Estos son todos los tipos de serpientes y víboras que puedes encontrar en España: especies venenosas, dónde están y cuáles son las más peligrosas
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España es un país con una gran biodiversidad, tanto en fauna como en flora. La diversidad geográfica y climática de la Península Ibérica hace posible la existencia de múltiples hábitats que favorecen el desarrollo de numerosas especies. Entre ellas destacan animales como las serpientes y las víboras que, en España, se pueden encontrar tanto en zonas secas y rocosas como en bosques, ríos y marismas.
La doctora Bernadette Abela, científica en salud pública veterinaria y enfermedades tropicales desatendidas zoonóticas de la OMS, recordó que «el cambio climático está desplazando la distribución de las serpientes, cambiando cuándo y dónde los humanos se encuentran con ellas. Se prevé que muchas especies de serpientes venenosas aumenten en abundancia, así como su contacto con las personas en algunas regiones. La tendencia general sugiere que España podría experimentar en el futuro cambios en la presencia y la actividad de las serpientes».
Serpientes y víboras en España
En España existen 14 tipos de serpientes y víboras terrestres, según destaca la Asociación Herpetológica Española (AHE). Entre las víboras se encuentran la Vipera aspis o víbora áspid, la Vipera berus o víbora común europea, la Vipera latastei o víbora hocicuda y la Vipera seoanei. El resto corresponde a serpientes o culebras, como la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), la culebra de collar (Natrix natrix), la culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus), la culebra de escalera (Elaphe scalaris), la culebra de Esculapio (Elaphe longissima), la culebra de herradura (Coluber hippocrepis), la culebra lisa europea (Coronella austriaca), la culebra lisa meridional (Coronella girondica) y la culebra viperina (Natrix maura).
La serpiente más grande de España es la culebra bastarda. Esta especie puede alcanzar más de dos metros de longitud y suele presentar una coloración verdosa o marrón. «Si se la molesta huye pero si se siente amenazada es más agresiva que otras y antes de morder, a menudo, silba de un modo muy característico y levanta la cabeza como hacen las cobras», explican desde el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.
¿Cuáles son venenosas?
La culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) es la culebra venenosa más común en España, excepto en la cornisa cantábrica. A pesar de su imponente tamaño, su veneno es menos potente que el de las víboras. Sus colmillos, situados en la parte posterior de la boca, dificultan la inoculación del veneno durante la mordedura. Mientras, la culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus) es de menor tamaño y se reconoce fácilmente por el collar oscuro que rodea su cabeza. Prefiere hábitats pedregosos y es principalmente nocturna.
La víbora áspid (Vipera aspis), distribuida por el Pirineo y otras zonas del norte, es conocida por su veneno potente. A pesar de su peligrosidad, su estado de conservación es favorable, catalogada como de «preocupación menor» por la UICN. Por su parte, la víbora de Seoane (Vipera seoanei) es endémica de la Península Ibérica y se encuentra principalmente en Galicia y la cornisa cantábrica. Estas víboras cumplen un papel ecológico clave, ya que ayudan a controlar poblaciones de roedores y otras presas pequeñas.
Síntomas de mordedura
La huella de la mordedura refleja la forma de los dientes, de modo que la mordedura de víbora suele dejar dos incisiones de unos dos milímetros de longitud separadas aproximadamente seis milímetros, mientras que la de la culebra puede mostrar dos filas paralelas y rasgadas separadas unos dos centímetros. Existen excepciones, ya que puede aparecer una sola marca si solo ha clavado un colmillo o varias señales en caso de mordeduras sucesivas.
En el lugar de la mordedura aparece dolor inmediato y, entre 15 y 30 minutos después, la zona puede volverse amoratada, con un edema o inflamación importante. Con frecuencia también se presentan manifestaciones sistémicas digestivas como vómitos, dolor abdominal intenso y diarrea, y en algunos casos síntomas más graves de tipo cardiocirculatorio o alteraciones de la coagulación.
La culebra bastarda puede provocar síntomas de inflamación y efectos neurotóxicos como dificultad para respirar y tragar. Existe un porcentaje de mordeduras secas, en las que no se inocula veneno y los signos clínicos se limitan a la marca de la mordedura, aunque igualmente requieren atención médica por posible infección. Además, algunos síntomas como náuseas, taquicardia, inquietud o taquipnea pueden deberse al miedo más que al veneno en sí.
«Las consecuencias de estos encuentros accidentales suponen cada año alrededor de 2,7 millones de mordeduras, unas 100.000 muertes y cerca de 500.000 amputaciones, sobre todo en el sur de Asia, África y América del Sur», afirmó el profesor. Jorge Alvar, académico de número de Medicina Preventiva y Social de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME).
Finalmente, para distinguir las víboras de las serpientes es importante observar varios rasgos. Las víboras tienen la cabeza más triangular y un cuerpo más corto y robusto, mientras que las culebras presentan una cabeza más redondeada y un cuerpo más largo y delgado. También difieren en las pupilas, que en las víboras son verticales y en las culebras redondeadas.