Recetas veraniegas

Los foodies están de acuerdo: el gazpacho más refrescante del verano se hace con fresas, queso de cabra y 3 ingredientes más

gazpacho más refrescante del verano
Gazpacho de fresas. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El gazpacho de toda la vida, el de tomate, pimiento y pepino, sigue siendo un clásico indiscutible en las mesas españolas cada verano. Pero este año hay una variante que ha empezado a colarse en las cuentas de cocina más seguidas de las redes sociales, y que promete algo que el gazpacho tradicional no ofrece: un contraste dulce y salado que engancha desde la primera cucharada.

Se trata de un gazpacho distinto al habitual, pensado para refrescar en los días de más calor sin renunciar a un toque gourmet. La combinación resulta tan sencilla como sorprendente, y basta con cinco ingredientes principales para conseguir un plato que se parece a los que se piden en los restaurantes de moda más tope.

El gazpacho de fresas y queso de cabra que arrasa entre los foodies

La base de esta receta viral son las fresas, que aportan la parte dulce y refrescante, combinadas con queso de cabra, tomate, pepino y aceite de oliva virgen extra.

Esta combinación de cinco ingredientes es la que ha convencido a foodies y perfiles gastronómicos, que la señalan como una de las recetas frías más recomendadas para sobrellevar las altas temperaturas de julio y agosto.

Por ejemplo, cuentas populares como Recetas por un tubo en YouTube y El Delantal de Paula (@paulasapron) en TikTok han compartido sus versiones.

Ingredientes para preparar este gazpacho de fresas en casa

Antes de ponerse manos a la obra, conviene tener a mano todos los ingredientes necesarios, tanto los cinco principales como algunos condimentos de apoyo que ayudan a redondear el sabor. A continuación, la lista completa:

  • 500 g de fresas maduras, sin las hojas.
  • 500 g de tomates maduros.
  • 50 g de queso de cabra (mejor si se congela un poco antes para rallarlo).
  • 40 g de pepino.
  • 50 g de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • 20 ml de vinagre de vino o de jerez.
  • Sal y pimienta al gusto.
  • Hielo al gusto, para servir bien frío.
  • Cómo se prepara el gazpacho de fresas, paso a paso

    Con todo listo, la preparación no lleva más de veinte minutos de trabajo activo, aunque conviene dejar que el gazpacho repose en la nevera antes de servirlo. Este es el paso a paso:

    1. Lavar bien las fresas, retirarles las hojas y cortarlas en trozos.
    2. Lavar y trocear también los tomates, el pepino y el diente de ajo.
    3. Introducir todos los ingredientes, salvo el aceite y el queso de cabra, en el vaso de la batidora junto con el vinagre, la sal y la pimienta.
    4. Triturar hasta conseguir una crema homogénea, incorporando el aceite de oliva poco a poco mientras se sigue batiendo.
    5. Colar la mezcla con un colador fino para eliminar pieles y semillas y conseguir una textura más sedosa.
    6. Guardar en la nevera al menos una hora antes de servir, para que esté bien frío.
    7. Justo antes de servir, rallar el queso de cabra por encima de cada plato o vaso individual.

    Cómo servirlo y por qué es tan refrescante

    El resultado es un gazpacho de color rosado, con un sabor que combina la acidez del tomate, la frescura del pepino, el punto dulce de la fresa y el toque cremoso y ligeramente salado del queso de cabra rallado por encima.

    Se puede servir en vasos pequeños como aperitivo o en cuencos individuales como entrante, y admite acompañamientos como picatostes, unos dados de fresa fresca o un chorrito extra de aceite de oliva virgen para darle brillo.

    Más allá del sabor, este gazpacho de fresas también tiene su lado práctico: las fresas aportan mucha agua y vitamina C, justo lo que el cuerpo necesita reponer en los días de más calor, mientras que el queso de cabra suma proteína y un contrapunto cremoso que evita que el plato resulte demasiado ligero.

    Una combinación que, según quienes ya la han probado, bien merece hacerse un hueco fijo en la carta de cualquier verano, sobre todo en esas comidas al aire libre donde apetece algo ligero pero con personalidad propia.

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