Trabajadores de Santa Bárbara acusan a Defensa de bloquear el proyecto del blindado para presionar a los americanos
Las decisiones adoptadas podrían obedecer a una estrategia para mantener capacidad de presión sobre General Dynamics

La incertidumbre que rodea al programa del Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC), uno de los mayores proyectos de modernización del Ejército de Tierra y valorado en cerca de 2.000 millones de euros, ha dado paso a una creciente preocupación dentro de Santa Bárbara Sistemas. Los trabajadores de la compañía creen que la paralización del programa por parte del Ministerio de Defensa podría responder a una estrategia para aumentar la presión sobre General Dynamics, matriz estadounidense de la empresa, más que a motivos exclusivamente técnicos o industriales.
Según ha podido saber OKDIARIO de fuentes internas de Santa Bárbara Sistemas, entre la plantilla comienza a extenderse la sensación de que «todo lo que está haciendo el Ministerio de Defensa es una cortina de humo para frenar el proyecto» y hacer presión frente «a los estadounidenses», apretando contra su posición en el consorcio de Defensa Tess Defence. La percepción ha ido ganando peso a medida que el programa acumula retrasos desde 2023 sin que exista, a juicio de estas fuentes, una explicación suficientemente clara sobre el bloqueo.
La inquietud es especialmente intensa porque el contrato ya fue adjudicado y su desarrollo implica una importante carga de trabajo para las plantas de Santa Bárbara. La continuidad del programa afecta directamente a cientos de empleos y a la planificación industrial de la empresa del sector de Defensa.
Sorprendidos por la auditoría
La preocupación se ha visto reforzada tras conocerse que el Ministerio de Defensa solicitaba una auditoría sobre el desarrollo del programa a Tess Defence, el consorcio integrado por Indra, Santa Bárbara Sistemas, SAPA Placencia y EM&E Group encargado del blindado. «Sobre todo», dicen las fuentes, «preocupa la intención del ministerio, porque no se solicita nada nuevo, nada extraordinario ni nada que no se supiera ya». Y es, además, la primera vez que se solicita, sin que haya ningún problema con ello.
Fuentes de Santa Bárbara aseguran a este periódico que esa auditoría no ha supuesto, como decimos, ningún cambio en su actividad habitual. «No nos han pedido ningún tipo de información adicional al margen de la normal», explican desde la compañía, donde muestran sorpresa por el alcance real de la revisión ordenada por el departamento que dirige Margarita Robles.
Las mismas fuentes sostienen que la empresa tiene preparados todos los trabajos que le corresponden dentro del contrato adjudicado y niegan que exista ningún problema pendiente que justifique la paralización del proyecto. «No existe ningún problema y todo está preparado conforme a la adjudicación del programa».
Precisamente esa ausencia de requerimientos extraordinarios es lo que alimenta las dudas internas. Después del anuncio de la auditoría, muchos trabajadores esperaban inspecciones adicionales o solicitudes específicas de documentación técnica, algo que, según las fuentes consultadas, no se ha producido.
El temor a un conflicto político
Dentro de Santa Bárbara, algunos trabajadores interpretan que las decisiones adoptadas por Defensa podrían obedecer a una estrategia para mantener capacidad de presión sobre General Dynamics, propietaria de la compañía. Esa interpretación no ha sido confirmada por el Ministerio de Defensa, pero sí refleja el clima de incertidumbre existente en la empresa.
La preocupación aumenta porque el VAC está considerado uno de los programas estratégicos para la industria terrestre española y cualquier nuevo retraso puede tener consecuencias sobre la actividad industrial prevista durante los próximos años.