Revolución en la industria agrícola: el CO2 puede ser la clave para combatir las plagas en los cultivos almacenados
A veces cometemos el error de pensar que las plagas agrícolas sólo existen en el propio cultivo, pero lo cierto es que también pueden afectar al producto después de la cosecha; cuando están entre silos, cámaras y almacenes.
En ese momento las plagas también pueden deteriorar el producto, comprometer la seguridad alimentaria y obligar a tratamientos cada vez más costosos. Lo curioso es que el CO2 podría ser la solución mediante la desinsectación.
Y es que el dióxido de carbono actúa sobre los insectos y los ácaros en los productos almacenados sin dejar residuos químicos tras el tratamiento. Además, esto permite conservar la calidad y reducir la dependencia de soluciones más agresivas.
Por qué el CO2 puede cambiar el control de plagas en la industria agrícola
El uso del CO2 en alimentos almacenados se basa en modificar la atmósfera que rodea al producto para hacerla letal para las plagas. En lugar de aplicar un insecticida convencional, el sistema eleva la concentración de dióxido de carbono y reduce la presencia de oxígeno.
Este cambio afecta directamente a los insectos. El CO2 provoca alteraciones fisiológicas, metabólicas y biológicas que terminan dañando su capacidad de sobrevivir dentro del producto almacenado.
Esto afecta directamente a los espiráculos (las aberturas que intervienen en la respiración de los insectos. La exposición al CO2 estimula su apertura, favorece la pérdida de agua y puede acabar en una deshidratación completa.
Además, el dióxido de carbono acidifica los fluidos internos. Ese cambio altera vías metabólicas relacionadas con el crecimiento, el desarrollo y la reproducción, por lo que el tratamiento no se limita al insecto adulto.
De hecho, esta tecnología puede actuar sobre distintas fases de desarrollo, desde huevos y larvas hasta pupas y adultos.
Por qué la desinsectación de plagas es tan importante la industria alimentaria
El atractivo del CO2 no sólo está en su efecto contra las plagas, sino que también pesa lo que ocurre después del tratamiento. Al no dejar residuos, evita uno de los problemas más sensibles en alimentos que después llegarán a la cadena de consumo.
Tampoco necesita un plazo de seguridad entre la desinsectación y el consumo del alimento. Esa ventaja operativa puede ser importante en instalaciones donde los tiempos de entrada, almacenamiento, transformación y salida del producto están muy medidos.
De hecho, la técnica se puede usar en alimentos almacenados en silos herméticos, graneros, big-bags, cámaras de gas, palés o sistemas de almacenamiento a granel.
También puede emplearse para evitar la contaminación en productos ya envasados, siempre que el sistema permita aplicar la atmósfera adecuada.
Pero para que el tratamiento agrícola con CO2 sea eficaz deben cumplirse varios factores. Por ejemplo, una modificación concreta de la temperatura, la humedad, la concentración del gas y el tiempo de exposición.
Por qué el CO2 en agricultura es más eficaz que los químicos tradicionales
La desinsectación con CO2 surge como una alternativa al uso de fumigantes químicos en un contexto donde la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y los requisitos normativos tienen cada vez más peso.
La ventaja más clara es que el tratamiento busca eliminar plagas sin incorporar residuos al alimento. Eso lo hace compatible con productos ecológicos y con cadenas de valor que necesitan justificar procesos más limpios ante clientes, auditorías y mercados exigentes.
También existe una modalidad con CO2 a alta presión. En este caso, el gas se aplica junto con una descompresión rápida, lo que incrementa su efecto sobre insectos y ácaros.
Este tratamiento a presión se realiza con autoclaves y es útil para materias primas que entran en fábrica o para productos alimenticios al final de la línea de producción.