Los expertos ponen el grito en el cielo y advierten: el campo español rebosa de almendros, y no hay mercado para todos
Hay cultivos como el de pistacho que parecen una apuesta segura para los agricultores gracias a su rentabilidad. ¿Pero qué pasa cuando todo el mundo se lanza a cultivarlos? A la larga puede generar un exceso de producción y parece que eso es lo que está pasando con los almendros.
Una vez pasada la euforia por las almendras, los datos empiezan a preocupar a los expertos. Ahora mismo hay 126.000 hectáreas de almendros que todavía no producen, pero que entrarán en juego en los próximos años.
El dato llega en plena recuperación de la cosecha. La campaña 2025/2026 apunta a 467.521 toneladas de almendra con cáscara, un 24% más que la anterior y un récord histórico si se confirma. ¿Cómo se venderán los nuevos cultivos?
El campo español está repleto de almendros y puede haber un exceso
El almendro se ha convertido en el cultivo leñoso más extenso de España. En la última década, su superficie ha crecido un 34%, impulsada por la idea de que los frutos secos tienen más margen que otros cultivos tradicionales.
Ese efecto llamada se entiende mejor con una comparación. En 2016, una hectárea de almendros podía generar el doble de rentabilidad que una de naranjas.
El problema es que los árboles no responden al ritmo del mercado. Un almendro tarda varios años en llegar a plena producción, con un desfase que puede moverse entre cuatro y siete años desde la inversión inicial hasta el retorno real.
Por ello, muchas decisiones tomadas cuando los precios eran atractivos empiezan a coincidir ahora en un momento no tan favorable. En 2026 las plantaciones listas para producir conviven con un mercado con síntomas de agotamiento.
Hay que tener en cuenta que España es el segundo productor mundial de almendra, sólo por detrás de California, y eso convierte cualquier aumento fuerte de superficie en un movimiento con consecuencias para todo el sector.
España hace una cosecha récord de almendra, pero no todo es bueno
La previsión de 467.521 toneladas llega después de dos años complicados por heladas y sequías. Sólo con el frío dato, la recuperación parece una gran noticia para el campo, pero no es oro todo lo que reluce.
La almendra con cáscara representa el 84% de la superficie total de frutos secos en España. Su producción prevista no sólo sube un 24% respecto a la campaña anterior, sino que también queda un 8% por encima de la media de los últimos cinco años.
Además, las exportaciones vienen de marcar cifras fuertes. En la campaña pasada superaron los 300 millones de euros, un 58% más que el año anterior.
El problema aparece al cruzar ese crecimiento con las hectáreas pendientes. Si esas 126.000 hectáreas entran a producir en un periodo corto, la oferta puede aumentar mucho más rápido que la demanda.
Qué puede pasarle al campo español si hay un exceso de almendros en el mercado agrícola
El almendro no permite una marcha atrás sencilla. Quien plantó hace años ya ha invertido en terreno, riego, plantones y cuidados.
Por eso el riesgo no nace de una mala cosecha, sino de una cosecha demasiado abundante. Si muchos agricultores llegan a la vez al mercado, el precio puede sufrir justo cuando las explotaciones necesitan recuperar la inversión.
El precedente más cercano está en otros cultivos que también vivieron una expansión rápida por los precios altos. Primero llegó el entusiasmo, después las plantaciones y, más tarde, la sobreoferta.