Solo existe en una remota isla española deshabitada y es una de las especies de flora más amenazadas del mundo
En la mitad del mar de Alborán, una pequeña isla española custodia un secreto botánico único. La Diplotaxis siettiana, conocida popularmente como jaramago de Alborán, lucha por su supervivencia en este islote almeriense.
Su historia combina la extinción oficial con un rescate científico, convirtiéndola en un símbolo de la fragilidad de los ecosistemas insulares más aislados.
El jaramago de Alborán: el tesoro botánico que sobrevive en un enclave aislado del Mediterráneo
El jaramago de Alborán habita exclusivamente en la isla de Alborán, un territorio situado estratégicamente entre la península ibérica y el norte de África.
Esta crucífera es una planta anual de hasta 40 centímetros con pétalos amarillos que dependen estrechamente de la lluvia estacional para completar su ciclo biológico.
La ciencia la clasifica como un endemismo exclusivo, lo que significa que no existe de forma natural en ningún otro rincón del mundo.
Por qué el jaramago de Alborán es una de las especies de flora más amenazadas
Diversos factores de riesgo sitúan a esta planta al borde del abismo biológico. Esta especie está catalogada «En peligro de extinción» en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y en el Catálogo Andaluz de Especies de la Flora Silvestre Amenazada.
Además, se encuentra incluida en el Plan de Recuperación de Dunas, Arenales y Acantilados costeros debido a su área de ocupación real inferior a 0,003 kilómetros cuadrados.
La actividad humana constante constituye la principal amenaza, especialmente por el mantenimiento de infraestructuras militares, el helipuerto y la remoción de suelos arenosos.
Además, el jaramago se enfrenta a una competencia desigual con especies invasoras como la malva mauritánica y la escarcha, que aprovechan la nitrificación extrema del suelo.
Las colonias masivas de gaviota patiamarilla también alteran el entorno mediante el pisoteo directo de los brotes y la acumulación de excrementos que modifican la composición química del sustrato volcánico.
El rescate de la Diplotaxis siettiana: de la extinción al optimismo científico
La trayectoria de esta especie recuerda a un milagro de la biología de la conservación. Tras la expedición botánica de César Gómez Campo en 1974, la planta desapareció totalmente de la isla, lo que obligó a declararla oficialmente extinta en el año 1987.
Por fortuna, la previsión del investigador permitió recolectar semillas años antes que quedaron custodiadas en bancos de germoplasma de Madrid y Córdoba. En 1999, técnicos de la Junta de Andalucía e investigadores de la Universidad de Almería iniciaron un exitoso programa de reintroducción a partir de ese material genético histórico.
Aunque los primeros intentos en la década de los 80 fracasaron, el núcleo actual ha logrado prosperar en su hábitat original. Los censos más recientes son optimismas, registrando picos poblacionales de centenares de ejemplares durante los inviernos más lluviosos.
Estrategias de conservación para salvar la biodiversidad de Alborán
El futuro de esta joya botánica depende de la gestión científica del Paraje Natural de Alborán y su entorno marítimo-terrestre. Los informes técnicos del Jardín Botánico El Albardinal destacan la necesidad de ejecutar refuerzos periódicos de la población y erradicar activamente la flora invasora que compite por el espacio vital.
La protección legal bajo el convenio de Berna y su designación como zona de protección especial buscan limitar el impacto de nuevas obras.
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