Animales exóticos

Los expertos del CSIC alzan la voz de alarma por el aumento del consumo humano de especies amenazadas en Guinea

Pangolín expuesto para la venta / Foto: Javier Juste, EBD-CSIC
Pangolín expuesto para la venta / Foto: Javier Juste, EBD-CSIC
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un estudio reciente liderado por expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España revela que el consumo humano de especies amenazadas en Guinea Ecuatorial ha escalado de forma alarmante durante las últimas tres décadas. Esta tendencia pone en peligro la supervivencia de animales exóticos como el pangolín o el elefante de bosque.

La investigación, publicada en la revista Biological Conservation, evidencia que la red de comercio de fauna silvestre es hoy mucho más extensa que en los años noventa.

El alarmante consumo humano de especies animales amenazadas en Guinea

La realidad de los mercados en Guinea hoy nada tiene que ver con la de hace 35 años respecto a la vulnerabilidad de las especies a la venta para consumo humano.

Según los datos del CSIC, el catálogo de animales protegidos o en peligro que terminan en los platos de la población creció exponencialmente; mientras que en 1990 solo se detectaron dos especies amenazadas en el comercio. Sin embargo, en el muestreo realizado hasta 2025 la cifra escala hasta las 15 especies en riesgo global.

La investigación, en la que participan la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC),  detalló que el 41% de las especies registradas en los puntos de venta se encuentra en categorías de amenaza o casi amenaza. Este porcentaje supone que uno de cada cinco animales comercializados para el consumo humano pertenece a poblaciones que la comunidad científica considera en peligro de desaparición.

El pangolín y el elefante de bosque, entre los animales más comercializados

La transformación del mercado resulta evidente al analizar el caso del pangolín. Este mamífero, conocido por sus escamas, apenas suponía el 2% de las ventas en 1990, pero en los registros recientes su presencia en los mercados de Malabo supera el 10,7%.

Los expertos señalan que este auge es especialmente grave dado que todas las especies de este animal sufren una persecución ilegal intensa en todo el mundo.

El estudio también identifica la presencia habitual de otros animales de alto valor ecológico como:

  • Elefante de bosque y grandes primates como el gorila occidental o el chimpancé.
  • Loro gris africano, destinado en ocasiones al mercado de mascotas.
  • Diversas especies de carnívoros y reptiles, que ganan terreno frente a los ungulados tradicionales, como duíqueros (cefalofos), cerdos de río o antílopes de bosque.

Alerta del CSIC: El encarecimiento de la fauna protegida acelera su desaparición

El análisis económico del estudio aporta una mirada que permite entender por qué la presión no cesa a pesar de la escasez. En la región de Guinea, las especies amenazadas alcanzan los precios más altos en el mercado de Bata, llegando a duplicar el coste que tienen en las zonas rurales. Este fenómeno de encarecimiento, lejos de disuadir a los compradores, parece convertir a estos animales en productos mucho más codiciados.

«Los precios más altos de las especies amenazadas sugieren que se están volviendo más escasas o más valoradas, lo que puede incrementar aún más la presión sobre ellas», explica el investigador de la EBD-CSIC José Luis Tella y autor del estudio.

Esta dinámica de mercado, sumada a la mejora en las infraestructuras viales, facilita que el transporte de animales frescos desde las selvas más remotas hasta las grandes ciudades sea ahora una actividad diaria y constante.

¿Qué soluciones proponen los expertos para frenar la caza de animales en peligro?

Los expertos del CSIC destacan la necesidad de lanzar campañas que reduzcan la demanda de carne de selva, la cual mantiene un fuerte arraigo cultural en la zona. Sin embargo, no basta con prohibir; el estudio recalca que el país necesita ofrecer alternativas alimentarias que resulten asequibles para el grueso de la población guineana.

Para que la presión sobre primates y pangolines disminuya, la carne de ganadería o de pollo debería estar disponible de una forma más sencilla en los centros urbanos.

«Si bien algunas especies abundantes podrían soportar cierto nivel de aprovechamiento, la caza continuada de primates, pangolines y grandes mamíferos plantea serias dudas sobre su sostenibilidad», concluye Íñigo Palacios-Martínez, del MNCN-CSIC y otro de los autores del artículo científico publicado.

Sin estas opciones, la fauna de la región de Guinea seguirá enfrentándose a un riesgo de colapso poblacional inminente.

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