Reflexión

Byung-Chul Han, sobre la autoexplotación: «En esta sociedad de la obligación, cada cual lleva consigo su campo de trabajos forzados»

Mujer estresada frente a un ordenador. Foto: Freepik
Mujer estresada frente a un ordenador. Foto: Freepik
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La frase «En esta sociedad de la obligación, cada cual lleva consigo su campo de trabajos forzados», del surcoreano Byung-Chul Han, radicado en Alemania, no habla de una coerción externa. Lo que el filósofo plantea en su libro La sociedad del cansancio habla de algo más sutil: la coerción que el individuo ejerce sobre sí mismo sin reconocerla como tal.

La sociedad del cansancio es hoy uno de los ensayos filosóficos más citados para entender el agotamiento de las sociedades contemporáneas.

¿Qué significa la autoexplotación, según Byung-Chul Han?

El argumento central de La sociedad del cansancio es una inversión. Byung-Chul Han sostiene que las sociedades disciplinarias del siglo pasado operaban mediante la prohibición, como por ejemplo lo que no se podía hacer, lo que estaba vedado y los castigos externos, entre otras cosas. Las sociedades actuales, en cambio, operan mediante la obligación del rendimiento. El mandato ya no es «debes», sino «puedes».

Esa diferencia parece una liberación, pero en realidad, es una trampa. Cuando el individuo cree que sus límites son los únicos que existen, y que cualquier resultado depende exclusivamente de su esfuerzo y su voluntad, la presión no desaparece. Se interioriza.

Así, las personas pasan de ser obedientes a ser «empresarios de sí mismas», y en ese rol, se convierten simultáneamente en explotador y en explotado.

La autoexplotación, entonces, según lo que explica Byung-Chul Han, es más eficaz que cualquier explotación externa precisamente porque no se percibe como tal. Las personas trabajan más cuando creen que son libres.

¿Por qué Han utiliza la métafora del «campo de trabajos forzados»?

La dureza de la imagen no es casual. El filósofo surcoreano elige el concepto de «campo de trabajos forzados» para señalar que la sociedad del cansancio no es un estado de bienestar que se degradó por exceso de estrés, sino que es una forma de violencia estructural que el individuo no detecta porque la experimenta desde adentro.

El agotamiento que Han describe no es el cansancio físico de quien trabajó demasiado. Es el agotamiento del yo lo que resulta de tener que ser siempre productivo, estar disponible y orientado al rendimiento. Este agotamiento no permite el descanso verdadero porque el descanso tampoco escapa a la lógica del rendimiento. En el fondo, se extendió la idea de que hay que descansar «bien» y «eficientemente», para luego rendir más.

El estrés en la sociedad del rendimiento

El síndrome de burnout y la depresión son, para Han, las enfermedades representativas de este modelo. No son accidentes ni señales de debilidad individual, ya que se tratan del resultado previsible de una sociedad que convirtió el rendimiento en el único criterio de valor.

El sujeto que colapsa no fracasó a pesar del sistema. El sistema lo produjo así. Lo que Han llama el «no-poder-poder-más» (que es la incapacidad de seguir exigiéndose) es la forma en que el cuerpo y la psique expresan que el límite fue superado desde adentro, sin que nadie lo ordenara desde afuera.

La imagen del campo de trabajos forzados implica que nadie le impone al individuo desde afuera de este régimen. Cada individuo lo porta consigo, lo administra y lo justifica como elección personal. Esa es, para Byung-Chul Han, la forma más perfecta y, sobre todo, la más invisible de la autoexplotación.

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