Planeta gemelo

Desconcierto total entre los astrónomos: la NASA halla un planeta congelado de asombroso parecido con la Tierra

Astrónomos de la NASA hallan HD 137010 b, un planeta congelado con un asombroso parecido a la Tierra en tamaño y órbita.
Astrónomos de la NASA hallan HD 137010 b, un planeta congelado con un asombroso parecido a la Tierra en tamaño y órbita.
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de astrónomos ha detectado, a través de la misión K2 de la NASA, un planeta congelado que guarda un asombroso parecido con la Tierra en cuanto a dimensiones y órbita. Este nuevo candidato, denominado HD 137010 b, orbita una estrella de tipo enana K situada a unos 45 pársecs de nosotros, en la constelación de Libra.

El hallazgo genera desconcierto porque, a diferencia de otros sistemas donde proliferan mundos rocosos, este parece presentarse como un planeta solitario. La precisión fotométrica alcanzada ha permitido identificar un tránsito único de diez horas, una proeza técnica considerando que estos eventos suelen perderse en el ruido espacial cuando se trata de mundos tan pequeños.

¿Qué se sabe del planeta HD 137010 b y por qué es tan similar a la Tierra?

El análisis publicado en The Astrophysical Journal Letters detalla que el planeta HD 137010 b posee un radio de 1.05 veces el de la Tierra, lo que lo sitúa prácticamente como un gemelo en tamaño. Alrededor de su estrella, el planeta completa una vuelta cada 323 días aproximadamente. Esta distancia orbital lo coloca en una posición muy similar a la que ocupa la Tierra respecto al Sol, aunque las condiciones térmicas difieren notablemente.

Según explican los investigadores de la American Astronomical Society, el flujo incidente de calor que recibe este planeta congelado es de apenas el 44% del que llega a la Tierra. Esta cifra lo asemeja más a Marte en términos de energía recibida.

Con una feroz temperatura de equilibrio estimada en unos 188 K (cerca de -85 °C), su superficie probablemente sea un desierto de hielo, a menos que una atmósfera rica en gases de efecto invernadero genere retención térmica.

¿Podríamos estar ante un error de la NASA?

Para evitar el habitual desconcierto ante posibles falsos positivos, los autores del estudio utilizaron imágenes de alta resolución del instrumento Zorro en el telescopio Gemini Sur. Basados en estas observaciones de óptica adaptativa, se ha descartado la presencia de estrellas compañeras que pudieran contaminar la señal. Ni el archivo histórico de fotografía astronómica ni los datos de Gaia muestran objetos que invaliden la naturaleza planetaria del tránsito.

Además, el equipo revisó los registros del espectrógrafo HARPS. Aunque estos datos no tienen la precisión para medir el ligero «bamboleo» que causaría un planeta tan pequeño, sí muestran un desplazamiento de 7 metros por segundo en un periodo de cuatro años. Esto indica que, además del planeta congelado tipo Tierra, podría existir un tercer cuerpo más masivo, similar a Júpiter, orbitando en las afueras del sistema.

Siguientes pasos de la investigación de la NASA

Aunque la NASA y sus astrónomos no han visto un segundo tránsito debido a la corta duración de la misión K2, el satélite TESS ya lo ha fijado en el cielo. La probabilidad de haber captado un nuevo paso es baja, pero los esfuerzos de fotometría de alta precisión continúan.

Además, el futuro Habitable Worlds Observatory de la NASA podría analizarlo. Con este proyecto, la agencia prioriza su búsqueda de vida en el universo y sienta las bases para su próxima misión astrofísica insignia después del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman (cuyo lanzamiento está previsto para mayo de 2027).

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