Los expertos en climatización coinciden: «Si no limpias los filtros cada 15 o 30 días la eficacia se reduce a la mitad»
Unos filtros limpios resultan claves para que el aire acondicionado funcione correctamente
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Con el aire acondicionado funcionando durante horas en pleno mes de agosto, no es extraño que al final del verano el aparato ya no responda exactamente igual que al principio. Puede que notemos como tarda más en enfriar una habitación o da la sensación de que necesita trabajar constantemente para mantener la temperatura. Antes de pensar en una avería sin embargo, merece la pena mirar una de las partes más sencillas del equipo: los filtros de los que los expertos siempre advierten que la clave está en mantenerlos limpios.
Polvo, pelusas y pelos de animales terminan allí con el paso de los días y sin que nos demos cuenta, pero porque esa es precisamente su función. Sin embargo, llega un momento en el que esa suciedad acumulada dificulta la circulación normal del aire. El equipo sigue encendido y aparentemente todo funciona, pero el resultado puede ser bastante peor, de modo que los expertos aconsejan limpiar los filtros cada 15 o 30 días durante el verano y no sólo eso ya que si llegan a estar muy sucios, el rendimiento del aparato podría reducirse hasta un 50%. No ocurre igual con todos los equipos, pero dejar pasar meses sin revisarlos puede terminar notándose tanto al enfriar como en el consumo.
Si no limpias los filtros cada 15 o 30 días la eficacia se reduce a la mitad
Para entenderlo basta con pensar en qué hace esta pieza. El aire atraviesa los filtros y buena parte de las partículas que lleva consigo quedan atrapadas allí. Pero poco a poco, la superficie comienza a cubrirse de suciedad así que si esa capa aumenta demasiado, el aire tiene menos espacio para circular. El aparato puede necesitar entonces más tiempo para conseguir los grados marcados en el mando. Y es entonces cuando pensamos que el aire acondicionado «ya no enfría», cuando detrás puede haber simplemente unos filtros que llevan demasiado tiempo sin limpiarse.
Y no es algo que debamos pasar por alto. Según los expertos en climatización, un filtro muy sucio puede reducir hasta un 50% el rendimiento aunque se trata de una cifra que varía según el modelo, las horas de funcionamiento y el nivel de suciedad, por lo que no debe entenderse como una pérdida idéntica en todos los aparatos. Por otro lado, también puede acabar repercutiendo en el gasto. Si el equipo tarda más en conseguir la temperatura deseada, tendrá que permanecer funcionando durante más tiempo. Eso sí, el consumo depende de muchos otros factores, desde la temperatura seleccionada hasta el calor que haga fuera.
Cada cuánto conviene revisar los filtros
No todas las casas necesitan la misma frecuencia de limpieza. Un aparato que se utiliza unas pocas horas no acumula suciedad al mismo ritmo que otro encendido prácticamente durante todo el día, así que para un uso diario e intenso en verano, revisar los filtros aproximadamente cada 15 días es una buena referencia. Y cuando el uso es menor, hacerlo una vez al mes puede ser suficiente.
Quienes tienen perros o gatos deberían prestarles algo más de atención. Los pelos se suman al polvo y las pelusas que ya quedan atrapados de forma habitual. Lo mismo sucede en viviendas donde se abren continuamente las ventanas o entra bastante polvo del exterior. En esas circunstancias puede ser útil comprobarlos incluso semanalmente.
Y cuando dudes o no sepas exactamente cuánto ha pasado desde que limpiaras el filtro, sacarlo y observarlo permite saber rápidamente cómo está. Si se aprecia una capa considerable de suciedad, no tiene demasiado sentido esperar otras dos semanas para limpiarlo.
Cómo limpiar los filtros sin estropearlos
Antes de hacer nada, el aire acondicionado debe estar apagado y desconectado de la corriente. También es recomendable consultar el manual, porque no todos los fabricantes utilizan los mismos materiales ni indican exactamente el mismo procedimiento.
En muchos modelos domésticos los filtros se extraen fácilmente. El primer paso puede ser retirar el polvo con un aspirador a poca potencia. Cuando sean lavables, pueden pasarse después por agua y utilizar, si hace falta, una pequeña cantidad de jabón o detergente neutro. Lo que no conviene es frotarlos con estropajos duros o aplicar productos de limpieza agresivos. El filtro es una pieza relativamente delicada y podría terminar dañado.
Después viene un detalle que es fácil pasar por alto: debe secarse completamente antes de volver a colocarlo. Lo aconsejable es dejarlo a la sombra hasta que no conserve humedad. Instalarlo mojado puede favorecer malos olores y otros problemas.
Las señales de que el aire acondicionado necesita una revisión
Un salón que antes se enfriaba rápidamente y ahora tarda mucho más puede dar la primera pista. También conviene mirar los filtros cuando aparecen olores a polvo o humedad, el aparato hace más ruido de lo habitual o comienza a gotear agua desde la unidad interior. Limpiarlos, sin embargo, no arregla cualquier problema. Si después de hacerlo el aire sigue sin enfriar correctamente, pierde agua o desprende un olor desagradable, la causa puede encontrarse en otra parte del sistema y será necesario recurrir a un profesional ya que componentes internos como la batería, el drenaje o determinadas partes del ventilador necesitan un mantenimiento que va más allá de sacar un filtro y lavarlo en casa.