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Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura en 2010, sobre la capital de España: «En Madrid nadie se siente extranjero»

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Mario Vargas Llosa. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0 / Arild Vågen
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Hablar de Mario Vargas Llosa y Madrid es recorrer una historia en la que esta ciudad desempeñó un papel decisivo en la vida y la trayectoria del escritor peruano.

Mucho más que un lugar de residencia, la capital española se convirtió en el escenario donde confirmó su vocación, desarrolló buena parte de su obra y encontró un entorno intelectual que terminó por definir su carrera.

Para el Premio Nobel de Literatura, la capital de España siempre fue una ciudad abierta, diversa y acogedora, capaz de integrar a personas de cualquier origen sin que pierdan su identidad. «En Madrid nadie se siente extranjero», afirmó.

La llegada a Madrid que cambió el rumbo de su vida

La primera vez que Mario Vargas Llosa pisó Madrid fue en 1958. Llegó gracias a la beca de estudios Javier Prado, que le permitió continuar su formación en la Universidad Complutense de Madrid, donde inició un doctorado en Filosofía y Letras.

Aquel viaje, pensado inicialmente como una etapa académica, terminó convirtiéndose en uno de los momentos más determinantes de su vida.

En aquella época, Madrid conservaba la huella de grandes referentes de la literatura española, como Pío Baroja o Benito Pérez Galdós. Ese ambiente cultural, unido a la intensa vida universitaria, ofreció al joven escritor el contexto ideal para desarrollar su talento y comenzar a abrirse camino en el mundo de las letras.

El lugar donde nació La ciudad y los perros

Durante ese primer año ocurrió un episodio clave para la literatura en español. En el desaparecido bar Jute, situado en la esquina de las calles Doctor Castelo y Menéndez Pelayo, Vargas Llosa escribió la primera versión de La ciudad y los perros, la novela que marcaría el inicio de una trayectoria internacional.

Fue precisamente en ese establecimiento donde tomó una de las decisiones más importantes de su vida: abandonar definitivamente la idea de ejercer como abogado para dedicarse por completo a la escritura. A partir de ese momento, la literatura dejó de ser una aspiración para convertirse en su profesión.

Cómo influyó Madrid en la obra de Mario Vargas Llosa

Con el paso de los años, Madrid dejó de ser únicamente el lugar donde escribió sus primeros manuscritos. También se convirtió en el espacio desde el que contempló la profunda transformación política, social y cultural de España. El propio autor señaló en distintas ocasiones que la capital simboliza como pocas ciudades esa evolución hacia una sociedad más abierta y democrática.

Después de vivir en ciudades como París o Londres, eligió establecer su residencia en el entorno de la Puerta del Sol. Allí consolidó una rutina muy ligada a la ciudad, con paseos matinales por el Parque del Oeste hasta el Templo de Debod antes de comenzar su jornada de trabajo, un recorrido que, según explicó, le sirvió como fuente de inspiración.

Nacionalidad española, Real Academia y reconocimiento internacional de Vargas Llosa

La relación entre Mario Vargas Llosa y Madrid también quedó reflejada en varios hitos institucionales. En 1993 obtuvo la nacionalidad española sin renunciar a su nacionalidad peruana, reforzando así un vínculo que llevaba décadas construyéndose.

Un año después ingresó en la Real Academia Española y recibió el Premio Miguel de Cervantes, considerado el mayor reconocimiento de las letras en español.

Estos logros consolidaron su posición como una de las voces más influyentes de la literatura contemporánea y reforzaron el papel de Madrid como uno de los grandes centros culturales del ámbito hispanohablante.

Según la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, su trayectoria ha contribuido de forma decisiva a la proyección internacional del español y de la narrativa hispanoamericana.

Mario Vargas Llosa, una vida integrada en el corazón de la capital

Más allá de los reconocimientos, Vargas Llosa siempre mantuvo una estrecha relación con la vida cotidiana madrileña. Según recoge esMADRID, el portal oficial de turismo del Ayuntamiento, el escritor frecuentaba cafeterías, librerías y restaurantes del centro de la ciudad, espacios que consideraba parte esencial de la identidad madrileña.

En distintas entrevistas también destacó que Madrid poseía una capacidad poco común para hacer sentir parte de la ciudad a quienes llegan desde otros países. Esa identificación mutua tuvo un nuevo reconocimiento en 2022, cuando recibió el título de Madrileño del Año, un galardón que puso en valor tanto su aportación cultural como su estrecha vinculación con la capital.

Por otro lado, medios como El País publicaban de forma habitual sus artículos de opinión, mientras que El Mundo distinguió su labor periodística con el premio Columnistas en 2013.

El legado de Mario Vargas Llosa en Madrid sigue presente

Aunque el antiguo bar Jute ya no existe, su recuerdo permanece vivo. En la confluencia de las calles Doctor Castelo y Menéndez Pelayo, una placa municipal recuerda el lugar donde comenzó a tomar forma una de las carreras literarias más importantes.

Ese pequeño rincón resume la estrecha relación que tuvo con Madrid. La ciudad acogió a un joven universitario llegado desde Perú y terminó siendo el escenario donde nació un escritor que alcanzaría el Premio Nobel de Literatura. Mario Vargas Llosa falleció en Perú el 13 de abril e 2025 a los 89 años.

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