Indra no cumplirá con su plan de empleo y Gijón teme un ERTE: Recasens viaja a la planta para apagar el incendio
El CEO, José María Recasens, se reunirá hoy mismo con el presidente del Principado de Asturias para calmar los ánimos

Indra no cumplirá con el plan de empleo que presentó hace apenas un año para impulsar su nueva división industrial. La ralentización de los proyectos previstos, la ausencia de carga de trabajo en varias instalaciones y la revisión estratégica abierta tras la llegada de José María Recasens a la dirección ejecutiva han encendido todas las alarmas, especialmente en Asturias, donde la plantilla teme que el retraso en la actividad pueda desembocar incluso en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE).
La preocupación ha alcanzado tal nivel que el propio consejero delegado, José María Recasens, visitará hoy mismo Asturias y se reunirá con el presidente del Principado, Adrián Barbón, en un intento por trasladar tranquilidad a todos los niveles. También a una plantilla de Indra que lleva semanas reclamando explicaciones sobre el futuro de la actividad industrial. La visita coincide además con un momento especialmente delicado para la compañía, a las puertas de la reunión del Consejo de Administración y de la presentación de los resultados semestrales la próxima semana, donde el mercado espera conocer el verdadero alcance de la revisión estratégica emprendida por la nueva dirección.
La industria prometida sigue sin arrancar
Las expectativas generadas tras la compra del Tallerón de Duro Felguera, la negociación para adquirir la planta de Barros y el anuncio de nuevas capacidades industriales distan mucho de la realidad que vive actualmente la división. Distintas actuaciones previstas continúan sin materializarse y varios proyectos permanecen pendientes de decisiones que impiden iniciar la actividad prevista. Todo, en medio de retrasos en la fabricación que repercuten, a su vez, en los tiempos de entrega. Y el Ministerio de Defensa está molesto con esta situación, especialmente porque, tras tantísimos programas e inversión, todo parece ordenarse ahora alrededor de Jordi Hereu, ministro de Industria.
Ese retraso afecta, como decimos, directamente a los compromisos de contratación anunciados por la compañía. Según diversas fuentes conocedoras de la situación, el calendario inicialmente previsto para incorporar personal y poner en marcha nuevas capacidades industriales ya resulta inalcanzable, al no existir todavía la carga de fabricación sobre la que se sustentaba el crecimiento del empleo.
La incertidumbre también alcanza a futuras inversiones industriales, algunas todavía pendientes de licitación o de una decisión definitiva sobre su ubicación, mientras diferentes programas permanecen en fase de redefinición como consecuencia de la revisión estratégica iniciada tras el relevo en la dirección ejecutiva.
Malestar interno por la falta de actividad
La ausencia de información interna ha incrementado el malestar entre los trabajadores, especialmente en Asturias, donde buena parte de la plantilla esperaba que este ejercicio marcara el inicio de la fabricación ligada a los grandes programas terrestres impulsados por Indra.
Sin embargo, la actividad prevista continúa sin llegar y el temor comienza a trasladarse al empleo. En la fábrica existe una creciente preocupación por la posibilidad de que, si la situación se prolonga durante los próximos meses, la empresa tenga que adoptar medidas temporales para ajustar la actividad mientras llegan nuevos contratos.
Todo ello coincide con una revisión del modelo industrial impulsada por la nueva dirección. Tras los cambios en la cúpula ejecutiva, diferentes áreas de la compañía permanecen a la espera de conocer cuál será finalmente la hoja de ruta de José María Recasens para una división que debía convertirse en uno de los pilares del crecimiento de Indra y que, por el momento, avanza a un ritmo muy inferior al anunciado cuando se presentó el plan estratégico.