumida por millones de españoles en las múltiples variedades que ofrece uno de los productos con más pedigrí de la cocina española. Los expertos en alimentación han querido mandar un aviso sobre el correcto consumo de la patata, que con las altas temperaturas se puede estropear antes de lo debido. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre los peligros de la patata durante el verano.
España se encuentra inmersa en una de las olas de calor más fuertes de los últimos tiempos y los alimentos también sufren las consecuencias cuando en la calle hay temperaturas que rondan los 40 grados. Uno de los productos estrella de nuestra gastronomía que puede sufrir las consecuencias del calor es la patata, a la que le saldrán brotes y se pondrá verde si está guardada en sitios más cálidos y húmedos. Por ello siempre se recomienda guardarlas en lugares oscuros y secos.
Esto seguro que te ha pasado en alguna ocasión: ir a la despensa y encontrar una patata que ha cambiado de color, tiene alguna arruga y le han salido unos pequeños brotes. Ante esta situación no hay negociación posible y tendrán que tirar a la basura este tubérculo. Principalmente porque tienen un glicoalcaloide que puede ser perjudicial para la salud. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha hecho referencia recientemente a la alfa-solanina y la alfa-chaconina que contienen las patatas que se ponen malas y que pueden desembocar en problemas digestivos como náuseas, vómitos y diarrea.
Por ello, el popular cocinero Jordi Cruz publicó hace unos meses un vídeo didáctico en las redes sociales en el que animaba a los ciudadanos a no consumir las patatas que estén estropeadas. «En la cocina, cuando algo se estropea, hay cosas que se pueden reciclar, pero otras que no», comenzó diciendo en el vídeo en el que pone el primer ejemplo del moho en el pan, que obliga a tirar toda la barra porque todo estará infectado.
Los expertos y el consumo de la patata
«Algo parecido pasa con las patatas. Si acaban de germinar y tienen sólo un par de brotecitos, los quitáis y no tienen problema», dice señalando una patata que aún está en un estado óptimo de conservación. «Cuando ya se arrugan, se ponen blanditas y tienen estos brotes tan grandes elminiarlas porque toda la patata está contaminada. Ha producido solanina que es un tóxico que no es bueno comerlo. Cuando están así de arrugadas fuera», dice en este vídeo que cuenta con miles de reproducciones.
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Sobre lo perjudicial que puede ser el consumo de patatas que no están en un correcto estado de conservación, también se ha pronunciado la experta culinaria Sarah Brekke, que opinó sobre ello en el medio Better Homes & Gardens.
«Las partes germinadas o verdes de la patata contienen dos glicoalcaloides llamados solanina y chaconina, que son tóxicos y pueden causar malestar estomacal. Cocinarlas no elimina estas sustancias, por lo que deben eliminarse por completo», cuenta en unas declaraciones que recoge El Economista, donde advierte de lo siguiente: «Si la pulpa de la papa tiene un tono verde y la piel está arrugada, es probable que se haya acumulado demasiada solanina y deba desecharse».