Astronomía

Los astrónomos, petrificados: detectan por primera vez en la historia viento soplando en el agujero negro central de la Vía Láctea

Universo. Foto: Freepik
Universo. Foto: Freepik
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de astrónomos ha detectado por primera vez un viento activo que emana de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea. El hallazgo resuelve un enigma de más de cincuenta años: la existencia de este viento se había propuesto en 1971, pero ninguna observación había podido confirmarlo directamente hasta ahora.

El descubrimiento fue realizado por Mark D. Gorski y Lena Murchikova, investigadores del Centro de Exploración e Investigación Interdisciplinar en Astrofísica de la Universidad Northwestern (CIERA, por sus siglas en inglés) y del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, y fue publicado en junio de 2026 en la revista The Astrophysical Journal Letters.

¿Qué es el viento detectado en el agujero negro central de la Vía Láctea?

El viento identificado es un flujo de materia caliente que parte de Sagitario A* y despeja el gas molecular frío que rodea al agujero negro. Los astrónomos localizaron su huella en forma de una cavidad cónica de aproximadamente un pársec de longitud (algo más de tres años luz), con un ángulo de apertura de 45 grados y orientada hacia el sur-suroeste del centro galáctico.

«La morfología y la energética de esta estructura son compatibles con el despeje activo del gas por parte de un viento caliente», afirmaron Gorski y Murchikova en el artículo. El poder del viento equivale a aproximadamente cien veces la luminosidad total de Sagitario A*.

Los datos indican que su actividad se remonta como mínimo a 20.000 años, y que el gas circundante presenta un flujo ordenado con zonas que se alejan de la Tierra y otras que se aproximan. En el entorno inmediato del agujero negro, el equipo midió unas 300 masas solares de gas molecular dentro de un radio de medio pársec, con una densidad media del orden de 10.000 partículas por centímetro cúbico.

¿Cómo detectaron el viento los astrónomos con el radiotelescopio ALMA?

Gorski y Murchikova combinaron datos del radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) de tres campañas de observación realizadas en 2016, 2017 y 2019, y construyeron el mapa de gas molecular más profundo y preciso hasta la fecha de la región central de la Vía Láctea: cien veces más detallado y ochenta veces más nítido que los mapas anteriores de esa zona.

«Para que los bordes de la cavidad cónica sean tan pronunciados como son, el viento debe estar activo en este momento», señalaron los autores. El paso técnico que hizo posible el descubrimiento fue eliminar la emisión variable de Sagitario A* del análisis, lo que permitió aislar con claridad la estructura del gas circundante y revelar la cavidad que el viento ha ido formando a lo largo de milenios.

¿Qué implica el descubrimiento del viento de Sagitario A* para la Vía Láctea y otras galaxias?

El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de la Vía Láctea. «Toda gran galaxia tiene un agujero negro en su centro. La interacción entre el agujero negro y su galaxia huésped moldea profundamente la evolución galáctica», explicaron los investigadores.

Sagitario A* es un agujero negro en fase quiescente, el estado en que se encuentran la mayoría de los agujeros negros supermasivos del universo. Los autores del estudio apuntaron que «los fenómenos observados aquí, de retroalimentación débil y errante sobre la región central de la galaxia, no son únicos y probablemente se aplican a la mayoría de las demás galaxias quiescentes».

El viento detectado en la Vía Láctea se convierte así en un modelo para entender cómo millones de galaxias regulan su propia evolución.

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