Hito histórico de los arqueólogos: hallan en Francia 5 grilletes de hierro que demuestran que los galos ya vendían esclavos antes del imperio Romano
El Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia (INRAP, por sus siglas en francés) halló cinco grilletes de hierro en el yacimiento galo de Allonnes, en el departamento de Maine y Loira. Los grilletes, diseñados para inmovilizar muñecas y tobillos, son un indicio muy poco frecuente del comercio de esclavos en la Galia anterior a la conquista romana.
La excavación arrancó en 2019, dentro de un proyecto de urbanización, y sacó a la luz una amplia aglomeración gala fundada en el siglo III antes de Cristo, junto a su complejo religioso.
El carácter excepcional de los hallazgos llevó a los servicios del Estado francés, a través de la Dirección Regional de Asuntos Culturales de Países del Loira (DRAC), a prolongar la intervención varios meses.
¿Qué demuestran los 5 grilletes de hierro hallados en Francia sobre la esclavitud de los galos?
Los cinco grilletes documentados en Allonnes están particularmente bien conservados y corresponden a un tipo de objeto muy raro para el periodo y el territorio de la Galia. Su hallazgo sugiere que el comercio de esclavos se practicaba dentro de la aglomeración gala, en paralelo a la actividad comercial y artesanal del lugar.
De manera general, las huellas de las personas más pobres de la sociedad gala, en especial las de la población esclava, permanecen invisibles para los arqueólogos.
Los individuos reducidos a la esclavitud podían ser cautivos de guerra, condenados o personas endeudadas que no habían saldado sus deudas. Hombres, mujeres y niños se convertían así en individuos sin derechos, como bienes que sus propietarios podían revender.
¿Por qué la ciudad gala de Francia fue un centro comercial y metalúrgico clave?
El sector excavado en Allonnes ocupaba un cruce de vías de circulación relevantes, dentro de una aglomeración de unas veinte hectáreas. Era un barrio dinámico, con artesanos y comerciantes dedicados al trabajo del hierro y de aleaciones de cobre como el bronce.
Herreros, caldereros y bronceros trabajaban codo a codo. Los arqueólogos recuperaron herramientas, utensilios, productos semielaborados, escorias y restos de forja, además de pequeños edificios sobre cuatro postes que probablemente funcionaban como talleres o comercios.
Varias plazas del yacimiento pudieron albergar mercados o ferias donde se vendían los objetos fabricados en los talleres metalúrgicos, junto a productos agrícolas y alimentos transformados. Ese espacio permitía tanto el comercio local como los intercambios a mayor distancia, incluida la importación de ánforas de vino procedentes del mundo romano.
Armas y monedas ofrecidas a los dioses en el santuario galo de Francia
El santuario de Allonnes se mantuvo activo durante casi ocho siglos, incluso después de la conquista romana y del abandono de la aglomeración. Algunos rituales, reservados a un grupo reducido como los druidas, se practicaban en el recinto religioso, mientras otros eran accesibles a toda la población en un espacio público cercano.
En ese periodo se depositaron como ofrendas a los dioses numerosas piezas de armamento (espadas, vainas, puntas de lanza) y varios cientos de monedas galas y romanas, con una cronología de más de cinco siglos. También se hallaron pequeños objetos de aleación de cobre, como piezas de arreos y llaves, junto con elementos de vestimenta y adorno como fíbulas, amuletos y anillos.
Ya estuvieran dentro del recinto del santuario o en los espacios votivos del exterior, buena parte de esas ofrendas presenta huellas de deformación o mutilación voluntaria. Ese gesto simbólico retira el carácter funcional o comercial del objeto y lo convierte en un presente para los dioses.
Por eso, buena parte de las piezas de armamento están retorcidas, dobladas o cortadas, y un tercio de las monedas de Allonnes fue mutilado a cincel, limado o cortado.
¿Cómo se estudian y conservan las piezas de metal halladas en Francia?
Por ser frágiles, los objetos de hierro y de aleación de cobre se enviaron al laboratorio Arc’antique, en Nantes, para su estabilización antes del estudio de los especialistas. Allí se aplicaron baños químicos, microarenado con esferas de vidrio e intervenciones localizadas con bisturí para frenar la corrosión.
Con motivo de las Jornadas Europeas de Arqueología 2026, el INRAP presentó los hallazgos de Allonnes a la población local en una conferencia y una exposición con más de 90 objetos del yacimiento, además de talleres sobre arqueología preventiva.