La pisoteas sin querer en el campo, pero es una de las especies de flora más amenazadas de las islas Baleares
Menorca esconde entre sus rocas una joya botánica muy vulnerable. Aunque parece una hierba común, el Apium bermejoi representa el vegetal en mayor riesgo de desaparición de todas las Islas Baleares.
Esta pequeña umbelífera sobrevive en un equilibrio precario, enfrentándose a un futuro incierto que ha obligado a las instituciones a activar medidas de protección urgentes para evitar su pérdida definitiva.
Apium bermejoi: el tesoro botánico de Baleares que lucha contra la extinción
Esta planta es un endemismo exclusivo de la costa norte de la isla, específicamente de la zona de Cap Negre, al norte de Maó. Según los informes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la especie se encuentra clasificada «en peligro de extinción» dentro del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
Su apariencia es modesta. Forma tapices diminutos de entre 5 y 50 centímetros cuadrados, con hojas brillantes y flores blanquecinas que brotan en umbelas simples entre abril y junio.
Su fragilidad es extrema. La única población natural conocida ocupa una superficie total que no excede los 50 metros cuadrados. Los censos realizados han detectado oscilaciones demográficas dramáticas.
Mientras que en años favorables se han contabilizado cerca de un centenar de individuos, en periodos adversos la cifra ha caído hasta apenas una veintena.
¿Cuáles son las principales amenazas para esta especie de flora?
La supervivencia de esta planta se enfrenta a obstáculos biológicos y externos. El Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España señala que la especie posee una variabilidad genética bajísima.
Al reproducirse frecuentemente mediante estolones (tallos que generan nuevas raíces), la mayoría de los ejemplares son clones, lo que limita su capacidad de adaptación ante cambios ambientales.
El entorno físico también presenta desafíos constantes. El cambio climático y la reducción de las precipitaciones alteran el microhábitat de las vaguadas y taludes rezumantes donde crece, permitiendo que otras plantas más resistentes compitan por el espacio.
Además, la introducción de especies invasoras como la uña de gato (Carpobrotus edulis) supone una presión añadida para este endemismo menorquín. La acción humana directa agrava la situación. El informe del MITECO denuncia que el uso de estas zonas húmedas por practicantes de motocross ha causado alteraciones graves en el hábitat en diversos años.
Al ser una zona de fácil acceso, la vulnerabilidad ante el pisoteo y el esparcimiento incontrolado es una preocupación constante para los biólogos.
Acciones del Plan de Recuperación y conservación de la flora balear
Para revertir esta situación, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de las Islas Baleares puso en marcha un ambicioso Plan de Recuperación. El objetivo principal es garantizar a largo plazo al menos cinco poblaciones viables en el medio natural.
Hasta ahora, los técnicos han trabajado en la introducción de nuevos núcleos en localidades similares a la original, utilizando plantas producidas ex situ para reforzar la presencia de la especie.
Las estrategias de conservación incluyen las siguientes líneas de actuación:
- Creación de micro-reservas: se ha tramitado la protección de la zona de distribución natural, calificando la cuenca de los torrentes afectada como Área Biológica Crítica.
- Gestión de poblaciones introducidas: los expertos realizan riegos de emergencia en momentos de sequía crítica y eliminan manualmente las plantas competidoras.
- Conservación en bancos de germoplasma: varias instituciones mantienen semillas y plantas vivas en jardines botánicos para asegurar una reserva genética ante una posible catástrofe en la naturaleza.
La vigilancia científica continúa siendo la prioridad para asegurar que esta pequeña hierba, que para muchos pasa desapercibida, no desaparezca del patrimonio natural de España.