Arqueología

Asombroso hallazgo en el Turuñuelo: los arqueólogos desentierran un carro tartésico de bronce de hace 2.600 años sin parangón conocido en el mundo

Carro de bronce hallado en Casas del Turuñuelo expuesto en la rueda de prensa. / César Hernández (CSIC - Delegación Institucional del CSIC en Andalucía)
Carro de bronce hallado en Casas del Turuñuelo expuesto en la rueda de prensa. / César Hernández (CSIC - Delegación Institucional del CSIC en Andalucía)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo del Instituto de Arqueología de Mérida (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Junta de Extremadura) descubrió un carro de bronce de datación tartésica sin equivalente conocido en la península ibérica. La pieza apareció en el sector sur del edificio principal del yacimiento, junto a la denominada habitación del banquete.

El hallazgo procede de la VIII campaña de excavaciones en Casas del Turuñuelo, el yacimiento del siglo V a. C. situado en Guareña (Badajoz), y fue presentado en una rueda de prensa en la sede del CSIC en junio de 2026.

Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, codirectores de las excavaciones, confirmaron que la estructura y la decoración del carro no tienen antecedentes conocidos en la península. Los únicos paralelos documentados hasta la fecha se encuentran en la antigua Etruria, en la Italia central, con ejemplares datados entre los siglos VIII y V a. C.

El equipo inició las excavaciones en el yacimiento en 2015, dentro del proyecto «Construyendo Tarteso». El túmulo de Casas del Turuñuelo mide 90 metros de diámetro y alcanza los seis metros de altura, y su edificio principal fue sellado a finales del siglo V a. C. con un ritual de clausura que incluyó un banquete colectivo.

El carro tartésico de bronce hallado en el Turuñuelo

El objeto recuperado es una caja de bronce con decoración figurativa. La parte frontal presenta una figura de Aqueloo, la divinidad fluvial griega vinculada al inframundo. Los laterales muestran dos grifos (seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león), y los extremos los sostienen dos figuras humanas con los brazos alzados. La estructura se completa con dos ruedas decoradas.

«Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C.», señaló Rodríguez. La investigadora añadió que la pieza podría estar vinculada a actividades rituales relacionadas con los banquetes, dado el contexto en que apareció. Celestino, por su parte, precisó que «el descubrimiento tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad».

La campaña también extrajo del sector norte del yacimiento dos braseros de bronce completos y un caldero de bronce, descritos por Rodríguez como «tres piezas excepcionales». Junto al carro, el registro arqueológico incluyó cerámica ática de procedencia griega, un recipiente de alabastro egipcio y varios marfiles con decoración de guerreros y motivos vegetales.

¿Cómo eran las redes de intercambio de lujo en la antigüedad?

La hipótesis inicial del equipo apunta a que el carro llegó al yacimiento a través de redes de intercambio de lujo entre Tarteso y distintas civilizaciones mediterráneas. Su procedencia más probable, según los investigadores, es la Etruria antigua.

«Estos materiales nos están proporcionando información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península ibérica», explicó Rodríguez en declaraciones recogidas por el CSIC. El conjunto de objetos de la VIII campaña confirma que el yacimiento de Turuñuelo funcionó como nodo de una red comercial de largo alcance durante el siglo V a.C., con conexiones hacia Grecia, Egipto y la península itálica.

La presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, subrayó durante la presentación que «Casas del Turuñuelo es un ejemplo de cómo la constancia y el apoyo sostenido a la ciencia a largo plazo dan frutos». El proyecto lleva más de una década activo en el yacimiento extremeño.

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