Tenis: Roland Garros 2026

Zverev espanta sus fantasmas y aprovecha la oportunidad para conquistar Roland Garros

El alemán conquista su primer Grand Slam tras claudicar en las tres finales anteriores

Aplacó la insurrección de Cobolli que forzó el último set y le puso contra las cuerdas

Zverev Roland Garros
Zverev celebra su victoria en Roland Garros. (EFE)

La foto final capta a Zverev en lo más alto de Roland Garros. Feliz y sonriente tras superar sudores fríos y esquivar una legión de fantasmas que le aparecieron. Hablaban italiano, pero también castellano y austriaco. En la Philippe Chatrier se batió contra Cobolli, pero también ante Sinner, Alcaraz y Thiem, sus tres verdugos en las tres finales que había disputado en Open de Australia; Roland Garros y US Open respectivamente. Con esa mochila jugó el alemán, que amagó con volver a claudicar, pero finalmente aplacó la remontada de Cobolli y posó con el trofeo. Campeón de Roland Garros (1-6, 6-4, 4-6, 7-6, 1-6). Ahí lo tiene, lo que ha buscado toda la vida. Ya no se lo quita nadie.

Es Zverev un tenista encorsetado por las circunstancias y las generaciones. Le ha tocado convivir con el Big Three primero -Nadal, Federer y Djokovic- y la irrupción de Alcaraz y Sinner después. Y ahora aparece Rafa Jódar. Desesperaría a cualquiera. Por eso ha vivido en tensión, porque su tenis ha imaginado unos objetivos que la realidad le ha negado hasta hoy. Había ganado todo tipo de títulos, entre ellos un oro olímpico, pero se le resistía un Grand Slam —había claudicado en las tres finales que ha disputado— y su carrera oposita a ser la del mejor tenista de la historia sin un gran título en su vitrina.

Sinner pasó por encima en el Open de Australia 2025; Alcaraz remontó en Roland Garros 2024; y Thiem hizo una gesta en el US Open 2020. Sin embargo, este Roland Garros estaba escrito para él. Sin Alcaraz por lesión y con Sinner y Djokovic acalorados y eliminados. Tal vez haya sido esa propensión lo que ha forzado su mejor tenis a lo largo del torneo, aunque también ha ejercido como presión en la final. Un arma de doble filo que tanto daño hace a Zverev, funambulista emocional donde los haya. Le impulsó cuando vinieron bien dadas y entumecieron su tenis cuando Cobolli se rebeló.

Lo último en Deportes

Últimas noticias