Un militar con fractura de peroné y un guardia civil con múltiples traumatismos tras ser atacados por los invasores
El agresor del guardia civil ha sido condenado a dos años de prisión y expulsión

La «inseguridad subjetiva» del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska en Ceuta: un invasor ha atacado salvajemente a un militar, provocándole una fractura de peroné y otro a un guardia civil, causándole múltiples traumatismos. La violencia de los ilegales va en aumento contra los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas.
Dos episodios que vuelven a poner sobre la mesa la realidad diaria a la que se enfrentan quienes trabajan en primera línea en la frontera sur, muchos de los cuales, además, han sido alojados en condiciones «tercermundistas», durmiendo en colchones mugrientos, mientras que el Gobierno los pone nuevos a los ilegales.
El ataque al guardia civil tuvo lugar este viernes, sobre las 12:45 horas. Una patrulla con indicativo Águila 50, comisionada por la Central COS de la Comandancia de Ceuta, prestaba apoyo a una patrulla militar del Regimiento de Regulares 54 –un teniente y un soldado– en la identificación de cinco marroquíes indocumentados que manifestaban su voluntad de regresar a Marruecos.
Uno de los ilegales arremetió contra uno de los agentes, propinándole un fuerte empujón en el pecho. Cuando el guardia civil intentó reducirlo, éste opuso una resistencia violenta y forcejeó, obligando a intervenir en su auxilio al otro componente de la patrulla.
La violencia ejercida por el detenido provocó que los tres cayeran al suelo, donde los agentes lograron reducirlo empleando, en todo momento, la mínima fuerza imprescindible. El agente agredido presenta un traumatismo en la muñeca derecha, con marcada tumefacción, un traumatismo en el quinto dedo de la mano izquierda, y múltiples excoriaciones postraumáticas.
Esta mañana, el agresor ha sido condenado a dos años de prisión y a la expulsión del territorio nacional, Medida por la que ha optado el propio condenado.
El otro ataque se ha producido esta madrugada, sobre las 4:00, cuando una patrulla del Regimiento de Regulares identificaba a un grupo de invasores en estado de embriaguez y que ofreció resistencia. Uno de los integrantes del grupo, al intentar huir, empujó a uno de los soldados, que cayó entre las rocas de la zona de Juan XXIII. Como consecuencia de la caída, el militar sufre fractura de peroné y lesiones en el hombro.
En este caso, los agresores no fueron detenidos en el momento porque los propios militares, al ver a su compañero gritando de dolor por la fractura, dieron prioridad a atenderlo antes que a la contención del grupo.
Ha sido la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, la que ha sacado a la luz estas dos nuevas agresiones, criticando que el ministro del Interior insista en describir lo que ocurre en Ceuta como una cuestión de percepción, de sensación, y de inseguridad «subjetiva».
No han sido las únicas agresiones registradas en las últimas horas. Como ha informado OKDIARIO, esta mañana, un grupo de invasores también ha robado a un mendigo que pide limosna a las puertas de un supermercado Eroski y luego le han dado una paliza. Estos hechos han ocurrido frente a la delegación del Gobierno en Ceuta.
Sin medios materiales
«¿Es subjetiva una muñeca lesionada? ¿Es subjetivo un peroné fracturado entre las rocas? ¿Es subjetiva una sentencia de dos años de prisión dictada en cuestión de horas?», plantea esta asociación, destacando que para quienes patrullan la frontera cada noche, la inseguridad «no es una percepción que se pueda matizar desde un despacho, sino un parte de lesiones y una guardia que termina en el hospital».
La AUGC subraya también que en ambos ataques, lo que ha permitido que la respuesta fuera «proporcionada, contenida y ajustada a derecho no ha sido la disponibilidad de medios materiales ni de efectivos suficientes, sino la preparación y el adiestramiento de los propios agentes». «Guardias civiles y militares han vuelto a demostrar, una vez más y en circunstancias de violencia real, un nivel de profesionalidad que suple, día tras día, las carencias estructurales que esta asociación lleva denunciando desde hace meses en la frontera sur», indica.
Desde la AUGC insisten en que lo ocurrido en Ceuta «no puede seguir gestionándose a base de la entrega personal de quienes están sobre el terreno». Y exige que «se refuercen de manera permanente los efectivos y los medios materiales en la ciudad autónoma, se garantice la protección jurídica efectiva de los agentes agredidos y que estos episodios, cada vez más frecuentes, dejen de minimizarse desde los despachos y empiecen a tratarse como lo que son: la consecuencia directa de una frontera desbordada».
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