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Defensa ordena una auditoría sobre el blindado de 2.000 millones encargado a Tess porque duda de su fabricación

Los socios de Tess habrían planteado precios considerados "fuera de rango"

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Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

El Ministerio de Defensa ha puesto bajo la lupa el programa del futuro Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC), uno de los mayores contratos de modernización del Ejército de Tierra, valorado en torno a 2.000 millones de euros. El departamento que dirige Margarita Robles ha ordenado hacer una auditoría a Tess Defence ante las dudas surgidas en torno al planteamiento industrial con el que el consorcio pretende desarrollar el blindado, según confirman a OKDIARIO diversas fuentes conocedoras del proyecto.

La revisión llega en un momento especialmente delicado para el programa. Defensa quiere comprobar si la propuesta que está encima de la mesa responde al objetivo inicial de dotar al Ejército de un vehículo operativo o, por el contrario, supone financiar un nuevo desarrollo tecnológico que alargaría los plazos y elevaría el riesgo del contrato. «Que no vuelva a ocurrir», comentan a OKDIARIO, «que todo sufra retrasos como en el caso del 8×8 Dragón y que lo pague durante años el contribuyente».

Fuentes del sector explican que el Ministerio pretende aclarar si parte del proyecto se está orientando hacia nuevas fases de ingeniería y diseño, con un mayor recurso a subcontrataciones, en lugar de centrarse en la fabricación del vehículo. Precisamente ese cambio de enfoque, y un rango de precios marcado desde General Dynamics es el que habría motivado la auditoría.

Dudas sobre el modelo industrial

Una de las principales preocupaciones de Defensa reside en que algunos de los socios de Tess habrían planteado, como decimos, precios considerados «fuera de rango» respecto a las previsiones iniciales del programa. A ello se suma la propuesta de externalizar elementos esenciales del blindado, entre ellos la fabricación de la barcaza, una de las piezas estructurales del vehículo.

Las mismas fuentes sostienen que ese planteamiento supondría un cambio sustancial respecto a la filosofía con la que nació el programa. En lugar de adquirir un vehículo plenamente definido, España terminaría financiando nuevas fases de investigación, desarrollo e integración tecnológica.

En el sector resumen así la preocupación del Ministerio: «Defensa quiere un vehículo, no un proyecto». Es decir, el objetivo pasa por disponer de una plataforma operativa en los plazos comprometidos y no asumir un nuevo proceso de desarrollo que pueda incrementar tanto los costes como los tiempos de entrega.

Fuentes internas de Indra consultadas por OKDIARIO atribuyen precisamente a esa combinación de sobrecostes y modificaciones industriales la decisión del ministerio de ordenar la auditoría.

El temor a repetir los retrasos del Dragón

El programa del VAC acumula algunos retrasos desde su concepción y, dentro de la industria de Defensa, existe preocupación por que termine reproduciendo algunos de los problemas que «marcaron el desarrollo del vehículo 8×8 Dragón», caracterizado por sucesivos cambios técnicos, retrasos en las entregas y revisiones del proyecto. Bien es cierto que algunos de los retrasos se deben también a los plazos burocráticos y de asignación del Programa por parte del propio Ejecutivo.

Los propios trabajadores de Santa Bárbara Sistemas interpretan la decisión de Defensa en sentido contrario: como un movimiento encaminado a revisar a fondo «la viabilidad del programa antes de comprometer definitivamente un contrato cercano a los 2.000 millones de euros». Temen, incluso, que la intención de Defensa no sea «agilizar el programa, sino detenerlo».

En todo caso, fuentes del Ministerio de Defensa explican que hay que evitar que el contrato termine convirtiéndose en la financiación de un nuevo programa de I+D, cuando la necesidad del Ejército pasa por incorporar un vehículo de cadenas plenamente operativo. La auditoría deberá determinar ahora si el modelo industrial propuesto por Tess responde a ese objetivo o si, por el contrario, obliga a replantear el futuro de uno de los principales programas de armamento previstos para los próximos años.

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