Impacto ambiental

La ciencia española celebra un nuevo logro: investigadores en Cádiz regeneran playas usando un 60% menos de arena

playa de cádiz
Playa de Cádiz. Imagen de Wikimedia Commons, Pepe Gadeiras, CC.

La regeneración de playas es una práctica habitual tras los temporales que erosionan el litoral, pero calcular cuánta arena es realmente necesaria no siempre ha sido sencillo. Ahora, investigadores en Cádiz han desarrollado un modelo matemático que permite regenerar playas utilizando hasta un 60% menos de arena.

El avance forma parte de un estudio científico publicado en la revista «Marine Geology», en el que participa un equipo de la Universidad de Cádiz (UCA) en colaboración con la Universidad de Florencia. El trabajo plantea una nueva forma de calcular el volumen de arena necesario tras un temporal o en intervenciones de regeneración costera.

Cómo el nuevo modelo permite regenerar playas con mucha menos arena

Durante décadas, los cálculos para restaurar playas se han basado en un método teórico creado en 1975, conocido como ábaco de James, que estima cuánto sedimento adicional debe añadirse para compensar la arena que el oleaje arrastrará mar adentro.

El problema es que esta fórmula puede resultar demasiado conservadora, lo que significa que en muchos casos se aporta más arena de la realmente necesaria para recuperar el ancho de la playa.

El nuevo modelo introduce una diferencia clave: en lugar de aplicar una estimación general, compara grano a grano la arena original de la playa con la que se pretende añadir. Para ello analiza el porcentaje de cada tamaño de grano, lo que permite calcular con mayor precisión qué parte del sedimento permanecerá en la orilla y cuál será desplazada por el oleaje.

Cómo es la arena de las playas

Las playas no están formadas por un único tipo de arena. En realidad, están compuestas por una mezcla de tamaños de grano que el mar ha ido seleccionando durante décadas, y ese equilibrio es esencial para mantener la estabilidad del litoral.

Cuando se añade arena demasiado fina, el mar la arrastra fácilmente. Si el sedimento es demasiado grueso, puede modificar la pendiente de la playa, alterar su dinámica natural e incluso afectar al ecosistema.

Tras los temporales de invierno, las playas suelen recuperar parte de su forma durante el verano. Sin embargo, la actividad humana y la pérdida de dunas en muchas zonas del litoral dificultan esa regeneración natural, lo que obliga a realizar aportaciones artificiales de arena antes de la temporada turística.

Un método más preciso que también reduce costes e impacto

Para comprobar la eficacia del nuevo modelo, los investigadores trabajaron con arena de la playa de Santa María del Mar, en Cádiz, y con sedimentos procedentes del dragado del puerto de la ciudad.

En el laboratorio analizaron ambas muestras separando los granos por tamaños mediante tamices y comparando la proporción de cada uno.

Los resultados muestran que cuando la arena añadida tiene una composición similar a la original, tanto el método tradicional como el nuevo ofrecen estimaciones parecidas. Sin embargo, cuando el sedimento es más fino o presenta diferencias importantes, el método antiguo puede sobreestimar el volumen necesario en más de un 60%.

Reducir ese margen tiene consecuencias directas en el coste de las obras de regeneración, ya que cada metro cúbico adicional de arena implica un incremento significativo del presupuesto.

Además, ajustar mejor la cantidad de sedimento permite respetar la composición natural de la playa y su funcionamiento dinámico, reduciendo el impacto ambiental de las intervenciones.

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