Bacalao dorado portugués estilo taberna

Es conocida la forma en que cocinan el bacalao en Portugal. Esta receta de bacalao dorado portugués estilo taberna es un ejemplo.
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Hay platos que sorprenden por su complejidad y otros que enamoran precisamente porque no intentan ser más de lo que son. El bacalao dorado pertenece a este segundo grupo. Se trata de un plato portugués muy popular en tabernas y restaurantes, con bacalao desmigado, patatas paja, cebolla, etc.
Lo curioso del bacalao dorado es que no necesita grandes artificios. No hay salsas complicadas ni técnicas difíciles. La clave está en respetar los tiempos y entender cómo se comportan los ingredientes. Si el huevo se pasa de cocción, pierde su textura característica. Si la cebolla queda cruda, rompe el equilibrio del conjunto. Son pequeños detalles que marcan una diferencia evidente en el resultado final.
Ingredientes
Cómo preparar el bacalao dorado estilo taberna
Empieza preparando la base del plato. Corta la cebolla en tiras finas y pica los ajos muy pequeños para que se integren mejor durante la cocción. Pon el aceite de oliva en una sartén amplia y deja que ambos ingredientes se cocinen lentamente. No conviene tener prisa. La cebolla necesita unos minutos para perder firmeza, volverse dulce y adquirir ese punto meloso que caracteriza a las recetas tradicionales portuguesas.
Cuando esté bien pochada, incorpora el bacalao ya desalado y perfectamente escurrido. Si todavía conserva demasiada humedad, soltará agua y el conjunto perderá intensidad. Remueve con suavidad durante unos cinco minutos para que el pescado se caliente y se mezcle con la cebolla sin deshacerse por completo.
Llega el turno de las patatas paja. Lo habitual es utilizar las que ya vienen fritas, muy finas y crujientes, porque ofrecen una textura muy similar a la que se sirve en la mayoría de tabernas portuguesas. Mézclalas con cuidado para que absorban parte de los jugos sin quedar completamente blandas.
Mientras tanto, bate los huevos con un poco de pimienta negra recién molida. Viértelos directamente sobre la sartén y baja ligeramente el fuego. A partir de este momento conviene remover sin parar, haciendo movimientos envolventes para que el huevo vaya cuajando poco a poco. No debe quedar seco ni formar una tortilla. Lo ideal es retirarlo cuando todavía conserve un aspecto cremoso, ya que el calor residual terminará el trabajo en apenas un minuto.
Antes de llevarlo a la mesa, espolvorea perejil fresco picado y coloca unas aceitunas negras por encima. No son un simple adorno; aportan un contraste ligeramente salino que encaja muy bien con la suavidad del huevo.
Trucos para conseguir un resultado perfecto
- Aunque se trata de una receta fácil, hay varios detalles que ayudan a conseguir un resultado mucho más auténtico. El primero consiste en cocinar la cebolla con calma. Ese fondo ligeramente dulce es uno de los rasgos que mejor define este plato y merece la pena dedicarle unos minutos extra.
- También resulta recomendable utilizar un bacalao de buena calidad. Unas migas económicas pueden servir para salir del paso, pero un lomo desalado ofrece una textura mucho más agradable y un sabor limpio que se aprecia desde el primer bocado.
- Otro aspecto importante es controlar el huevo. Muchas personas esperan a verlo completamente cuajado antes de apagar el fuego, cuando en realidad debería retirarse un poco antes. Así conservará esa cremosidad tan característica que diferencia un buen bacalao dorado de un simple revuelto.
Cómo acompañarlo
Aunque el bacalao es el plato principal, siempre una ensalada sencilla con tomates aliñados acompaña bien.
Si se busca una experiencia más cercana a la que ofrecen muchas tabernas portuguesas, un vino blanco joven, con buena acidez y servido bien frío, acompaña el plato sin ocultar el sabor del bacalao.
Conservación
Lo más recomendable es disfrutar esta receta recién hecha. Se puede guardar y conservar en un recipiente hermético en el frigorífico por un día o algo más. Para recalentar la mejor opción es a fuego moderado y una sartén.
Un golpe de calor demasiado intenso terminaría secando el huevo y haría que el plato perdiera buena parte de su gracia.
Hay recetas que sobreviven al paso del tiempo porque funcionan. El bacalao dorado es una de ellas. Con ingredientes cotidianos y una elaboración sin complicaciones consigue un equilibrio difícil de igualar. Es cocina casera, honesta y llena de sabor, de esas que invitan a repetir incluso antes de terminar el plato.
Información de la receta
Tiempo de preparación: 35 minutos (más el tiempo de desalado si se utiliza bacalao en salazón).
Porciones: 4 personas.
Información nutricional: Aproximadamente 430 kcal por ración.
Tipo de cocina: Portuguesa.
Tipo de comida: Plato principal.