Los expertos en mecánica coinciden: en verano, lo recomendable es no llenar nunca el depósito de gasolina hasta arriba
Repostar hasta que la boquilla del surtidor salte automáticamente es un gesto tan habitual que casi nadie se detiene a pensarlo dos veces. Sin embargo, los talleres mecánicos llevan tiempo insistiendo en un matiz importante, sobre todo cuando llega el calor: apurar el depósito de gasolina hasta el último milímetro puede salir bastante caro.
Desde luego, la razón aquí no tiene que ver con la calidad del combustible ni con el consumo, sino con algo mucho más físico. Nos remitimos a lo que ocurre dentro del propio depósito cuando las temperaturas suben.
¿Por qué no conviene llenar el depósito de gasolina hasta arriba en verano?
La gasolina que sale del surtidor procede de un tanque subterráneo, donde se mantiene a una temperatura considerablemente más baja que la del ambiente exterior en pleno verano.
Al entrar en el depósito del coche, ese combustible frío empieza a calentarse de forma progresiva y, como cualquier líquido, se expande al ganar temperatura. Si el depósito ya estaba completamente lleno, ese pequeño margen de expansión desaparece y el exceso de combustible busca una salida.
Esa salida suele ser el sistema de control de emisiones por evaporación, conocido como EVAP, un circuito obligatorio en todos los coches de gasolina vendidos en la Unión Europea desde 2019, bajo la normativa Euro 6d-TEMP.
Su función es capturar los vapores de combustible en un filtro de carbón activado, para quemarlos después en el motor en lugar de liberarlos a la atmósfera. Este sistema, conviene aclararlo, solo existe en los motores de gasolina: los vehículos diésel no cuentan con un cánister equivalente, por lo que este problema concreto no les afecta.
El problema del sistema EVAP cuando entra gasolina líquida
El filtro de carbón activado está diseñado para retener vapores, no gasolina líquida. Cuando el depósito se llena en exceso y no queda espacio para la expansión térmica, parte del combustible puede colarse por la línea de ventilación y saturar ese filtro, algo para lo que no está preparado.
¿El resultado? Un cánister dañado que, en muchos casos, deja de funcionar correctamente. El motor empieza a fallar de forma intermitente, se encienden testigos de avería en el cuadro y el vehículo puede incluso no superar la ITV por exceso de emisiones.
La reparación de este componente suele costar entre 200 y 560 euros, dependiendo del modelo y del taller, una cifra que sorprende a muchos conductores que solo querían llenar el depósito antes de un viaje largo.
Lo llamativo del problema es que suele detectarse tarde. El conductor no nota nada raro en el momento de repostar y el fallo del cánister tarda semanas o incluso meses en manifestarse con claridad, cuando ya resulta más difícil relacionarlo con aquel día de mucho calor en el que el depósito quedó completamente lleno.
Otros riesgos de apurar el depósito hasta el tope
Además del daño al EVAP, un depósito demasiado lleno aumenta las posibilidades de que la propia manguera del surtidor expulse combustible hacia fuera al retirarla, algo que en las gasolineras con más calor y viento resulta bastante habitual.
Ese derrame no solo supone perder dinero, sino que puede dañar la pintura de la carrocería y termina filtrándose al suelo, con el consiguiente impacto ambiental en el propio entorno de la estación de servicio.
Existe, además, un riesgo de seguridad nada desdeñable: la gasolina es un líquido altamente inflamable, y cualquier derrame cerca del área de repostaje incrementa, aunque sea ligeramente, la probabilidad de un incidente, algo especialmente delicado en las jornadas de más calor del año.
Cómo repostar de forma segura durante el verano
Los talleres coinciden en una recomendación sencilla: basta con confiar en el corte automático del surtidor y no forzar el llenado insistiendo con la manguera una vez que ya ha saltado. Ese margen que deja el sistema no es un descuido, sino el espacio de expansión que necesita el combustible cuando sube la temperatura.
Tampoco es recomendable el extremo contrario, es decir, circular habitualmente con el depósito casi vacío, ya que la bomba de combustible suele enfriarse gracias al propio líquido que la rodea, y quedarse con muy poca gasolina puede acelerar su desgaste.
Mantener el nivel entre un cuarto y las tres cuartas partes del depósito, evitando siempre forzar el tope, es la fórmula que recomiendan los especialistas para no comprometer ni el sistema EVAP ni la bomba de combustible durante los meses de más calor.
De hecho, los manuales de instrucciones de varios fabricantes incluyen ya una advertencia explícita en este sentido, pidiendo al conductor que deje de repostar en cuanto el surtidor corte automáticamente el flujo, precisamente por este margen de expansión.
Un gesto tan sencillo como no insistir con la manguera tras el primer clic puede evitar, en pleno agosto, una factura que nadie tenía prevista.