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Vuelve ‘El Niño Godzilla’ y pone los pelos de punta a la NASA: el clima del planeta puede cambiar antes de lo que pensábamos

El Niño Godzilla
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es una oscilación climática natura que alterna entre tres fases (El Niño, La Niña y una etapa neutral) y ocurre periódicamente en el océano Pacífico, cuyas aguas funcionan como una «caldera climática» gigantesca: cuando la temperatura cambia, las consecuencias se extienden a todo el mundo: este fenómeno puede desencadenar inundaciones en partes de América y África, sequías en regiones de Asia o Australia y alterar la actividad de los huracanes en el Atlántico. En 2026, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos y la World Meteorological Organization (WMO) calculan que existe entre un 50% y un 60% de probabilidad de que «El Niño Godzilla» se forme hacia finales de año.

«El ENOS se da en ciclos irregulares de entre 2 y 7 años y consta de tres fases: El Niño, La Niña y una fase neutra. El Niño se caracteriza por un periodo de calentamiento de la superficie del mar y la consiguiente supresión de la corriente de agua fría rica en nutrientes en la costa del Perú y el Ecuador, y suele durar entre 12 y 18 meses. La Niña, en cambio, se caracteriza por un periodo en el que la temperatura en la superficie del mar es inferior a la media en las regiones central y oriental del océano Pacífico y una intensificación de los vientos de superficie predominantes de este a oeste», explica la Organización Mundial de la Salud.

La NASA alerta de ‘El niño Godzilla’

En las últimas semanas, los climatólogos han advertido de la «barrera de predictibilidad de primavera» o SPB por sus siglas en inglés, una época del año en la que resulta especialmente difícil predecir con precisión si el sistema ENSO evolucionará hacia «El Niño» o permanecerá en fase neutral. Sin embargo, el principal problema aparece cuando «El Niño» se transforma en «Godzilla» al alcanzar una intensidad extrema, y los modelos climáticos sugieren que el calentamiento observado en el Pacífico podría dar lugar a un evento de estas características en los próximos meses.

Estos episodios extremos son poco frecuentes, pero cuando se producen las consecuencias son catastróficas, ya que el océano libera grandes cantidades de calor acumulado hacia la atmósfera, elevando temporalmente la temperatura media global. En algunas zonas de la costa del Pacífico sudamericano, «El Niño Godzilla» podría provocar lluvias torrenciales, mientras que en Australia y el sudeste asiático podría originar sequías prolongadas. Además, podría afectar la intensidad de los monzones en Asia, la actividad de tormentas en el Pacífico y la formación de ciclones tropicales.

«De acuerdo con los mandatos de la Asamblea de la Salud, la OMS apoya a los países en la tarea de desarrollar estrategias y planes de acción nacionales para crear unos sistemas de salud resilientes al cambio climático, a fin de mejorar tanto la labor de sensibilización como las evidencias acerca de los impactos en la salud del clima local. Este apoyo abarca también el fortalecimiento de la capacidad de los sistemas de salud para gestionar los riesgos para la salud derivados de climas extremos y del cambio climático», señala la Organización Mundial de la Salud.

Calentamiento global

La temperatura promedio de la superficie del planeta ha aumentado aproximadamente um grado desde finales del siglo XIX, un cambio impulsado en gran medida por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y otras actividades humanas. El océano ha absorbido gran parte de este aumento de calor, y los 100 metros superiores muestran un calentamiento de más de 0,33 grados desde 1969. Asimismo, la Tierra almacena el 90 % de la energía adicional en el océano.

Por otro lado, los datos del Gravity Recovery and Climate Experiment de la NASA muestran que Groenlandia perdió un promedio de 279.000 millones de toneladas de hielo por año entre 1993 y 2019, mientras que la Antártida perdió alrededor de 148.000 millones de toneladas de hielo por año. La extensión del hielo marino del Ártico en verano se está reduciendo en un 12,2% por década como resultado del calentamiento global.

Entender la evolución de «El Niño Godzilla» resulta crucial para prever fenómenos meteorológicos extremos y mitigar sus posibles impactos. Aunque es un fenómeno natural del sistema climático, su interacción con un planeta en constante calentamiento plantea nuevos retos para la ciencia. Conocer su comportamiento en las próximas décadas será esencial para anticipar cambios en el clima global y mejorar las estrategias de adaptación.

«La NASA se ha comprometido a capacitar a los científicos, a los responsables de la toma de decisiones y al mundo entero para tomar decisiones basadas en datos cuando se trata del clima», afirma el administrador de la NASA, Bill Nelson.

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