Plantas invasoras

En 1960 pensaron que era buena idea plantarlos en España: hoy es un árbol invasor que se está cargando la avifauna local

Bosque, eucaliptos, árboles
Recreación de un bosque de eucaliptos.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando se piensa en plantar árboles, el consenso general es que es bueno y que añadir más vegetación a un ecosistema siempre mejora el entorno. Pero no todos los casos son iguales ni tienen el mismo efecto sobre la fauna local, y el mayor ejemplo de ello es este árbol invasor.

En los años sesenta, los responsables forestales pensaron que el eucalipto era la solución para repoblar y abastecer a la industria papelera. La realidad es que décadas después esta especie, que ya cubre el 30% de la superficie forestal de Galicia, está acabando con la avifauna local y con la biodiversidad de los bosques del noroeste peninsular.

Este es el árbol invasor que está acabando con la avifauna local

Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela y el CSIC, publicado en la revista Forest Ecology and Management, confirma que las plantaciones de eucalipto albergan muchas menos especies y ejemplares de aves que los bosques nativos.

Los investigadores Fernando García-Fernández, María Vidal y Jesús Domínguez, junto a Adrián Regos de la Misión Biológica de Galicia del CSIC, compararon 240 parches de bosque autóctono y eucaliptal en el Parque Natural de las Fragas del Eume.

El eucalipto llegó a España en el siglo XIX pero su explotación a gran escala se disparó en el siglo XX para abastecer a la industria papelera. Hoy cubre más del 30% de la superficie forestal de Galicia y ha transformado el paisaje en lo que la ciencia denomina un «desierto verde»: una masa vegetal que parece un bosque pero no lo es. Bajo su cubierta no anidan pájaros, no crece sotobosque y no prosperan los insectos que alimentan a la fauna local.

El mecanismo es la alelopatía. El eucalipto libera sustancias químicas que impiden el crecimiento de otras plantas bajo su copa, lo que elimina los arbustos autóctonos y reduce drásticamente las poblaciones de insectos. Sin insectos no hay alimento para las aves insectívoras.

A ello se añade que los eucaliptos se talan en ciclos de entre 10 y 15 años, lo que impide que los árboles envejezcan y formen las cavidades naturales que necesitan muchas especies para nidificar.

El comité científico del Ministerio para la Transición Ecológica recomendó incluir el eucalipto en el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras en 2017. La propuesta fue rechazada por el peso económico del sector forestal. Galicia y el País Vasco han aplicado moratorias temporales a nuevas plantaciones, pero la especie sigue en expansión.

Cuáles son las principales especies que están desapareciendo por el eucalipto

Las aves forestales insectívoras son las más afectadas. Sin sotobosque ni insectos autóctonos, especies como el mito común, el reyezuelo sencillo, el carbonero palustre, el agateador euroasiático y el pinzón vulgar pierden su fuente de alimento y abandonan las zonas de eucaliptal.

Las aves que nidifican en oquedades también sufren el impacto. El pico picapinos, el pito real y el trepador azul necesitan árboles viejos con cavidades naturales para construir sus nidos. Los eucaliptos, talados antes de madurar, nunca desarrollan esas estructuras.

El daño se extiende además al medio acuático. Las hojas secas del eucalipto caen a los ríos y liberan aceites y compuestos tóxicos que alteran la cadena alimentaria fluvial. El tritón palmeado y las larvas de tricópteros y efímeras, base alimenticia de los peces de río, sufren efectos directos por esa toxicidad.

Los investigadores de la USC y el CSIC proponen incorporar franjas de vegetación libre de eucaliptos dentro de las plantaciones para que la flora autóctona pueda recuperarse y las aves insectívoras vuelvan a controlar las plagas de forma natural.

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