Está a menos de una hora de Madrid y es la única playa con Bandera Azul de toda la comunidad: un paraje natural imprescindible
Una playa ubicada en un embalse a tan sólo una hora de Madrid
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Con la llegada del calor, muchos madrileños empiezan a buscar un lugar donde refrescarse sin tener que hacer maletas ni pasar medio día en carretera. Las piscinas municipales, que ya estrenaron temporada hace poco, son una buena opción, pero si deseas ir más allá, aunque no quieres llegar a las playas de la costa, tienes lugares cerca de la comunidad que son perfectos para pasar una jornada junto al agua. En concreto, a unos kilómetros de la capital existe un lugar que, cada verano, vuelve a llenarse de toallas, sombrillas y visitantes que buscan escapar durante unas horas del asfalto. La única playa con Bandera Azul cerca de Madrid y que seguro querrás visitar este verano.
Y es que aunque no todo el mundo lo sabe, Madrid tiene una playa reconocida oficialmente con Bandera Azul, y no una cualquiera. Es la única de toda la región que cuenta con este distintivo, un sello que valora aspectos como la calidad del agua, la seguridad y los servicios disponibles para los bañistas. Se trata de la playa Virgen de la Nueva, situada en el pantano de San Juan, en San Martín de Valdeiglesias. Este espacio lleva renovando desde 2018 una acreditación que la ha convertido en una referencia para quienes buscan una escapada rápida. Su cercanía con la capital y el entorno natural que la rodea hacen que, en cuanto suben las temperaturas, vuelva a aparecer entre los planes favoritos del verano madrileño.
La única playa con Bandera Azul de toda la comunidad de Madrid
Quien llega esperando una pequeña zona de baño improvisada suele llevarse una sorpresa. La playa de la Virgen de la Nueva ocupa alrededor de 500 metros junto a la orilla del embalse y está rodeada por pinares y colinas que cambian bastante la imagen típica que muchos tienen de Madrid.
La sensación es distinta a la de otras zonas del interior. El paisaje tiene algo de refugio de verano. Entre árboles, agua y pequeñas entradas naturales, el ambiente recuerda más a una escapada vacacional que a un plan a apenas una hora de la capital. Y por otro lado, Bandera Azul que luce no es únicamente un símbolo decorativo. La Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC) la concede a espacios que cumplen requisitos exigentes relacionados con calidad del agua, gestión ambiental, accesibilidad y seguridad. En el caso de la Virgen de la Nueva, ese reconocimiento se mantiene desde hace años.
Y eso también se nota en los servicios. Durante la temporada alta suele haber vigilancia, duchas, aseos, papeleras y zonas donde refugiarse del sol bajo los pinos. Además, la zona cuenta con chiringuitos y espacios preparados para pasar prácticamente el día entero sin demasiadas complicaciones. Por eso muchas familias la tienen marcada ya como una visita fija durante el verano.
Un embalse donde también se puede navegar
El pantano de San Juan tiene una particularidad que no poseen otros embalses madrileños. Aquí el baño está permitido, pero además también se pueden realizar actividades acuáticas. No ocurre en demasiados lugares de la región y eso explica parte de su tirón cuando suben las temperaturas.
El embalse suma cerca de 14 kilómetros navegables y durante el verano resulta habitual ver piraguas, tablas de paddle surf o pequeñas embarcaciones moviéndose por las áreas habilitadas. Esa mezcla de agua dulce, bosque mediterráneo y pequeñas calas termina creando un ambiente que atrae cada temporada a miles de personas. De hecho, los fines de semana de julio y agosto suelen ser los días con más movimiento.
A menos de una hora de Madrid
Otra de las razones por las que este lugar se llena cada verano tiene mucho que ver con la distancia. Desde Madrid capital hay unos 70 kilómetros y el trayecto en coche ronda aproximadamente una hora. La mayoría utiliza la M-501, conocida desde hace años como la carretera de los pantanos ya que es una ruta muy habitual durante los meses de calor, aunque precisamente por eso también suele registrar bastante tráfico en determinadas horas.
Quienes prefieran transporte público pueden utilizar el autobús interurbano 551, que sale desde Príncipe Pío y llega a San Martín de Valdeiglesias en poco más de una hora. Eso sí, quienes conocen la zona suelen dar el consejo de llegar temprano y más en verano cuando la afluencia aumenta muchísimo y es habitual que se establezcan controles especiales, operativos de limpieza y medidas de seguridad para gestionar la cantidad de visitantes que recibe el embalse.
Las limitaciones a tener en cuenta
Aunque el entorno invite a pensar en un día de campo sin demasiadas reglas, existen limitaciones claras para conservar el espacio y es que no está permitido acampar ni encender fuego. Tampoco pueden hacerse barbacoas o dejar residuos fuera de las zonas habilitadas. Además, la presencia de perros y el uso de embarcaciones cerca de las áreas de baño también están regulados. Las normas tienen un objetivo claro y es mantener la calidad del agua y proteger un lugar que, con el paso de los años, ha dejado de ser un secreto para convertirse en uno de los planes estrella del verano madrileño.