Almeida no ha retirado aún los «palitroques» ilegales en la Dehesa de la Villa pese a anunciarlo hace meses
El Gobierno de Almeida prometió "un área de juegos infantiles para la zona", pero instaló 466 vigas de madera en un área declarada Bien de Interés Cultural
Los vecinos del distrito Moncloa-Aravaca de Madrid llevan meses en disputa con el Ayuntamiento de Madrid por los palitroques de la Dehesa de la Villa. Una obra que el consistorio vendió como «un área de juegos infantiles para la zona», pero instaló 466 vigas de madera en un área declarada Bien de Interés Cultural. Tras las quejas de asociaciones de vecinos, el Gobierno de Almeida prometió a principios de año la eliminación de unas obras que tres meses después permanecen ahí.
El origen de la polémica se remonta a la primavera de 2025, cuando los vecinos del barrio de Valdezarza vieron cómo, donde antes había una cancha de baloncesto y unos columpios convencionales, comenzaban a instalarse centenares de troncos de árbol clavados en la tierra a un metro de profundidad y fijados con cemento.
El proyecto, licitado en 2024 con un presupuesto de cerca de 500.000 euros, venía avalado por los presupuestos participativos de 2021, bajo la propuesta de renovar las zonas de juegos infantiles del parque. Lo que nadie esperaba era semejante estructura, que a ojos del vecindario parecía, según sus propias palabras, una fortaleza o una cárcel en medio de un bosque urbano.
La reacción fue inmediata. Bajo el lema «Parques sí, palitroques no», asociaciones como San Nicolás-Dehesa de la Villa, la coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa y Madrid, Ciudadanía y Patrimonio organizaron hasta una decena de concentraciones dominicales y recogieron más de 1.300 firmas exigiendo la paralización y retirada de la obra. La presión culminó en noviembre de 2025 con una denuncia formal ante la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid.
El argumento legal era sólido: la Dehesa de la Villa había sido declarada Bien de Interés Cultural en diciembre de 2024, apenas dos días antes de que se adjudicara el proyecto. Esa condición obliga a que cualquier intervención sustancial cuente con autorización expresa de Patrimonio, trámite que el Gobierno de Almeida nunca realizó.
En enero de 2026, la Fiscalía Provincial de Madrid presentó una denuncia por presunta prevaricación contra la jefa de Contratación de Urbanismo, señalando que aprobó el expediente y adjudicó las obras sin haber tramitado previamente los informes preceptivos en materia de protección cultural.
Ante la presión vecinal, judicial y mediática, el Ayuntamiento anunció en febrero de 2026 que los troncos serían retirados y que el proyecto de zona de juegos sería rediseñado desde cero. Las asociaciones recibieron la noticia con alivio, pero también con cautela, exigiendo conocer los planos del nuevo proyecto antes de dar nada por resuelto.
Las obras siguen paralizadas, pero los troncos no han sido retirados, situación que los vecinos denuncian, ya que la «zona lleva un año abandonada y parece un basurero». El Ayuntamiento no ha ofrecido un calendario concreto para el desmantelamiento de los palitroques ni ha presentado todavía el proyecto alternativo a las asociaciones vecinales. Para los vecinos, la situación resume a la perfección la gestión del Consistorio: capaz de generar el problema, de ignorarlo durante meses y, finalmente, de prometer una solución que tampoco llega.