Rosquillas San Isidro tontas: la receta casera de la abuela

Todos los pasos para hacer las rosquillas, tontas y listas, de San Isidro
Rosquillas francesas
Rosquillas de anís caseras
Cada año, a medida que se acerca la celebración de San Isidro el 15 de mayo, las rosquillas vuelven a ser las grandes protagonistas en muchas pastelerías y panaderías de Madrid. Un dulce tradicional, muy ligado a las celebraciones del 15 de mayo, y que sigue siendo uno de los productos más típicos de estas fechas, pero además podemos aprovechar para hacerlas en casa, así que nada como seguir una receta clásica, como las que han hecho toda la vida las abuelas.
Entre todas las variedades, las llamadas rosquillas tontas siguen siendo las más clásicas. Se elaboran con una receta sencilla, sin glaseados ni coberturas, y destacan precisamente por mantener el sabor más tradicional de este dulce típico de San Isidro. Frente a ellas están las listas, bañadas con una cobertura de limón y azúcar, las francesas, decoradas con almendra, o las de Santa Clara, cubiertas con merengue blanco. Así que si deseas saber más de estas rosquillas y cómo se hacen las tontas y las listas, toma nota porque te ofrecemos todos los detalles de ingredientes y los pasos.
Cómo hacer rosquillas tontas de San Isidro en casa
Preparar estas rosquillas de San Isidro en casa es bastante fácil e incluso muchos de los ingredientes puede que ya los tengas. Son estos, para unas 12 rosquillas:
Pasos
- Lo primero es aromatizar el aceite. Para ello, se pone en una sartén junto con la piel del limón y se deja unos minutos a fuego suave para que vaya cogiendo sabor. Después se retira la cáscara y se deja templar antes de utilizarlo.
- Mientras tanto, los granos de anís pueden tostarse ligeramente en otra sartén. Es un paso sencillo, pero ayuda bastante a potenciar el aroma de las rosquillas y hace que recuerden mucho más a las recetas tradicionales de pastelería.
- En un bol amplio se baten los huevos junto al azúcar hasta conseguir una mezcla espumosa. Después se incorpora el aceite ya frío, el chorrito de anís y los granos tostados. Poco a poco se añade también la harina mezclada previamente con la levadura.
- La masa no debe quedar excesivamente dura. De hecho, es normal que resulte algo pegajosa al principio. Lo mejor es dejarla reposar durante un rato en la nevera para que luego sea más fácil trabajarla con las manos.
- Cuando haya reposado, llega uno de los pasos más típicos de esta receta: formar las rosquillas. Se hacen pequeñas bolas de masa y se les abre un agujero en el centro con los dedos. No hace falta que todas queden idénticas porque precisamente las rosquillas caseras suelen tener formas irregulares y ahí también está parte de su gracia.
- Después se colocan sobre una bandeja de horno ligeramente engrasada o con papel vegetal y se pintan con huevo batido para que adquieran un tono dorado al hornearse.
- Con el horno previamente caliente a 180 grados, normalmente tardan entre 15 y 20 minutos en estar listas, aunque dependerá un poco del tamaño de cada rosquilla y del tipo de horno. Lo importante es vigilar que queden doradas por fuera pero tiernas por dentro.
El glaseado para hacer las listas
Aunque las tontas son las más tradicionales, muchas personas prefieren las llamadas rosquillas listas, que llevan una cobertura dulce por encima y tienen un aspecto mucho más llamativo. La base suele ser prácticamente la misma, pero cambia completamente el acabado final. En este caso se prepara un glaseado con azúcar glas, claras de huevo y zumo de limón, que después se coloca sobre las rosquillas ya horneadas.
Ingredientes para el glaseado:
- 400 gramos de azúcar glas
- 3 claras de huevo
- 2 cucharadas de zumo de limón
La mezcla debe quedar cremosa y algo espesa para que pueda adherirse bien al dulce sin resbalar demasiado. Una vez listas las rosquillas, se bañan parcialmente en el glaseado y se dejan secar varias horas hasta que la cobertura quede completamente firme. Algunas recetas añaden unas gotas de colorante amarillo para darles ese tono tan característico que suele verse en muchas pastelerías de Madrid durante San Isidro.
Un dulce muy ligado a las fiestas de Madrid
Pasa todos los años. En cuanto se acercan las fiestas de San Isidro, las rosquillas vuelven a aparecer por todas partes en Madrid. Se ven en pastelerías de barrio, en pequeños puestos callejeros y también en muchas casas donde todavía se siguen haciendo como antes, sin demasiadas complicaciones y con recetas que llevan décadas pasando de unos familiares a otros.
En zonas como la Pradera de San Isidro es casi imposible no encontrarlas durante esos días. Mucha gente aprovecha la fiesta para comprar una caja variada y probar las clásicas tontas, las listas o las de Santa Clara mientras pasan la tarde entre conciertos, chulapos y verbenas. Al final, forman parte del ambiente de estas fechas casi tanto como los claveles o los barquillos.
También ocurre que cada familia tiene sus propios trucos. Algunas añaden más anís, otras dejan la masa reposar más tiempo y hay quien todavía usa recetas apuntadas a mano desde hace años. Por eso estas rosquillas siguen teniendo ese punto tan casero y tan asociado a las fiestas madrileñas incluso ahora, cuando muchas recetas tradicionales han terminado cambiando por completo con el paso del tiempo.