Ministerio de Defensa

Los militares de Ceuta que llevan dos meses patrullando han cobrado 200 € menos que los que están en oficina

Esta situación ha provocado un gran malestar entre el personal afectado, que exige conocer los criterios aplicados por Defensa

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Militares patrullando en Ceuta. (EP)
Rosalina Moreno

Los militares de Ceuta que llevan dos meses patrullando a diario las calles para dar seguridad han cobrado 200 euros menos que los que están en oficina. Así lo denuncian a OKDIARIO desde el colectivo, en el que hay un «gran malestar» por «recibir cantidades inferiores a otros compañeros que no han desarrollado esta exposición de riesgo».

Una situación a la que se suma la «indignación» que tienen porque el Gobierno sigue sin dotarlos a cada uno de fusiles, pese a que los portan en el resto de la Península cuando están de maniobras. Y porque el Ejecutivo continúa sin reconocerles como agentes de la autoridad en este despliegue ni la profesión de riesgo, pese a las brutales agresiones que sufren.

La nómina de septiembre, abonada este martes, es la primera en la que se les ingresa un complemento por la misión que están desarrollando tras la invasión, en la que, además, están sufriendo continuos ataques a manos de los inmigrantes ilegales. En esta nómina se les ha ingresado la cantidad correspondiente a los dos meses que llevan con estas funciones, y a partir de la siguiente ya la recibirán de forma mensual.

Desconcierto y revuelo

Según ha podido saber OKDIARIO, la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), la decana, ha recibido multitud de quejas de efectivos desplegados en la ciudad autónoma sobre lo percibido.

«Algunos de ellos nos están transmitiendo que llevan dos meses patrullando sin apenas descanso y han recibido 400 euros, mientras que otros compañeros que están metidos en la oficina, 600», declara a este diario Iñaki Unibaso, presidente de la AUME.

Otros efectivos que están realizando patrullas también les comunican que «han cobrado menos que otros encargados de logística», que va desde preparar los campamentos para los ilegales al suministro de agua y alimentos.

Esta situación ha provocado «desconcierto» y «revuelo» entre los militares, porque no saben cómo se les están abonando estas gratificaciones y, «por lo pronto, han comprobado preguntando a otros compañeros que entre algunos hay hasta 200 euros de diferencia, pese a realizar tareas de patrullaje unos y los otros de logística y oficina», según explica el presidente de la AUME.

La queja de los efectivos es que consideran que el incentivo recibido «es muy escaso para la cantidad de horas que han echado», ya que realizan jornadas de 24 horas alternadas con otra de descanso, y, por lo tanto, están echando 16 horas de más cada día», según denuncian desde esta asociación.

Además, debido a la situación extraordinaria, Defensa ha dejado a los militares de Ceuta sin vacaciones ni permisos desde el pasado 13 de agosto y hasta nueva orden, como también ha ocurrido con los guardias civiles desplegados. 

Falta de transparencia

La AUME denunciará este miércoles esta problemática en el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas y exigirá al Ministerio de Defensa que aclare cuáles son los criterios de asignación de esas retribuciones.

En esta asociación se preguntan si tal disparidad es consecuencia de un error, «como ocurrió en la DANA con las gratificaciones, cuando efectivos del mismo empleo y realizando las mismas tareas cobraron distintas cantidades». Si hubiera un error, la administración tiene que solucionarlo, como sucedió en aquella misión.

En el Real Decreto-ley 22/2026, de 1 de septiembre, se aprobaron medidas urgentes de carácter social y económico de apoyo a Ceuta, entre las cuales hay una partida de 30.533.475 euros para compensar la actuación extraordinaria que están desarrollando los militares. En concreto, de dicha cantidad, se han destinado 9 millones para compensar la productividad y 21.533.476 para gratificaciones.

El resto del dinero se dedicará a cubrir los gastos de «preparación, despliegue y repliegue del personal y medios, transporte y otras operaciones logísticas»; y también para el «sostenimiento del material empleado y las reparaciones, reposiciones de material y equipo, y obras de las instalaciones del Ministerio de Defensa en la propia ciudad autónoma».

La AUME pidió a Defensa el pasado 2 de septiembre que informara de cómo se iba a distribuir este complemento, desglosándolo por empleos y función. Además, en su escrito solicitó una respuesta urgente «debido a lo delicado del asunto, que afecta a la ya de por sí precaria situación económica» de los efectivos de tropa y marinería. Sin embargo, transcurrido casi un mes, el Ministerio sigue sin responder, y ahora que se ha abonado, ven que hay una disparidad que los efectivos desplegados no logran entender.

La AUME critica el «oscurantismo y falta de transparencia» que hay respecto a este asunto.

Spray pimienta y porras

Los militares de Ceuta están sufriendo emboscadas con apedreamientos, intentos de apuñalamiento, amenazas de muerte con cuchillos, patadas y puñetazos. Ya hay efectivos con fractura de peroné, dislocación de rodilla y multitud de traumatismos de los ataques de los ilegales que deambulan por la ciudad.

De hecho, a mediados de septiembre, dos efectivos tuvieron que ser evacuados de Ceuta a Madrid por la gravedad de las lesiones. 

Y ante esta situación, algunos de los efectivos sólo disponen de porras y gas pimienta para defenderse. Como ha revelado recientemente OKDIARIO, el Ejecutivo ha reaccionado a las agresiones a los militares dotándolos de gas pimienta. Además, Defensa les ha ordenado que quiten su nombre del uniforme para «evitar nuevos episodios de amenazas». La situación es que los militares se encuentran «desarmados» en Ceuta y «sin medios de protección adecuados» ante una situación de «riesgo extremo», según declaran a este diario desde el colectivo.

Los militares no dan crédito a estas medidas «totalmente insuficientes», denuncia AUME. Se sienten «impotentes» ante la limitación que sufren para garantizar la seguridad de los ciudadanos y la suya propia.

La Asociación Unificada de Militares Españoles exige al Ministerio de Defensa que «dote de una vez por todas a las distintas unidades del equipamiento de protección individual y de los medios adecuados para su propia seguridad, así como del adiestramiento específico para este tipo de escenarios, como es el caso del manejo de la porra, que en las Fuerzas Armadas sólo forma parte de la dotación de los policías militares».

También exige que se clarifique el marco jurídico y operativo de actuación de las Fuerzas Armadas cuando prestan apoyo a las Fuerzas de Seguridad, «evitando la actual ambigüedad que genera inseguridad jurídica y pone en riesgo a los efectivos». Asimismo, pide al Gobierno que «ninguna orden o instrucción impida el ejercicio legítimo del derecho a la defensa propia o de terceros cuando exista agresión ilegítima actual o inminente».

Desde el colectivo subrayan que es fundamental que los efectivos dispongan de una seguridad jurídica adecuada antes de asumir tareas en apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con el fin de evitar actuaciones que puedan derivar en denuncias posteriores ante los tribunales y garantizar que cada intervención se realice con pleno conocimiento de sus límites y responsabilidades, y que nuestros militares no queden desamparados.

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